martes, 23 de junio de 2015

Capitulo 46: Ponte guapo

-Hombre, mira quien esta ahí.

Mierda.

Me gire lentamente, hasta que lo vi apoyado en el marco de la puerta bebiendo una lata de cerveza.
- Hola.- Intente parecer simpática.
-¿Qué tal?
-Bien.- Le sonreí.- Oye, perdona por no haber ido a la fiesta. Es que he tenido un... problema y no pude ir.- Intentaba girar la llave sin que se diera cuenta pero era muy difícil.
-No, no, tranquila, cada uno es libre de hacer lo que quiera.- Dijo serio.
-Ya, bueno, tenía intención de ir pero no pude por... asuntos personales.
-¿Con asuntos personales te refieres al camarero rubio?- Pregunto mirando a la lata de cerveza.
-¿Qué?
-Que no entiendo como puedes salir con un camarero. Pensaba que no serías tan tonta como para salir con cualquiera.
-Quedarme con un cualquiera habría sido si saliera contigo, pero con suerte para mi estoy con el camarero.-Le respondí.
-Tú sabes muy bien que no soy un cualquiera, Julia, yo soy el chico de tus sueños y no tienes porque hacerte más la estrecha.- Se fue acercando a mi.
-Mira, creo que te estas equivocando.
Y por suerte para mi en ese momento la puerta que estaba detrás de mi se abrió.
-¿Julia?
-Hola papá.-Le di un beso en la mejilla.- Estaba hablando con Bruno, que ayer hizo una fiesta.
-Ah, así que eras tú el de la fiesta. -Dijo con una voz muy seria.
-Si, señor.- Volvió a agachar la cabeza.
-Bueno, me voy a trabajar.-Me dijo.
Cuando se metió en el ascensor yo me metí rápidamente en mi casa.

Subí corriendo las escaleras mientras me soltaba el moño. Al llegar a mi habitación me tire en la cama boca arriba. La verdad que no se cuanto tiempo estuve así, me quede en mi mundo, pero por suerte un sonido de mi móