sábado, 1 de noviembre de 2014

Capítuo 44: Solo necesitamos algo de imaginación

Nos quedamos heladas al saber lo que le había hecho Chema a Sara. No lo podía creer. Se me cayó el alma al suelo. Esta vez se habían pasado.
-Soy una imbécil.- Dijo Sara.
-No digas eso.- Susurro Cris.
-Si, lo digo, porque es la verdad. Creía que había cambiado, pero, como iba a cambiar.- Empezó a sollozar.- Y ahora mi familia no me puede ver con este cara, ¿qué les voy a decir?¿Qué me he caído por las escaleras? Porque no les puedo decir que había vuelto con mi exnovio, un imbécil que me insulta y me pega y que gracias a ese inútil me he metido en el mundo de las drogas.- Unas lágrimas empezaron a caer por sus mejillas.
-Tranquila.- Le acarició Cris el pelo.
-Venga vamos.- Dije.
-¿A dónde?- Pregunto Paula.
-No sé, pero no voy a dejaros estar toda la noche tristes en esta cama.
-No me apetece ir a ningún lado.
-Bueno, podemos pasarlo igual de bien aquí, ¿no? Solo necesitamos algo de imaginación y de cabeza. Vamos a ver que hay en la cocina.- Indiqué saliendo de las habitación, pero algo me dijo que volviera a ella.- Venga, vamos.- Agarre el brazo de Sara para que se levantara y me lleve a las tres.
Empezamos a abrir la nevera y todos los armarios de la cocina.
-Nada no hay helados.- Dijo Cris.
-Ni nada de que comer, solo patatas fritas y palomitas.- Explico Sara.
-Yo he encontrado chocolate.- Dijo Paula bastante contenta enseñándonos las dos tabletas de chocolate con leche.
-Bueno, hay que mirar el lado positivo de las cosas, aún no son las 8 así que podemos ir a comprar comida. Cris, ¿tú puedes ir a comprarla?
-Si.
-Yo la puedo acompañar.- Dijo Sara.
-Perfecto.
-Yo puedo traer música y algo mas para pasar el rato.- Dijo Paula.
-De acuerdo , yo me que do aquí arreglando una casa.
Y así hicimos  Cris y Sara se fueron al supermercado de la calle de al lado y Paula a por música y demás cosas a su casa, yo mientras me quede en la casa.
Fui a mi habitación y cogí las luces que las decoraba para llevarlas a la azotea, cogí ademas unos farolillos que trajo Carlos y las velas de Paula. Puse la piscina hinchable y las sillas y las mesas lo mejor apartadas que pude y puse en el centro una manta y unos cojines encima de ellas.
Intente dejarlo lo mejor posible, Mire hacia la derecha y me quede mirando el paisaje que había, hasta que me dí cuenta de que Paula ya estaba llegando con un radiocasete y algo más.
Fui corriendo escalera abajo para ver lo que había traído Paula.
-Bua mi medre me ha dado un montón de cosas de las que se quería deshacer del desván para traerlas aquí. A saber que me habrá dado.- Puso dos bolsas grandes en la mesa. -Vamos a ver me a dado un tocadiscos.- Me indico.
-¿Enserio? Yo siempre he querido uno.- Le dije.
-Yo también y me acabo de enterar hace unos minutos que tenía uno en mi casa.
Mire los discos que había, me sonaban un par de grupos pero la mayoría no, conté cuantos había 8.
-¿Te suena algún grupo Paula?
-Solo me suena uno. Haber, también he traído un radiocasete con cintas de grupos que no suenan más, un karaoke y un pequeño baúl que no sé que hay dentro.
-Solo hay una forma de averiguarlo.- Justo cuando íbamos a abrir el baúl llegaron Cris y Sara con la compra.
-Tendremos que espera.
Metimos los dos botes grandes de helado en el congelador, precalentamos el horno y dejamos las cosas en su sitio.
-Bueno, ¿y ahora qué?- Pregunto Cris.
-Ahora vamos a abrir esta caja que me ha dado mi madre para ver lo que hay dentro.
Las cuatro nos fijamos en la caja cuadrada de unos 30 cm de madera. Paula saco el cierre y la abrió. Me empece a reír a carcajada limpia cuando vi lo que había. el baúl estaba lleno de boas de plumas, pañuelos de todos los colores, gafas de los años ochenta y demás cosas de eses estilo.
-Voy a matar a mi madre.
-No, esto para hoy nos va a venir genial para hoy.
-Venga vamos a cocinar.- Grito Cris.
Sara y Paula comenzaron a hacer una mezcla para hacer un bizcocho de chocolate, yo hice unos sándwiches y Cris hizo la pizza. Cuando esta iba a preparar la mesa del comedor yo le dije que no que tenía otra cosa mejor preparada.

sábado, 2 de agosto de 2014

Capitulo 43: Volver al lado oscuro

Estaba en el centro comercial, en la tienda de cosméticos  comprando maquillaje nuevo, cuando sonó mi teléfono.
-¿Qué quieres mamá?
-Ven pronto que tus tíos van a venir a cenar.
-Si, ya lo sé.- Dije mientras miraba los pintalabios.
-Bueno, yo te lo recordaba. Que nos conocemos Sara.
-Que poca confianza tienes en mi.- Reí.
-Eso lo sabemos las dos de sobra.- Se oyó a mi padre llamar a mi madre desde el otro lado del teléfono.- Bueno Sara que tu padre me llama, recuerda, dentro de una hora te quiero aquí. Que la cena es a las nueve en punto.- Mire el reloj, las siete y media.
-De acuerdo, hoy llegare pronto.

Salí del edificio con una pequeña bolsa que guardaba el maquillaje que me había comprao, en dirección hacia mi casa. Y entonces fue cuando lo vi. Estaba con su grupo de amigos. Llevaba unos tejanos, una camiseta negra de manga corta y las zapatillas que le elegí. Uno de sus amigos me vio y me señalo con la barbilla, entonces fue cuando se giro y me sonrió. Yo no le hice caso y seguí andando decidida.
-Hola Sara.- Se oyo detrás de mi.
-Hola.- Dije sin girarme.
-Oye, ya se que no he sido el mejor novio del mundo. Pero por lo menos deja me invitarte a un helado.
Me gire lentamente.
-Por favor.- Me susurró.
Yo no le quería decir nada, pero parecía que estababa arrepentido. Le señale que si con la cabeza y fuimos a comer ese helado.
La verdad que lo pasamos muy bien reímos, hablamos y... nos besamos.
Cuando me di cuenta ya eran las nueve y me fui corriendo hacia mi casa donde me esperaban mis padres y mis tíos con mis primos. Resumiendo que mi madre me hecho la bronca del siglo pero pase una gran tarde.

Después de eso seguí quedando con Chema y con él volví a las drogas. Quedábamos todos los días. Íbamos al parque, a tomar algo, a su casa,... Era todo precioso. Volví  a ir con sus amigos y como no volví a fumar.

Todo iba viento en popa, hasta... hoy. Habíamos quedado en su casa.
-Hola.- Le salude cuando abrió la puerta de su asa.
-Hola.- Nos dimos un beso fugaz.-¿Quieres algo?
-No, gracias.
Nos sentamos en el sofá y empezamos a hablar, fumamos algo y luego, luego, nos empezamos a besar. Todo iba muy bien note como su mano bajaba hasta mi muslo y luego a mi entrepierna. Sentí como me desabrochaba el cinturón.
-Hoy no.- Le susurré.
Él dejo su manos muertas, pero cada vez nos íbamos  besando más y volvió a intentar abrir mi pantalón yo cogí sus manos y las saque de allí abajo, entonces el las cogió  por las muñecas y me empezó a besr el cuello y empujarme cuidadosamente hacia atrás. Yo me deje llevar y empezo a tocarme el pecho y besarme en la boca. Entonces fue cuando escuche como desabrochaba su pantalón y después el mio. Ví  sus intenciones y lo empuje.
-¿No has escuchado que hoy no?
-No me digas lo que tengo que hacer.-Me cogió del pelo.
Yo me quejé ya que me hacia daño.
-Dejame en paz.- Me solté.
Pero para no era suficiente. Me agarro de la mano me volteo y sentí un calor insoportable en la mejilla izquierda, me había dado una bofetada.
-Eres, eres, un gilipollas y un cobarde.
Pero eso le cabreo más y me volvió y golpear en la mejilla derecha, con eso tampoco se quedo satisfecho y comenzó a darme golpes sin control. Cuando paro de golpearme me cogió del brazo y me llevo hasta las puerta.
-Pues no vuelvas a la casa de este cobarde.- Y me cerro la puertas.
En ese momento fue cuando me desplome y comencé a llorar por todo, por lo idiota que era, por volver con él, por pasar buenos momentos que paso con él, por volver a las drogas, por volver al lado oscuro.





jueves, 19 de junio de 2014

Capitulo 42: No merezco que os preocupéis por mi.

Eran las 16:55 y Carlos ya se acercaba hacia nosotras.
-Madre mía si que sois puntuales.- Nos dijo.
-Es que hoy nos aburríamos mucho.- Le dijo Cris.
-Si, han estado toda la tarde queriendo venir. Bueno, que os presento, este es Carlos- dije señalándolo- y estas son Cris y Paula.- Se saludaron con dos besos.
-Yo también estaba ilusionado de volver a verte.- Me paso el brazo por mis hombros.- Y bueno, de conoceros a vosotras también.- Dijo rascándose el pelo.
-¿Entramos?- Pregunto Paula señalando el starbucks.
-Claro.
En ese momento una melodía salio de mi bolso.
-Pedir por mi.- Les sonreí indicando que entraran ya.- ¿Si?
-Hola Julia, ¿te acuerdas de la fiesta que te dije que haría?
-Emm si.
-Pues que va a ser mañana. Tranquila que puedes traer a tus amigas.
-Emm bueno, no sé si podremos ir.
-No me digas que no quieres ir por Ross.
-¿Qué? No, no, no es por Ross. Tú tranquilo que no tengo a nadie para pedirle permiso.- Dije un poco enfadada.
-A vale, lo siento si te a molestado.
-Bueno, tranquilo, no estoy segura de que si podremos ir. Pero lo tendré en cuenta.
-Bueno vale, te espero allí. Adios.
Le colgué sin despedirme y entre en el edificio de enfrente. Busque a los demás.
-Julia estamos aquí.- Oí decir a Carlos.
Me gire y me senté en la mesa donde estaban los tres.
En ese momento sonó un pitido en el móvil de Carlos.
-Es Bruno, va a hacer una fiesta por el piso nuevo.
-Ya a sido él quien me ha llamado para decírmelo.
-¿Entonces vas a ir?
-No lo creo.- Le di un sorbo a mi bebida. Era dulce, sabía a vainilla y tenia un ligero toque a café.
-Ala, venga Julia tienes que ir.- Me animo Caros.- ¿Por qué no vas a ir?¿Te pilla muy lejos de tu casa?
Paula y Cris se mordieron la lengua para no reírse de esa pregunta.
-En realidad es mi vecino, tengo una pared pegada a la suya.
-¿Enserio?- Carlos se empezó a reir.
-A mi no me hace ninguna gracia.- Le dijo.
-Lo siento cariño, pero si vives en el mismo rellano que él eso significa que tienes que ir a su fiesta si o si.
-¿Y eso por qué?- Pregunto Paula.
-Porque no conocéis como es y le gusta Julia.
-Le gusto porque ahora le a dado por mí, cuándo pasa una tía buena a su lado se ira a por ella.
-Le gustas porque no le haces ni caso y no parara hasta que o consiga, así que hará todo lo que este en sus manos para que vallas a la fiesta y que salgas con él. Es capaz de provocar una pelea entre tú y Ross solo para tenerte disponible para él.
-Bueno, tal vez si vea que una chica cerca de mi le tira los tejos, me deja un poco en paz.- Mire hacia Cris.
-¿Qué? Yo no pienso hacer nada con él.
-A la va Cris, has dicho que te parecía muy guapo.
-Me da igual ahora me he enterado que es un gilipollas.
-Bueno, podríamos hacer algo para que te deje en paz.

Pasaron un par de horas y salimos de starbukcs.
-Bueno creo que ya nos tenemos que ir preparando para la fiesta haber si ligo.- Nos guiño el ojo.
-¿Piensas que Bruno tiene muchos amigos gays?
-Pues no lo sé, espero que si.
-Bueno chicas encantado de conoceros.- Les dijo con dos besos en la mejilla a cada una.
-Igualmente, y haber si quedamos más veces.
-Eso espero.
-Venga, Carlos, hasta luego.- Le abrace.
-Hasta luego, guapa, y recuerda que tienes que ir a la fiesta o si no Bruno no te dejará en paz hasta que vallas.
-De acuerdo.- Le dije al final.
-Adios.- Se despidió y vimos como se fue por el lado contrario que nosotras.
-Oye chicas, me podéis acompañar a la casa, es que me dejé allí el cargador del móvil.- Nos dijo Cris.
-Caro, vamos.- Dijo Paula.

Subimos as escaleras de la casa y llegamos hasta la habitación francesa de Cris.
-Vale, aquí esta, ya nos podemos ir.
No me enteré de esa frase porque estaba atenta a otra habitación con la puerta volcada.
-Julia, ya nos podemos ir.
Abrí un poco más la puerta y me encontré lo que temía. un bulto estaba tapado por as mantas y parecía que estaba llorando.
-¿Sara?¿Qué ha ocurrido
-Nada, déjalo, he sido una estúpida.
-Cielo, no digas tonterías.- Dijo Paula detrás de mi.
-No merezco que os preocupéis por mi.-Dijo entre llantos.
-No cielo, eso nos da igual.- Le acaricié a cara.
Ella se tapaba la cara y no se movía apenas.
-¿Nos quieres decir lo que ocurre?- Le pregunto Cris.
Sara se seco unas lágrimas y al final se decidió por no decir nada. Como se suele decir una imagen vale más que mil palabras. Y esta imagen nos estremeció mucho. La imagen de como Sara a sufrido, la imagen de que Sara tenía la cara llena de moratones.

lunes, 19 de mayo de 2014

Capitulo 41: Lo quiero conocer

Le di otro mordisco al trozo de la pizza de cuatro quesos.
-¿Qué queréis hacer?
-No lo sé.- Dijo Paula.
-Que nos hables del buenorro de al lado.- Dijo Cris acomodándose en el sofá.
-¿De Bruno? No por favor. Es uno de la cena de empresa.
-¿Pero todos los de la cena eran los típicos malcriados de papá?
-No, no todos, Carlos es muy majo siempre me he llevado bien con él, nos dimos el móvil para hablar, y también había una chica muy maja, María, es un poco tímida y creo que es de las típicas que apenas hablan y no tienen amigos, tiene un año menos que nosotras pero os caería bien.
-Ay pobre, alguna vez podríamos quedar con ella.- Dijo Paula.
-Si, pero normalmente esta en otra ciudad con su madre aquí no viene muy a menudo, ya le dije que cuando viniera aquí que me llamara.
-¿Solo esos dos te caen bien?
-Si, bueno, hay otro chico, pero no sé muy bien que pensar de él, creo que es un mal criado pero quiere parecer amable, al menos conmigo, así que no me fío mucho de él.
-Eso suena que le gustas.
-Ya, porque cuando dije que salía con Ross casi no se acerco a mi. Así que no hablamos.
-Bueno, ¿y como es el Carlos ese?
-Es muy simpático, cuando quede con el ya os diré si podéis venir con nosotros.
-¿Es guapo?- Pregunto Cris.
-Cris.- Se quejo Paula.
-¿Qué? Igual nos enamoramos si nos vemos o algo y yo saldría bien parada, rico, guapo y simpático.
-Si, bueno, si es guapo, no es un chico 10 pero tampoco esta mal, te podría gustar. El problema es que no sé si tú eres su tipo.
-¿Qué?¿Por qué?¿Le parecería fea?
-No seguro, que creería que eres muy guapa. Pero, te falta algo para que le gustas o varias cosas.
-¿El qué?¿Tallas de sujetador?
-No, no, eso no le importa le gusta que estén planos. Lo que ocurre que Carlos es gay.
-Aaah.- Suspiro Cris.
-Pero no sé lo digáis a nadie, que soy de las pocas que lo saben, a sus padres no le ha dicho nada por que cree que no le gustara la idea, y yo pienso lo mismo.
-Ay pobre.
-Ya.
-A mi me apetece quedar hoy con él, que sino no se que hacer.- Dijo Paula.
-Si, llámalo. Que lo quiero conocer también.
No sabía que hacer, la verdad, es que a mi también me apetecía verlo. Alargue la mano y vi unas sonrisas en la cara de Paula y Cris. Desbloqueé el móvil, fui a la agenda hasta encontrar el número de Carlos le di y su número y nombre salía en toda la pantalla del móvil acompañado de una canción de 'El canto del loco'. No le estaba llamando yo, me estaba llamando él a mi.

-¿Si?
-Hola Julia, ¿te acuerdas de que quedamos en quedar algún día?
-Sinceramente, justo iba llamarte ahora para quedar contigo.
-¡Enserio!¡Eso es genial! Pensamos igual. Para mi que los amigos de verdad aunque no se vean mucho tienen algo especial que los conecta.
-Si,- reí- tú siempre con tus cosas de loco.
-Ya me conoces, ¿pues entonces cómo quedamos?
-Bueno, había quedado con unas amigas, ¿te importaría que dos acopladas se vinieran?
-¿Qué? No, no claro, eso es perfecto así voy conociendo a tus amigas.
-Vale, pero antes tengo que decirte una cosa que creo que no te importará, pero por si acaso te lo digo por el teléfono en vez de persona, simplemente por si te enfadas.
-Julia, ¿que has hecho?
-Nada, nada, simplemente les he dicho tu secreto.- Pare unas milésimas de segundo y empecé a decir lo más rápido posible.- Pero ellas le da igual, y no van a decir nada a nadie, bueno, además, a quien se lo van a decir, ¿a tu padre? no pueden, no saben quien es, y te iba a llamar por ellas que querían conocerte y ademas, como a mi me apetecía verte pues digo este es el momento apropiado y así le doy un gran abrazo que lo he echado mucho de menos y así ya te lo dan otras dos chicas muy guapas.- Pare en seco al ver que el no contestaba pero una gran risa su oía al otro lado del teléfono.
-Julia, da igual, no importa si son amigas tuyas serán buenas personas, como tú.
-Uff, menos mal, ya me imaginaba que reaccionarías a sí, pero por si acaso...
-Oye, dime una cosa.
-¿El qué?
-¿Cuándo me has dicho lo de el secreto has puesto la sonrisa esa con la que creías que nadie te podía decir que no?
-Creo que si.
-Sigues siendo igual que de pequeña. También hablabas así de rápido cuando no querías que te hecharan la bronca.
-Ya lo sé.- Reí.
-Y tú, tan tranquilo como siempre.
-Bueno, ¿al final como quedamos? Que aún no hemos llegado a nada.
-¿Qué te parece si quedamos en el Starbucks?
-¿En el de al lada del Corte Inglés o el que esta cerca del parque ese con el lago?
-En el de el parque me va mejor, pero si quieres en el otro me da igual.
-No, da igual, en ese. ¿Y la hora?
-Ya que yo he puesto el sitio pon tú la hora.
-Bueno, vale, ya sabes que los gays tardamos mucho en arreglarnos,- bromeo- ¿qué te parece a las 17:00?
-Por mi bien, ¿entonces quedamos así?
-Si.
-Vale pues hasta dentro de dos horas?
-Adios fea.

domingo, 4 de mayo de 2014

Capitulo 40: La peque esta enamorada

Vimos como una chica rubia vestida con unos pantalones rotos blancos con una camiseta fucsia y unos tacones tipo sandalias marrones, las que le hacían ser más alta y que la mitad de los chicos de la plaza se fijaran en ella. Venía con una alegría distinta.
-Esta viene ya demasiado contenta. Aquí algo a pasado.- Me susurro Cris al oído.
-Hola chicas.- Nos saludo.
-Hola.- Respondimos a unisono.
-¿Qué queréis hacer?- Nos pregunto.
-Vamos a mi casa, que mi padre esta tres días fuera por e trabajo.

Salimos del ascensor. Y nos encontramos con Bruno.
-Hola Julia.- Me saludo.- Hola chicas.- Les saludo a las otras dos al darse cuenta de que no estaba sola.
-Hola Bruno.- Le sonreí.
-Hace unos días acabe de decorar la casa a mi gusto, algún día vendrás a comer o algo ¿eh?
-Vale, procurare ir.- Le hice una sonrisa forzada.
Salí del ascensor y él hizo justo lo contrario.
Puse la llave en la cerradura y el ascensor se cerro haciendo que Bruno no nos escuchara.
-¿Quien era ese?- Me pregunto Paula.
-¿Aún no hemos entrado en mi casa y ya me preguntáis?
-Eso es verdad.- Le dijo Cris a Paula.- Porque hoy la pregunta te la vamos a decir a ti.
-¿Qué?
Entramos en el piso.
-¿A dónde queréis ir?¿A mi habitación?¿Al salón?
-No sé, igual da, aunque prefiero que a tu habitación no que siempre vamos allí y solo hemos estado una vez en el resto de la casa.
-Vale, como queráis.- Levanto los hombros.
-Os quedáis a comer, ¿verdad?
-Si.- Dijeron a unisono.
Fui a la cocina y cogí tres vasos y tres latas de refrescos y las deje en la pequeña mesa que estaba delante del sofá.
Cris y yo intercambiamos miradas y miramos a Paula, quien estaba dando un sorbo al refresco.
-Haber... ¿Qué queréis?- Nos pregunto.
-¿Que hiciste ayer por la noche?- Le grito.
A Paula se le puso una sonrisa en la cara, que enseguida desapareció.
-Nada.- Dio un sorbo rápidamente al refresco.
Cris y yo dimos un pequeño gritito.
-Ese nada, creo que significa otra cosa.- Dije.
-Queremos que nos lo cuentes todo.- Le dijo Cris.
Paula iba a empezar a relatar pero se paro en seco.
-Es tu hermano.- Dijo bastante seria.
Esa frase hizo que Cris se atragantara con la bebida y tosió.
-Pues no lo cuentes con mucho detalle.
-Bueno, ¿pero lo habéis hecho?- Pregunté.
Paula se quedo callada.
-Si.- Dijo de golpe.
-¿Enserio?- Le pregunto Cris.- ¿Con mi hermano?
-No, con el buenorro del ascensor.
-Pues tampoco es mal partido.- Se rió Cris.
-Ya, pero él ya tiene fichada a una.
-¿Enserio que os gusta Bruno?- Pregunte.
-¿Pero tú lo has visto?- Me grito Cris.- Si te tira los tejos un montón.
-A mi me da igual, para eso tengo a Ross.- Sonreí.
-Oh, la peque este enamorada.- Me entrujó los mofletes Cris.- Y la otra peque también.- Se los estrujo a Paula.
-¿Y tú?¿Lo quieres hacer con él?- Me pregunto Paula.
-¿Qué?
-Que si no habéis pensado en hacerlo.
-No, no hemos dicho nada. Además creo que no quiere forzar por lo de Steven.
-Anda que también Steven ahora va de chulo y de malote, pero antes cuando lo llamaban Esteban de la Rosa todo el mundo se reía de él.
Intente sonreír ya que Paula lo había dicho para que lo hiciera, pero cuando me acordaba de él lo último que quería era reir.

domingo, 20 de abril de 2014

Capitulo 39: Este va a ser el último año juntas

-Cada vez el final del verano esta más cerca.- Le dije.
-Otra vez. Julia, estas pesada, eso mismo me dijiste ayer, tranquilízate.- Me pidió Cris acariciándome el brazo izquierdo.
-Ya lo sé, pero aún así no puedo.- Le solté.
Cris me dio un manotazo en la mano.
-¡Au!- Me queje.- ¿Qué pasa?
-Te estabas mordiendo las uñas.- Me grito.- Otra vez.- Dijo ya bajando la voz.
-Ya lo sé. Es que, ¡ay, no sé!- Tire mi espalda hacia atrás hasta revotar en el colchón.
-Julia.
-¿Qué?- Le pregunte volviendo a sentarme bien en su cama.
Vi como Cris se acercaba hacia mi y me cogía de los hombros.
-¡Te quieres tranquilizar!- Me grito mientras me sacudía los hombros.- Te has quedado aquí para ver todos los trabajos que puedas hacer.- Dijo tranquilamente mientras se levantaba a por su portátil.- Vamos a ver que hay y luego ya decidiremos.
Suspire y asentí.
-Vamos a ver,...

-Julia, ¿solo te gustan 3 carreras?
-Si, es que los demás no voy a estudiar algo que no me gusta, haber, marketing esta dentro de lo que me gusta, pero no de lo que más.
-Bueno, da lo mismo, sigamos.- Dijo dejando el portátil.- Tenemos periodismo, derecho o marketing.
-Así es.- Le dije.
-¿Porqué?
-Por que, ¿qué?
-¿Porque las has escogido?¿Porqué te gustan?
-Pues no lo sé, simplemente me gustan.
-Pero, por algo sera.
-Bueno creo que es por que me gusta ayudar a los demás sobretodo a los que necesitan ayuda y creo que derecho es por donde más se ayuda a la gente y con el periodismo también puedes ayudar, quiero decir si ves alguna injusticia  la puedes explicar a todo el mundo por los medios de comunicación y muchas veces, el mundo también cree que es una injusticia y quiere ayudar lo que hace que con ayuda de todos se pueda lograr la justicia.- Pare contenta de mi respuesta y entonces me di cuenta de que Cris estaba escribiendo en un cuaderno.
-Cris, ¿me estas escuchando o estas con otras cosas?- Pregunte frustrada.
La verdad es que me enfadaba bastante que no me escuran mientras hablo, sobretodo si me acababan de preguntar algo.
-Tú tranquila, que te estoy haciendo caso, simplemente estoy escribiendo lo que dices.
-No me digas que soy tu cobaya de pruebas.- Le grite.
-Shhh, no grites que es muy tarde.- Me dijo Cris susurrando.
-Crees que estoy tan mal que hasta necesito un psicólogo.
-¿Qué? No, no, no pienso eso.
-Si, ya seguro. Lo siguiente que va a ser, que tengo un trauma con mi padre y por eso intento que se fije en mi y que este orgulloso de mi haciendo lo que el diga, pues sabes que, eso ya lo sé y no hace falta que me lo digas, ni que hagas nada de eso, por que seguro que también soy más insegura por eso.- Dije rápidamente.
Paso mi mano por debajo del ojo secándome unas lágrimas que asomaban, no podía creer que quisiera hacer como si fuera mi psicóloga.
-No Julia, no quiero que digas eso.- Me dijo Cris acercándose a mi.
-Pues, es seguro lo que piensas.- La mire a los ojos.
-Mira Julia tranquila, no hagas una montaña de un grano de arena. Solo quería escribir porque querías estudiar la carrera y ya esta, para que así vieras con cual te tenías que quedar.
-¿Qué?
-Que no quiero hacer de psicóloga, bueno si, pero no de esa psicóloga, simplemente de la que te ayuda a escoger algo. En otras palabras, confía en mi que no es lo que te imaginas.- Me sonrió con esa sonrisa magnifica y caliente que tiene. La sonrisa de Cris es una sonrisa que te hace ver que puedes confiar en ella.

Cogí la tostada que acababa de untar con mantequilla y mermelada y le di un mordisco.
-Yo sigo pensando que no tendrías que hacer marketing.
-No Cris, ya lo tengo decidido voy a hacer marketing.
-¿Estas segura?
-Si, tranquila, es lo que quiero.
-Bueno, si es lo que quieres.
Me sonrió intentando hacer la sonrisa menos forzada que podía antes de dar un sorbo a su vaso de leche.
-Y,... ¿dónde vas a ir a estudiar?- Me pregunto.
-No lo sé, pero creo que lejos.
-Así, que es oficial, este va a ser el último año juntas.
-No, eso no ocurrirá- Le sonreí.
-Si, si que ocurrirá. Igual hablaremos los primeros días pero luego,...
Oí como alguien abría la nevera, me gire para ver y vi un chico de nuestra edad despeinado y desnudo excepto por los calzoncillos que llevaba.
-¡Dani, vete de aquí! O al menos vístete.- Le grito Cris mientras le tiraba una bolsa llena de magdalenas.
-¿Qué pasa? Tampoco es para,... Hola Julia.- Dijo al darse cuenta que estaba allí antes de terminar la primera frase.
-Hola Dani.- Le salude levantando la mano.
Se fue y volvió con una camiseta ancha y unos pantalones de baloncesto.
-Mejor.- Le dijo a Cris.
-Si te fueras si.
-Pues no lo voy a hacer que esta casa es tanto mía como tuya. Además no era para tanto me ha visto en la piscina.
-Pues también es verdad.- Dije bebiendo un poco de mi vaso.
-¡Ay! Dani no te sientes, vete al comedor a desayunar.- Se quejo Cris quitando la silla donde se iba a sentar Dani.
-Bueno, vale hermanita.- Le dijo estrujándole los mofletes a Cris y dándole un beso en la mejilla.
-Ay, que asco.- Se quejo ella limpiándose la mejilla con la mano.
-Y que sepas que a una amiga tuya le gusta mucho lo que habéis visto al principio.- Dijo mientras salia de la cocina y se llevaba una galleta a la boca.
-No puedo creer que seamos mellizos.- Bebió Cris de su vaso.
-¿Has oído lo último?- Le pregunte.
-No. ¿porqué?
-¿Tu hermano cuándo vino anoche?
-Tarde.
-¿Estaba con Paula?
-Creo que si.
-Y si han...
-Ostia, corre llámala.

jueves, 13 de marzo de 2014

Capitulo 38: ¿Qué hay del futuro?

Me tire a la cama y me quede mirando al techo. ¿Qué podía hacer?¿Tendría que vivir en otro sitio? ¿Música?¿Qué?¿Música? Bueno, si, lo mejor sería que pensara con música, ya sabéis ¿no? La música es lo que escuchas en los buenos y malos momentos.
Me levante de la cama y cogí mi móvil y puse una canción alzar, no quería pensar en eso, sonó los primeros acordes de La flaca de "Jarabe de palo".
Me acuerdo que al principio no me gustaba mucho pero aun así me la pasó Ross al móvil, Ross... él es por el que no quiero irme, bueno por todos en general, pero sobretodo por él.
Joder, ¿que puedo hacer? Ya tengo 18 y después de este verano tengo que empezar una carrera o al menos trabajar, pero ese no es el problema si no... ¿de qué? Marketing, para trabajar en la empresa de mi padre, no lo sé si eso es lo que más me va a gustar pero si lo más acertado, es decir, el trabajo ya lo tendría y cobraría lo suficiente para independizarme rápidamente y poder vivir en una buena casa sin tenerle que pedir ayuda a mi padre.
Además hace ya unos días me saque un pequeño trabajo con Paula de monitoras en una guardería y ya tengo dinero guardado de una cuenta que me abrió mi padre cuando era pequeña con mi madre para el futuro, ahora de esa cuenta me encargo yo y tengo bastante dinero, demasiado diría yo.
Si yo creo que eso sería bueno para el futuro, estudiar en una buena universidad, trabajar en una empresa, seguramente la de mi padre e independizarme.
Llamaría ahora mismo a Paula, pero a ella no le gusta este tema, piensa que somos jóvenes y que tenemos que pensar en el presente para vivir la vida, pero lo malo es que el verano no es para siempre y no queda tanto para que termine.
Así que cogí el móvil y marque el número.
-Hola Julia.- Dijo su alegre voz por el otro lado de la línea.
-Hola Cris. ¿Qué tal?
-Bien, bien. ¿Tú?
-Bien. ¿Estas haciendo algo en especial?
-No estaba esperando a que alguien llamara para hacer algo.- Rió.
-Pues hoy es tu día de suerte, ¿quieres que quedamos?
-Claro.- Se rió.
-Una cosa,- dije ya más seria- ¿sabes algo de Paula?- Solté después de un suspiro.
-Si, esta con mi hermano, ¿por?
-Por nada, nada.- Mire hacia el suelo y suspire. - Voy a pasarme a buscar por tu casa ahora.
-No ven dentro de un rato, que me acabo de duchar.
-No te lo he preguntado, te lo he dicho así que dentro de poco llego a tu casa estés listo o no.- Dije saltando de la cama.
-No voy a estar lista.
-Bueno, pues me invitas a pasar y a unas pastas. Venga, dentro de poco llego necesito salir de aquí.
-Bueno, vale, aquí te espero.
Sonreí bajo su afirmación, me puse unas Vans rojas y cogí mi bolso ya preparado. Salí de mi habitación y pegue un grito para decir a mi padre que salía. Acto seguido cerré la puerta y cogí el ascensor.

Mire el reloj, no había tardado mucho. Apreté el timbre y espere hasta que apareciera la voz de Cris indicando que subiera. Subí por las escaleras hasta el 2ºA y entre por la puerta que estaba medio abierta.
-Hola.- Salude.
-Hola Julia,- se oyó la voz la voz de la madre de Cris proviniendo de la cocina, se acercó hasta mi y me dio dos besos- Cristina esta en su habitación secándose el pelo.
-Vale.- Le sonreí.
Llegue hasta la habitación de Cris.
-Hola.- Le grite abriendo la puerta bruscamente.
-Hola.- Me dijo Cris alegremente.
Estaba sentada mirándose al espejo, mientras se secaba el pelo. Vestía solo con ropa interior y con un albornoz encima.
-¿Que tal.?- Le pregunte. Tirando el bolso hacia su cama y sentarme en esta.
-Bien, te puedes sentar estas en tu casa.- Dijo con ironía al ver que ya me ponía bien cómoda.  Le saque la lengua por el comentario.- Dentro de poco ya estaré lista.- Me informo mientras se cepillaba el pelo.
Estuvimos hablando sobre cosas y riéndonos.
Cris se vistió con un pequeño vestido veraniego azul con pequeños puntos blancos y unos zapatos marrones claros y un pequeño bolso del mismo color.
Salimos de su casa y fuimos a una cafetería.
-¿Qué era tan importante que me querías decir?
-¿Qué hay del futuro?- Solté muy seria sin saber que explicarle.- Quiero decir, ¿tú que vas a hacer después del verano? ¿Qué, qué vas a estudiar?
-Lo he pensado muy bien y al final he decidido que psicóloga.- Dijo muy contento y segura.
-¿Qué?- Le pregunte sorprendida ya que no esperaba a ella en ese trabajo.
-Lo que has oído psicóloga.
-Joder, otra que lo tiene claro. Había llamado a Paula también, pero ya sabes como se pone con este temita.
-¿Y tú qué?¿Aún no lo tienes claro?
-No, si creo que si, pero no sé si es la mejor opción. Pero se que es con la mejor que me va a ir en la vida.
-Haber, ¿cuál?
-Marketing.
-Pues, si esta muy bien.
-Ya lo sé, pero es que no quiero convertirme en esos que solo le importa su empresa y lo demás no, ya saber que yo nunca me quería convertir así, pero ahora creo que es como mejor me voy a ganar la vida y, y, ... oh no sé que hacer.- Dije colocando mis manos en la frente y tirando la cabeza hacia delante apoyada en estas y los codos en la mesa.
-Haber, tranquila, tú no eres así y yo sé que no te convertirás en eso, ¿qué como lo sé? Porque eres una gran persona.- Me dijo acariciándome la cabeza.
-Pero ese no es el mayor problema.- Dije mirándola a los ojos.- El gran problema es Ross, ya sabes que él piensa como yo y nunca me perdonaría que empezará a trabajar en la empresa de mi padre y convertirme en uno de ellos.
-No, Ross te quiere por como eres, no por donde trabajes.
-Ya seguro, pero es que trabajar de eso es distinto.
-Bueno, pero hasta el final del verano aun puedes pensarlo.
-Ya, pero no le digas a nadie nada de esto y aun menos a Ross.
-Vale, tranquila.
-A la única que le podrías decir algo es a Paula, pero no le gusta hablar de estas cosa así que no le digas nada.


Capitulo 37: Diario del hogar 2

Bueno, quién  nos iba a decir que tendríamos nuestra propia playa en el edificio ese. Si así es he dicho (escrito en este caso) playa.
Bueno que te la describo, ¿por dónde empiezo?¿por el jacuzzi? Si, por el jacuzzi.
Un jacuzzi de 2 metros de diámetro y 30cm (si llega) de profundidad, calidad máxima.
Vale, si, no es que sea algo del otro mundo. Ahí me has pillado, si ya te lo puedes imaginar, es una piscina hinchable para críos, pero lo de jacuzzi va en serio, claro que por si jacuzzi entiendes piscinas donde sale burbujas.
Y no seáis guarros que hemos encontrado una manera para hacerlo y rentable. Tenéis curiosidad, ¿verdad? (no se porqué hablo como si hubiera más gente si este es un diario, que espero, que nadie lo lea).
Pues a sido muy fácil solo necesitas, (redoble de tambor)... ¡un aspirador!
¡Ta chaaan!
Así es un aspirador viejo que no utilicéis, pero que funcione (cosa lógica).
La madre de Ross nos lo dio porque se había comprado uno nuevo. Así que solo tenemos que enchufarlo y meter con cuidado la parte larga, que no sé como se llama, esa que aspira, ya sabéis a lo que me refiero (ya vuelvo a hablar con gente que no existe) en la piscina y le das al botos donde sopla el aire, para fuera y no para dentro, claro para eso el aspirador necesita esa función porque sino se traga toda el agua y te quedas sin piscina, más que nada, no por otra cosa, pero bueno, al menos has visto (mentira porque eres un cuaderno) que lo del jacuzzi era de verdad. Te voy a ser sincera al principio habíamos pensado en soplara por unos tubos, pero al final (utilizando un poco la cabeza) vimos que mejor no ya que nos podíamos quedar sin aire y desmayarnos, marearnos o que nos diera cualquier cosa, así que utilizamos el coco para ver como lo podríamos hacer sin dañar nuestra salud.
No habría playa sin arena ¿verdad? Pues hay arena.
Si, al principio solo habíamos puesto una de esas alfombras de césped artificial. Pero hemos quitado la mitad de este y en la otra la hemos llenado de arena. Además en esta parte hemos puesto allí las hamacas. Y en el lado del césped está la piscina y una mesa de plástico con sus respectivas sillas.
Bueno como puedes comprobar esto ya va cogiendo color.
Además nos divertimos con el agua de distintas formas en la piscina (como es lógico), con globos de agua, con la manguera, con aspersores,... además también jugamos a las palas y cosas así.
Y por último también hemos utilizado nuestros dotes artísticos. ¿Dónde? En la pared. Así sin más, un dibujo bien precioso en la pared, eso si, no lo hemos terminado pero va por muy buen camino.
Aquí te lo dejo, esta hecho en la pared, para que me entiendas en donde se supone que esta la puerta, ya que las demás miden poco más de un metro.
Bueno, pues aquí esta la playa.
Con arena, agua, adolescentes, diversión y bebidas (aunque esa parte no la he nombrado, da igual) .
Espero que os parezca bien esto, ahora el problema sera en invierno haber que pasa cuando haga frío, porque aquí en verano bien que hace calor, pero luego llueve que no veas.
Bueno, que me tengo que ir.
Julia

domingo, 23 de febrero de 2014

Capitulo 36: Guerra de agua

Paula cogió aire otra vez.
-No me gusta esto, el jacuzzi queda clausurado hasta que no encontremos una forma en que funcione sin que nos quedemos sin aire.
-Jo, ¡ahora me tocaba a mi!- Se quejó Cris.
Me reí ante la acción.
-Si mejor hoy solo puede estar abierta la piscina.
-Ala, pues todos fuera de ella que estaba yo bien tranquilo.-  Grito Carlos empujándonos aunque estuviéramos fuera de ella para alejarnos.
-Mira, que como sigas así te vas a quedar más arrugado que mi abuela.- Reímos.

Carlos se encogió de hombros y se quedo allí, tan tranquilo. La verdad es que me hacia gracia verle tumbado bocabajo en la piscina de dos palmos de profundidad, con la barbilla apoyada a una de los lados y en un flotador para flotar, y para colmo con los pies fuera ya que no cabía.

-Bueno, no pasa nada hay más cosas para hacer así...- iba explicando Ross hasta que levante la mano- ¿qué pasa Julia?
-Tengo hambre.- Dije seria.
-Y, ¿qué quieres que haga?
-Podemos hacer una especie de merienda o algo? Es que el agua me da hambre.
-Si yo también tengo hambre.- Me ayudó Cris.
-Y yo.- Se oyó decir a Carlos desde la piscina.
-En la piscina no se come.- Dijeron varias personas serias.
-Venga si, Paula y yo hacemos bocadillos y vosotras os encargáis de la fruta, mientras que estos vagos se encarguen de la mesa.- Propuso Dani.
Cris y yo nos encogimos de hombros y asistimos.

Los cuatro bajamos hasta la cocina. Abrimos la nevera y sacaron toda clase de embutidos y queso y Cris y yo la fruta.
-¿Hacemos una pequeña macedonia?- Propuso.
-Vale pero la verdad es que me gusta comerme la sandía o el melón solo.
-No pasa nada cortamos también rodajas de ellos y ya esta.

Empezamos a pelar todas las frutas y acortarles en pedazos mientras mientras que los otros dos estaban en la otra punta de la mesa.
Cris y yo siempre estábamos susurrando sobre lo bien que se veían Dani y Paula. Y es que era verdad muchas veces uno miraba al otro por el rabillo del ojo intentando que no se enterara. Y además cuando se miraban se esbozaba una sonrisa de enamorados. Se veía que se querían.
Estábamos tranquilamente cortando todo lo necesario con la voz de Paula de fondo, cantando trozos de 'I miss you' sin que se diera cuenta. ¿Sabéis cuando cantáis vuestra canción favorita en voz baja y ni os dais cuenta? Pues creo que eso le estaba ocurriendo a Paula.

Subimos a la terraza, Ross y Carlos, si he dicho Carlos, que al fin había salido de la piscina, habían preparado la mesa. Merendamos toda la fruta, la verdad es que me apetecía bastante la fruta fresca en este día de calor.
Mire el reloj de Carlos para ver que hora era, las 18:00.

-Señorito Ross, ¿qué nos tenías preparado?- Le pregunte.
-Señorita Julia no os tenía una cosa preparada si no varias.
-¿Cuales si se pueden saber?
-Podéis empezar a llenar los globos y dejándolos en el cubo. Yo voy a buscar otro.- Dijo tirándonos dos bolsas de globos de agua.

Y acto seguido desapareció por la puerta que entraba a la casa. Paula y Cris empezaron a llenándolos en el grifo. Y Carlos y Dani con la manguera en la ducha.
Yo mientras tanto me senté en la tumbona mirando la fantástica vista de la ciudad. Oí los pasos de Ross llegando a la terraza pero ni me inmute, seguí viendo la vista. ¡Era fantástica!
Se veía los niños jugando en el parque y en la piscina municipal. Las parejas enamoradas que iban de la mano a todas partes ya sean de 15, 40 ó 70 años. Me encantaba ver a la gente pensar quiénes eran, a que se dedicaban, de donde eran, a donde iban,... y demás.
Pero algo me sacó de mis pensamientos, si algo río, muy frío que recorría por todo mi cuerpo, primero en la cabeza y poco a poco invadiéndolo hasta mis pies. Mientras que los demás se reían.
Ross me había tirado el cubo de que había dicho que iba a buscar pero lleno de agua.

-¡Ross ya puedes ir corriendo porque como te pille...!- Grite mientras me levantaba del asiento.

Lo mire estaba apoyado en la pared partiéndose de risa, lo asesine con la mirada pero este no hizo caso. Entonces gire la cabeza hacia donde estaban los demás, que también se reían, y lo vi, la manguera. Me mordí el labio. Le volví a mirar y aún seguía riéndose y encima me dijo que eso me pasaba por pesada. Así que no me lo pensé dos veces, empece a caminar hacía la ducha, me agache y cogí la manguera. En conclusión, lo moje de arriba a abajo, enterito.
Ahora era yo la que me reía.
Pero el juego no termino así, no, Ross quería ganar. Volvió a llenar el cubo y me lo tiró, pero esta vez lo pude evitar saltando hacia la izquierda. Y esta vez en vez de caerme a mi el agua le callo a Paula.

-¡Ross te voy a matar!- Le grito después de un pequeño grito.

Cogió un globo de agua que le dio a Carlos y este otro que le dio a Dani. Bueno ya os podéis imaginar lo que paso, como en las películas con las guerras de comida que uno le tira algo a otro pero sin querer le da a otro y se lo intenta devolver pero le da a otro que no tenía nada que ver y así sucesivamente. En esta casa hicimos guerra de agua, como cuando lo hacen de pequeños. Tirándonos globos de agua, cubos llenos de agua o con la manguera directamente pero lo que importaba era mojarnos. Y terminamos todos como queríamos.

Era poco más de las nueve y estaba empezando a anochecer. Sólo quedábamos Ross y yo los dos estábamos sin camiseta, ya que tenía que dejar que se secara, sentados en el tejado. No podía dejar de mirar esta espléndida vista. Ross me estaba rodeando con su brazo. Nos besamos y cuando nos separamos puse mi cabeza en su hombro y fije la mirada a la vista.

-¿Sabes qué a venido alguien nuevo en el Ático B?- Le pregunte.
-No. ¿Quién?¿Lo conocemos?
-Bruno.- Dije con un hilo de voz y mirándole a los ojos. Sus ojos se fruncieron.




jueves, 13 de febrero de 2014

Capitulo 35: Nuestra piscina privada

La calle cada minuto era más calurosa, estaba deseando llegar a la piscina y darme un buen baño.
-Oye Paula, una cosa que se me a ocurrido comiendo.- Empezó a decir Cris.- No se lo he dicho a mi hermano. ¿Ayer lo tuyo con mi hermano fue una cita?
Las tres nos quedamos calladas pensando. Tenía razón, era su primera cita.
-Si Paula, era tu primera cita oficial, ¿no te das cuenta?- Le dije.
-No, no, no. Creo que no.- Empezó a decir no muy convencida.- Quiero decir, no, no puede ser.
-Bueno yo que tú pensaría en ella.
Me reí tras el comentario de Cris y llegamos a la casa con Paula con cara de pensativa después de lo que le habíamos dicho.
Cris abrió la puerta con su llave y fue la primera en entrar seguida de nosotras dos.
-Chicos ya estamos aquí.- Gritó.
Nadie contesto. Yo fui directa al sofá a sentarme y dejar la mochila al lado. Mire a Paula, seguía igual de pensativa como hace unos minutos.
-Paula, yo que tú cambiaría la cara que pareces un fantasma y vas a espantar a Dani.- Me reí.
Cris se sentó a mi lado.
-¿Cuándo tienen que venir estos?- Le pregunté.
-Mi hermano se supone que ya tenía que estar aquí había quedado con Ross y Carlos.
-Pues, no sé, vamos a ver si están por arriba o algo.
Subimos al segundo piso y empezamos a oír ruidos y risas. Parecían los chicos, además se oía en sonido del agua.
-¿Qué estarán haciendo?- Preguntó Paula.
-No lo sé.
Subimos las tres al siguiente piso y nos guiamos de los ruidos provenían de la gran terraza de baldosas naranjas que teníamos en el tercer piso.
La puerta que dejaba salir al exterior estaba medio abierta dejando que unos rayos de sol se colaran dentro del edificio.
Recordé que en una esquina había una ducha, bueno ducha, era un tubo que después de dos metros se curvaba en forma de jota de donde, si abrías el grifo, salía un agua helada. Y luego además había un grifo clavado en la pared.
Al final abrimos del todo la puerta y allí estaban los tres con tan solo el bañador y una piscina para niños hinchable.
-¡Bienvenidas a nuestra piscina!- Grito Ross que tenía una manguera en la mano.
Y directamente puso los dedos en el agujero de la manguera haciendo que saliera el agua de ella mediante pequeñas gotas, apunto hacía la dirección donde estábamos nosotras pero un poco más arriba.
Y allí estábamos nosotras sorprendidas por lo que estaba viendo nuestros ojos y mojándonos gracias a las pequeñas gotas de la manguera. Pero eso no duro ni un solo segundo porque enseguida nos quejamos.
-Vale, ya os veo, mira que sois sosas.- Dijo Ross como si nada y lleno un poco más la piscina donde estaba Carlos.
A si, esa es otra, Carlos estaba en la piscina de críos bebiéndose una Coca-Cola como si nada. No, si total, todo era tan normal.
Y luego estaba Dani tumbado en una hamaca tomando el sol.
-¿Que tal chicas?¿A que mola nuestra piscina privada?
-¿Qué piscina? Si esa solo me sirve para lavarme los pies.- Se rió Cris.
-Bueno, si no os gusta os vais de aquí.- Nos empezó a empujar suavemente Ross.
-¿Qué? No.- Nos quejamos prácticamente a unisono.
-Si, si, si. Haberlo pensado antes que esto para nosotros tres es un paraíso. Si para vosotras no os vais a la piscina municipal a pagar para entrar.
-Eso adios.- Le ayudo Carlos a despacharnos.
Nosotras nos reímos y fuimos abajo a por las mochilas
Cuando volví a la terraza me fije bien. Ya no se veían las baldosas naranjas habían puesto una alfombra de césped artificial en su lugar. También había tres tumbonas y cuatro sillas a una mesa de plástico blanca que ya teníamos con dos sillas a juego, además de la pequeña piscina que ya había nombrado.
Paula y Cris fueron más rápida que yo y se cogieron las dos hamacas que quedaban libres. Yo me tuve que remediar con poner la toalla en el césped que había ahora por suelo.
-Yo pienso que esto es mejor que cualquier piscina.- Dijo Carlos que aun estaba tumbado en la piscina.
-Además tenemos jacuzzi.- Dijo Ross.
-¿Qué jacuzzi?- Pregunte.
-Enséñaselo Ross.- Le pidió Carlos.
-Mirar,- cogió tubos de plástico de más o menos un metro y nos dio un a cada uno.- es muy fácil. Se ponen los tubos en la piscina y soplamos.
Nos acercamos los cinco y comenzamos a soplar, y a soplar, y soplar, y en la piscina comenzó a salir burbujas de plástico.
-Y voila ya tenemos nuestro propio jacuzzi.- Dijo Carlos lo más contento y relajado posible mientras nosotros no matábamos a soplar.
Después de medio minuto dejamos de soplar.
-Así que para que unos se relaje en el jacuzzi los demás nos tenemos que matar a soplara.- Dijo Paula levantando una ceja.
-Así es. Pero tenemos que encontrar una forma de hacer un jacuzzi casero de otra forma. Además tenemos más ideas para refrescarnos en un día caluroso.
-Bueno, todo me parece muy bien. Pero Carlos déjame un sitio que quiero probar el jacuzzi.-Dije metiéndome en la piscina mientras los otros soplaron durante un rato.

jueves, 6 de febrero de 2014

Capitulo 34: Unos preciosos ojos azules

Estaba en estado shock por la historia de Paula, ¡era preciosa! Mire a Cris tenia una sonrisa en la cara.
-No me lo puede creer mi hermano y tú vais enserio.- Exclamo al final.
-¿Qué? No creo que sea para tanto.
-Si si que es para tanto Paula te has escapado de tu casa solo para estar con él.- Le dije.
-Era lo mismo que hacías tú con Ross y eso no significaba que fuerais novios según tú.
Me quede callada unos segundos, tenía toda la razón del mundo. Cada vez que les contaba que me había escapado con Ross a la azotea ellas me decían que eramos novios y yo rechazaba esa razón.
-Pero lo vuestro es distinto.- Dije al final.
-¿Por qué?
-Porque os lo veo en la mirada, cada vez que le hablo a Dani sobre ti le brillan los ojos igual que a ti cuando te hablo sobre él. Y no es una mirada de amigos, es una mirada de amor.- Dije antes de dar el último sorbo a mi bebida..
-Bueno, tal vez tienes razón.
-No Paula, tal vez, no. Tiene razón.- Le dijo Cris tomándole la mano.
-Lo sé. Pero es que, creo que me da miedo. No sé por qué, pero tener una relación seria dónde piensas que es lo mejor de tu vida y luego que se puede terminar en un suspiro. Me da miedo.
-Ay cielo. No tienes porque.- Le dijo Cris dándole un pequeño abrazo.
Poco a poco terminamos el desayunos y nos pusimos a hablar.

Eran las 11 y estaba en mi casa la verdad es que hemos decidido volver cada una a nuestra casa ya que hacía más de 34º y Paula y yo llevábamos pantalones largos. Lo mejor era volver cada una a su casa y luego ya quedaríamos esta tarde para ir a la piscina.
Mi padre estaba trabajando y yo estaba sola en casa tirada en el sofá viendo la MTV, no me gustaba mucho el programa que echaban pero no había nada mejor a estas horas, raro para ser sábado.
Mire el móvil después que vibrará. Era Paula preguntando por el grupo si queríamos ir esta tarde a la piscina. Todos respondimos que si, hemos quedado a las 5:00 en la casa. A las 4:40 me vendrán a buscar Paula y Cris a mi casa he iremos juntas hasta allí.

Me puse mi bikini rojo, unos shorts tejanos y una camiseta azul oscura con un texto en inglés en blanco, me preparé toda la bolsa con la toalla y todo lo que necesitaba para la piscina. Sonó el timbre y fui a ver quien era, como suponía Paula y Cris, le respondí que ya bajaba y me fui después de coger la bolsa ya preparada.
Salí y esperé al ascensor. Cuando se abrió le di al botón 0 y espere a que ascendiera los, pero en vez de eso se volvió a abrir la puerta dejando delante de mi al chico de unos preciosos ojos azules , los mismos ojos azules que me estaban mirando todo el rato durante la cena de hace unos días.
-Hola Bruno.- Dije con una sonrisa.
-Hola Julia, no sabía que vivieras aquí.
-Si, ya desde hace unos cuantos años.- Reí.- ¿Tú cuánto tiempo llevas aquí?
La verdad que me picaba mucho la curiosidad, no lo veía desde hace años y aún menos por esta zona.
-Me acabo de mudar hace un par de días, mi padre me compro el Ático B, creo que tú vives en el A, ¿verdad?
-Así es, parece que vivimos el uno delante del otro.
-Si.- Se rió para si. -¿Qué tal te va con Ross?- Dijo ya más serio.
-Muy bien ahora voy a ir con él y con unos amigos. ¿Y a ti con Andrea?
-Oh vamos Julia, ¿de verdad crees que lo que dijo iba enserio? La conoces bastante bien.
Si tenía razón conociendo como es ella dudo que fuera enserio con él.
-Me tengo que ir ya.- Le dije seria cuando el ascensor llego a la entrada del edificio.
Me acerqué a Paula y Cris que me estaban esperando en unos sofás de la entrada.
-Hola chicas.- Salude.
-Hola.- Me dijeron a unísono.
-Joder, Julia me encanta la entrada de tu edificio.- Dijo Cris.
-Lo dices cada vez que vienes.- Me reí.
-Ya, es que es una pasada.
La verdad que si era bastante espectacular mi edificio. Un gran edificio de 12 pisos en el que cual yo vivía en el ático doble y Ross en el octavo, la casa de Ross es la más pequeña y por eso la más barata, no por eso cualquiera podía vivir en ella con cualquier sueldo. La recepción del edificio era muy espectacular para los que no estaban acostumbrados a los lujos, parecía la recepción de cualquier hotel con unos sofás y sillones para sentarte y un portero que tenía todas las llaves necesarias del edificio. Si mirabas para arriba se veía una enorme lámpara colgando del techo.
Ross y yo ya lo decíamos no muy felices, vivíamos en el edificio más pijo de esta parte de la ciudad.
-¿Vamos ya? Que si no llegamos tarde.- Pregunté.
-Si anda vamos.- Me dijo Paula.

miércoles, 29 de enero de 2014

Capitulo 33: El acantilado

Eran las 2:30 de la noche. Estaba en mi habitación con la luz apagada y mandando mensajes con el móvil tumbada en la cama. ¿Cuánto tiempo llevaba?¿3 horas? Si, más o menos algo así, hablando con la misma persona. Joder, es que me tenía loquita. Lo único que me pregunto si vamos enserio o no. Tenía su imagen todo el rato en la cabeza, su sonrisa, sus ojos azules claros que me hacían perderme en su mirada cada vez que la miraba. Sonreí tontamente cuándo leí que quería verme y acto seguido me mordí el labio al responderle que yo también le quería ver. Entonces fue cuándo me dijo que quedáramos. Me quede en shock. ¿Quedar?¿Ahora?¿Dónde?¿Cómo? Mi padres seguro que se enterarían cuando saliera de casa. ¿Y a dónde íbamos a ir?¿Qué íbamos a hacer? No era una buena idea pero cuando más sorpresa me lleve fue cuándo vi que le había enviado un mensaje a Dani diciéndole que estaba deseando verle y así afirmando su oferta. ¿Qué he hacho?¿Le he dicho que si?¿Porqué? Si justo estaba pensando lo contrarío. ¿Como iba a salir de mi casa? Mierda, ¿qué hago ahora? Le iba a enviarle un mensaje diciéndole que no podría salir de casa sin que mis padres se enteren, pero ya era demasiado tarde, ya me había enviado un mensaje diciéndome que me venía a buscar a mi casa que me fuera preparando. Me quede unos segundos quieta en silencio en mi habitación leyendo varias veces la conversación. ¿Viene para aquí?¿Qué hago? Vestirme, por que no iba a salir por la noche con el pijama, iba a gritar de emoción pero me acorde que tendría que estar durmiendo, así que respire profundamente, salte de la cama y me acerque al armario. ¿Qué me pongo? Tiene que ser algo sencillo para que no pareciera que estuviera obsesionada en la ropa, pero tenía que ir mona, eso seguro. Mierda, no sé que ponerme, ya me parezco a esas chicas que tienen tres armarios enteros de ropa y dicen que no tienen nada que ponerse, siempre me he dicho que no quería ser como ellas, pero creo que cuándo estas enamorada de alguien nada más te parece perfecto. Un momento, ¿He dicho enamorada? Si, creo que si, pero, esa palabra es muy fuerte, ¿verdad? Si , es muy fuerte. Bueno, luego pensaremos en eso que Dani debe de estar al caer y yo no me habré cambiado. Mire el reloj, llevaba ya 10 minutos revolviendo la ropa, va a llegar en cualquier momento, vale, Paula tranquilízate y piensa, a Dani le gustan las chicas sencillas, así que coge unos pantalones y una camiseta y ya esta. Tras tranquilizarme me cogí unos tejanos claros y una camiseta gris con la boca de los "The Rollings Stones" en una bandera inglesa ya que sabía que le gustaba esa clase de música, sinceramente yo soy más de pop, además me puse unas Vans rojas para no hacer ruido, me mire al espejo y me peine un poco, ¿me maquillo? No me da tiempo ya me ha enviado un mensaje Dani. Esta abajo. ¿Y ahora qué? Saque la cabeza por la ventana. Ahí estaba él.Con unos tejanos desgastados y una camiseta roja de Duff y una mochila a la espalda. Con sus magníficos ojos azules y su preciosa sonrisa, sus mejores complementos.
-Vamos Paula baja.- Me grito sonriéndome.
-Shhh, no grites que mis padres se enteran enseguida. Como me pillen saliendo de mi casa será por tu culpa.
Y cerré la ventana. Cogí mi bolso con las llaves, el móvil, el monedero y demás cosas y también puse una pequeña chaqueta de punto. Cogí aire y giré el pomo de mi puerta poco a poco, ya que la tengo cerrada para que no vean que estoy con el móvil, di un paso hacia el pasillo y volví a cerrar la puerta con el mismo cuidado que la abrí.. Andando por el pasillo rodeé una baldosa que si la pisabas chirriaba y al fin logre llegar a la puerta de entrada. Suspire. Cogí el pomo abrí la puerta y la cerré con máximo cuidado. Estaba fuera. No se habían enterado. Una alegría me absorbió de la cabeza a los pies, grite para mi y baje corriendo los tres pisos que me separaban de Dani. Abrí la puerta de mi portal y me tiré hacia sus brazos. Empezamos a reir y girar.
-Vamos.- Me dijo muy contento tirándome de la mano.
-¿A dónde vamos?- Le pregunte mientra corría detrás de él.
-Vamos, a un lugar dónde estaremos tranquilos.- Me sonrió.
-¿Al edificio?- Pregunte curiosa.
Dani se paro de golpe cuándo le hice la pregunta, se giro me miro fijamente.
-Te odio.- Me dijo al fin.
Yo no tarde ni un segundo en reírme como una loca al descubrir su plan.
-Vale, lista has descubierto mi plan. Adios sorpresa.
-Ay tonto, ¿como sabes que no habrá ido nadie más?
-Lo dudo.
-Igual alguien también había pensado hacer una cita romántico.- Le explique.
-¿Acabas de decirme que estamos en una cita romántica?
-Yo no he dicho eso.
-Si, si que lo has dicho.- Me dijo mientras me presionaba poco a poco hacia la fachada de la casa que estaba detrás mio.
-No, no lo he dicho.- Le dijo sonriendo y rozándole la nariz.
En ese instante le iba a dar un beso en los labios, cosa que creía que él también iba a hacer, pero en vez de eso me tiró del brazo como había hecho al vernos y empezó a correr mientras me arrastraba detrás de él.
-Se me acaba de ocurrir otro lugar.- Me gritó.
-¿Qué?¿A dónde?
-Es una sorpresa. Y esta vez no la vas a adivinar.- Se giro hacia mi y me sonrió.-Corre.
-Me vas a  arrancar un brazo.- Me queje.
-Es que me gusta mucho.
Empezamos a bajar el ritmo unas calles después para parar a respirar. Me apoyé en una pared y agaché un poco la espalda y empecé a coger aire.
-Espera un poco, que no estoy en forma. ¿Como hemos podido ir tan rápido?- Le pregunte sin apenas poder respirar.
-Exagerada, no a sido para tanto.- Se rió.
-Si, si que lo ha sido.
-Venga tranquila que ahora vamos andando a tu paso.
-Ya te vale.- Dije más descansada.
Empezamos a andar tranquilamente por las oscuras calles de la ciudad. La verdad a su lado me sentía muy protegida. Y eso para es difícil, sobretodo una noche a las tres de la mañana por calles que jamás había pisado y con mitad de las farolas fundidas y con ruido detrás mio, pero al girarme a la derecha y ver a Dani ya se me pasaba el miedo.
Llegamos aún lugar, donde los edificios se acababan, el cemento lo dejábamos atrás y se volvía todo de tierra y césped. El aire puro entraba por mis orificios nasales, me ayudo a subir y que no me resbalara, ya que hace poco había llovido el césped húmedo era resbaladizo.
Me costo un poco subir, ya que el camino no estaba muy bien marcado y Dani no lo seguía. Íbamos cuesta arriba y teníamos que cruzar por encima de troncos y ramas, ya que lo que me quería enseñar no estaba indicado por lo caminos.
-Encontré esto hace unos años y para mi siempre a sido 'mi sitio'.- Me explico.- Así que ya te puede gustar y guardarlo en secreto.
Iba detrás de Dani, aunque él se fijaba mucho en mi por si me quedaba atrás, ya que él tenia la única linterna, la única luz junto la luna llena.
Y después de una gran caminata, al fin llegamos. Era como un tipo de acantilado en una colina y al lado de la ciudad. Se podía ver todas las luces de la ciudad la poca gente que iba a estas horas por la calle parecían hormigas, si miraba arriba podía ver todas las estrellas y la gran luna llena de la noche, creo que hoy estaba más bonita que nunca.
-Es, es,... precioso.- Pude decir con un hilo de voz.
-Verdad, siempre vengo aquí cuándo me siento solo o triste. Tiene algo, algo especial.
Mire hacía mi izquierda para verle y me encontré a él con una manta sentado en el suelo.
-Ven.- Me indico con unas palmaditas al lado suyo.
Me senté a su lado y el me empezó a indicar todos los lugares de la ciudad, el instituto donde estudiamos, el parque con el lago, nuestras casa, el edificio,...
-También se puede ver el cine al aire libre.- Exclamé sorprendida.- Desde aquí se debe ver bastante bien la pantalla.
-Así es, me he visto varias pero siempre solo. Además no solo se ven de maravilla desde aquí, sino que también por el angulo o por cualquier cosa las escuchas de maravilla, lo que es muy raro ya que estamos mucho más lejos de sitio de las ciudad donde no se oye.
Me mordí el labio delante de esa imagen, escuchaba la música del móvil de Dani de fondo, la había puesto hace un rato.
Las horas se pasaron rápidamente y vi el amanecer apoyada en el hombro de Dani, era precioso, todos esos colores encima de la ciudad, y yo unos metros más arriba me hacían sentir como si estuviera más cerca del cielo que del suelo.
A las 6:30 decidimos ir recogiendo. Le ayude a plegar la manta y guardarla.
Me quede parada otra vez frente la imagen, esta vez de día, note como unas manos rodearon mi cintura y unos labios sellaron un beso en mi cabeza.
Mire hacía sus ojos azules claros que me tenían tan loca y me di la vuelta rodeando su cuello con mis brazos. Acerque mi cara poco a poco a la suya, acaricie mi nariz con la suya y cerré mis ojos, haciendo así que no viera nada, solo sintiera sus manos en mi espalda y sus labios en los míos.
Nunca olvidaré ese beso, fue el beso que hizo que sintiera cosquillas en todo el cuerpo, fue un beso cálido y dulce. Fue un beso inolvidable. Allí en aquella colina o acantilado y sonando I miss you de 'Blink-182'
(http://www.youtube.com/watch?v=s1tAYmMjLdY), canción que se convirtió en mi favorita.

sábado, 18 de enero de 2014

Capitulo 32: Eso es lo que sé

Hace una hora:

Estaba ya preparada para salir. Fui a la cocina y cogí la botella de un litro de zumo de naranja, que estaba por la mitad, saque el tapón y me la lleve a la boca, mi madre se pone de los nervios cuándo bebo directamente de la botella, pero a mi me da igual, lo hago igualmente. Cogí el rotulador permanente y escribí en la pequeña pizarra blanca que teníamos en la nevera:

He quedado con las chicas como todos los sábados, llegaré a la hora de comer o sino ya os avisaré.
Besos

Mire al reloj las 7:10, tendré que irme pronto para no llegar tarde, aunque es Julia la que llega siempre tarde, la plaza quedaba a diez minutos de mi casa.
Me acerque a la entrada y cuando iba a abrir la puerta pude ver como se abría ella sola, pegue un brinco para atrás del susto, pero por suerte no grite y no desperté a mis padres que seguían durmiendo. Dí unos pasos para atrás y apareció la cabeza del que había movido la puerta. Ni siquiera miro para en frente lo que hizo que no se diera cuenta de mi, solo intentaba que la puerta no hiciera ruido y la cerró cuidadosamente.
Yo me quede asombrada al verle. Y entonces fue cuando él se dio la vuelta y me vio. Al verme abrió mucho los ojos y se quedo con una expresión en su cara de susto y asombro. Nos quedamos mirándonos durante unos segundos y entonces fue cuando él agacho la cabeza y paso andando por mi lado como si no nos hubieramos visto.
-Dani, no te vallas que te he visto.-  Le grite en un susurro para que mis padres no se enterarán.
-¿Qué quieres?- Me preguntó también susurrando.
-¿Cómo que qué quiero?¿De donde vienes?
-¿Y tú?¿A donde te vas?
-Voy que he quedado con las chicas en la plaza que es sábado.
-¿Con las chicas?¿Con Paula también?- Me preguntó sorprendido.
-Paula no ha dicho nada, por ahora solo he quedado con Julia, ¿por?
-No, por nada.
-?Y ahora se puede saber de donde ha venido el señorito?
-No.- Dijo y se dio la vuelta.
Le cogí el brazo para que no se fuera y lo tiré hacia mi.
-Contestarme o grito y te la cargas.
-¿Qué?¿Me estas amenazando? O, vamos Cris, acuérdate que aquí yo soy el mayor.
-Si, y eres mayor por 11 meses, que vamos al mismo curso. Pero lo más importante, sabes que soy capaz de despertar a papá y mamá si no me dices de donde vienes.
-No te creo.
-A no...- Estuve apunto de gritar cuando unas manos me taparon la boca.
-Vale, vale, vale,- me dijo mi hermano,- te lo digo, pero no sé lo puedes decir a nadie, ¿de acuerdo?
Yo asentí con la cabeza y con una sonrisa de victoria en la cara.
-He estado con Paula.- Dijo en un suspiro.
Mi sonrisa se abrió poco a poco y mi cara de victoria se volvió en cara de sorpresa.
-¿Qué?¿Q-qué habéis hecho?
-No seas mal pensada, solo hemos estado en el edificio y ya esta.
-¿Y ya esta? Bueno, si te pensabas que ya esta estas equivocado porque Paula me lo va a contar.
-Yo no estaría tan seguro.
-Bueno, solo tengo que preguntárselo.
 -Ni se te ocurra.- Me advierto.- Que me mato, y yo a ti.
-Bueno, vale, no le voy a nombrar nada.- Le mentí.- Bueno, me voy que voy a llegar tarde, adios hermanito, te quiero.
Le di un beso rápido en la mejilla y me fui corriendo por las escaleras mientras escuche a Dani decirme que él es el mayor.

En el starbucks:
-Y eso es lo que yo sé, que es poco pero me apetecía hacer como una especie de intro. Ahora lo que paso nos lo tendrá que decir la rubia que se esta tomando su capuchino y me esta matando con la mirada.- Termino Cris de contar la historia.
Yo estaba tomándome un chocolate caliente, la verdad es que hoy no me apetecía probar alguna cosa nueva para beber ni probar ninguno de esos cafés raros.
Mire a Paula, no me podía creer nada. Le dí un sorbo a mi chocolate caliente. Paula me miro.
-¿Qué Julia te gusta el starbucks?- Me pregunto como si nada.
-Si mucho, ¿pero sabes que pasa bien con el café y la bollería?
-¿El qué?- Me preguntó curiosa.
-Una buena historia que le a ocurrido a una amiga. Así que cuenta.
Cris y yo la mirábamos con una mirada que rogaba que contara la historia.
-Vale, vale ya os cuento lo que me ha pasado.- Dijo Paula cortando el muffin de arándanos que se había pedido. Se llevo un bocado a la boca, se limpia la boca y las manos y comenzó su historia.

viernes, 17 de enero de 2014

Capitulo 31: Nuestros sábados

Llegue a casa sobre las seis de la mañana, me tire en la cama. ¿Qué hago ahora?¿Me pongo el pijama? Para que si luego me lo voy a tener que sacar.¿Me ducho? No, me da pereza. ¿Duermo? No tengo sueño.
Di la vuelta en la cama poniéndome boca a bajo. Cogí el móvil y me puse en el Twitter , no había nada especial.
Volví a darme la vuelta poniéndome esta vez boca arriba, empece a pensar. ¿Qué día era? Sábado. ¿Hora? Las 6:30.  Me acuerdo cuándo quedaba con Paula y Cris a las 7:30 en la plaza a unas calles de mi casa, íbamos a desayunar y nos pasábamos toda la mañana hablando. ¿Desde hace cuánto que no hacemos eso? Desde hace varias semanas, puede que la última hubiera sido la última semana de instituto y ya íbamos por mediados de julio.
Me fui al Whatsapp a ver cual era sus últimas conexiones, desde ayer por la noche nada. ¿Se enfadaran si se levantaran por culpa de un mensaje mio? No, que más da somos mejores amigas. Así que envié en un grupo donde estábamos Cris, Paula y yo.

Vengaaa arribas guapas! Levantar el culo de la cama! Que es sábado y siempre hemos quedado a las 7:30 en la plaza. Venga os espero allí guapas! Un besooo :*

Bueno, ya se la he enviado a las dos, ahora a esperar a que contesten y no me maten, ya veras a ver que burradas me van a mandar si es que se han despertado.
Y entonces mi móvil vibró, un mensaje de Cris al grupo We are infinite, pude leer en la parte superior de mi teléfono.
Siiiiii. Que ya lo echaba de menos me estoy preparando te espero allí no me falles.

Me reí para mí misma se le veía muy contenta con esto y no me extrañaba hacía días que no quedábamos. Ahora a ver si a Paula le parecía igual de bien. 

Tranquila Cris que yo ya estoy lista ahora a ver si la tonta de Paula le parece igual de bien que a ti. :P

Estuvimos hablando durante un rato por el grupo Cris y yo, pero Paula aún no había enviado ni un solo mensaje me puse en su perfil y aún no se había conectado. 
Se paso el tiempo y nada, ni rastro de Paula. Se paso el tiempo y Cris me aviso para que me fuera ya de mi casa que ya estaba casi en la plaza así que baje después de prepararme el bolso.
Estaba llegando a la pequeña plaza que estaba a dos calles de mí casa y juste en la calle de delante me encuentro a una chica con el pelo castaño claro, vestida con unos shorts vaqueros claros que dejaban a descubierto sus largas piernas bronceadas y una camiseta rajo ajustada con un bolso en el brazo.
Vino hacia mi prácticamente gritando.
-Julia, Julia, Julia. ¡No te puedes imaginar que me ha pasado!
-¿El que?- Le pregunte con toda la curiosidad del mundo.
-Te lo cuento tomando algo.
-Cris, son las siete y media de la mañana, ¿enserio crees que va a estar abierto un bar solo para nosotras?
-No sé, es que haces días que no hacemos esto y ya ni me acuerdo que hacíamos. ¿Qué hacíamos?- Me preguntó después de decir la primera frase muy rápido.
Yo me reí a carcajadas ante aquello y le abrace mientras me seguía riendo, al final ella me miro y tampoco pudo dejar de reír.
-No, venga, ahora enserio, ¿qué hacíamos?
-No lo sé, no me acuerdo, normalmente una de nosotras llegaba tarde,..
-No, no, no, perdona normalmente tú llegabas tarde y alguna que otra vez llegábamos tarde nosotras.- Me corrigió Cris.
-¿Eh? Si, si, lo que tú digas, el caso es que siempre nos daba tiempo a hablar aquí hasta que llegara la otra y luego dábamos una vuelta y cuándo íbamos a desayunar ya era sobre las 8:30 y además la que siempre decía que hacer era Paula, ¿sabes algo de ella?
-¡Si!- Grito tan fuerte que dos palomas que estaban a cuatro metros de nosotras se fueron volando y yo me pegue un gran susto.- De eso te quería hablar.
-¿De qué?
-De Paula.
-¿Por qué le quieres hablar de mi?- Pregunto una voz a nuestro lado.
-Anda, mira quien a llegado.- Le dije a Cris.- ¿Qué has estado haciendo tú que no has mandado ni un solo mensaje?
-Yo lo sé.- Gritó Cris.
-¿Qué?- Le pregunto Paula.
-Lo que has oído pillina que se lo he sacado a mi hermano cuando llegaba a casa.
-Me he perdido.- Dije.
-Vamos te explico yo lo que sé y luego que nos cuente Paula lo demás.- Dijo Cris tirándome del brazo.
Al final a lo tonto ya se nos había hecho las ocho y poco, así que fuimos a desayunar, esta vez fuimos al starbucks que yo nunca había ido.

lunes, 6 de enero de 2014

Capitulo 30: Ha vuelto

Es más de medianoche, la verdad no sé si a sido buena idea pero no podía estar en casa dando vueltas todo el rato en la cama así que me he tenido que ir. Se esta bastante bien, no hace nada de frío, pero aun así no me había puesto unos pantalones cortos ni un gran escote, por si acaso, ya sabéis, por si sale algún borracho o algún tipo que no entienda lo que es dejar en paz a las chicas que le dicen no.
Iba tranquilamente andando por la calle, por suerte en los restaurantes aún había gente, lo que me tranquilizaba un poco. Las farolas no iluminaban mucho ya que había varias que estaban fundidas.
Gire la esquina para llegar al edificio pero una imagen me hizo volver a esconderme otra vez.
No puede ser, ¿en serio? Oía la risa de la chica hablando con el chico, asome la cabeza poco a poco para ver si era cierto y sí, vi como se miraban directamente a los ojos y acercaban poco a poco sus cabezas para darse un beso el uno al otro. Y me volví a esconder, allí estaba yo escondida mientras Sara besaba a Chema.
-Me tengo que ir.- Se oyó decir a la voz de Chema.
-De acuerdo.- Le contesto la de Sara.
 Me puse detrás de un contenedor a ver que Chema iba a pasar al lado mio u cuando ya estaba alejado salí cuando oí un portazo, Sara había entrado.

No sabía muy bien que hacer si entrar o volver por donde había venido, pero al ver que había unos grupos de chicos medio borrachos que no lanzaban muy buenas vibraciones a unos treinta metros descarte la última opción. Así que busque la llave en mi bolso y abrí la puerta que hacía un chirrido.
-¿Quién es?- Preguntó Sara.
-¿Sara?¿Eres tú?- Pregunte como si no supiera que estaba.- Soy Julia.- Dije subiendo las escaleras hasta llegar al salón y sentarme en el sofá.
-¿Julia?¿Qué qué haces aquí?- Dijo saliendo de las escaleras.
-¿Y tú?- Pregunte.
-Vine para estar sola que no podía dormir. ¿Y tú?- Me respondió.
La verdad es que tuve que respirar tranquilamente para no gritarle que eso era mentira, que había vuelto con él.
-A mi me a ocurrido lo mismo estaba en casa dándole vueltas a una cosa y al final decidí venir aquí ya que no podía dormir. ¿Pero has venido desde tan lejos?- Le pregunté.
-¿Qué?- Dijo sin entender lo que le quería decir desde la cocina para coger algo de comer.
Ya me contó ella que cuando estaba nerviosa o no podía dormir comía bastante.
-Que tu casa esta muy lejos a más de tres cuarto de hora andando, la mía apenas esta a un cuarto de hora. Yo apenas me he atrevido a venir a estas horas desde mi casa sola, así que no me había imaginado desde la tuya.- Le dije sinceramente y mirándola detenidamente.
-Hombre, al principio tenía un poco de miedo y a verdad, es que al salir de mi casa sin que mis padres se dieran cuenta solo quería tomar un poco el aire pero luego e pensado que lo mejor era venir aquí.- Dijo con una bolsa de galletas en la mano y otra de nocilla en la otra.- ¿Te acuerdas del manjar que nos dimos el primer día cuándo estábamos solas el primer día?
-Si, como olvidarlo.- Reí.
Pues si, como olvidarlo estábamos en su habitación terminada ya que era como la más fácil de hacer y en seguida tuvo la idea. Nos tumbamos en su cama y empezamos a untar galletas con nocilla.
Sara, que estaba sentada en el suelo con las piernas estiradas y la espalda apoyada en el sofá, cogió la primera galleta la unto en el bote haciendo que mitad de ella se quedara con el chocolate y le dio un mordisco. Después de hacer esta me sonrió y me ofreció una galleta y fue allí cuándo lo vi, tenía las pupilas dilatadas y los ojos un poco rojos. Vale estaba segura, había vuelto el mundo de las drogas.
Intente disimular que no me había dado cuenta y me comí la galleta tranquilamente.
-Y, ¿se puede saber que es lo que no te hacia dormir?
Se quedo un rato sin decir nada, sabía que me iba a mentir pero haber quería saber que escusa me iba a poner.
-Creo que he hecho una gran tontería.- Me dijo mirando al suelo. Veía que era sincera conmigo, estaba mirando al suelo seguramente porque hasta le da vergüenza lo que ha hecho. -Lo peor es que no sé porque lo he hecho con lo feliz que estaba no me faltaba nada, pero como soy tan estúpida e idiota que siempre la tengo que fastidiar.
-Oh venga Sara tranquila, que no pasa nada.- Le consolé mientras le acariciaba el pelo.
-No, Julia, si que pasa es que no sé porque hao semejantes estupideces,- levanto la cabeza y volví a toparme con sus ojos, estaban rojos y estaba vez no por la droga si no porque estaba llorando- parece que me gusta hacer lo que luego me valla a hacer daño.- Le seque la lágrima que salía de so ojo derecho con suavidad.
-Tranquila, yo estoy aquí, y por más tonterías que hagas yo te ayudare y estaré a tu lado.- le sonreí.
-Vale,- rió ella tranquilizándose- y tú, ¿porque no podías dormir?
-Tengo la cabeza hecha un lío, no sé que hacer, pero no me apetece hablar de ello.- Le pedí mientras me tumbaba en el sofá boca arriba. A ella le pareció bien que no quisiera contare lo que me había pasado.- ¿Quieres ver una peli? Son un poco viejas, pero son muy buenas- exclame saltando del sofá hasta la caja donde estaban las cintas, cogí las cintas y se las enseñe a Sara- las trajo Carlos de su casa porque son de cinta y allí solo utilizan DVD.
-Buah, yo tengo un montón de películas de cinta que ahora ya no puedo ver por los mismo.
-Si, a mi me pasa lo mismo pero la mitad mía son de Disney. Tráete alguna tuya si quieres de tu casa.
-Vale, lo haré. Haber que hay por aquí. ¡Titanic! Me encanta esta película, ¿la podemos ver?
-Claro.- Me reí.

Puse la película, mientras Sara preparaba las palomitas. Y allí estuvimos viendo la película mientras comíamos palomitas y bebíamos refrescos, luego pasamos la madrugada en mi habitación pintándonos las uñas y hablando sin parar. Se la veía mucho más feliz. Esta, esta si que era Sara, la Sara a la que ayude, la Sara a la que le invite a un helado, la Sara que ayudo a pagar la casa, la Sara de la que me hice amiga. Ha vuelto.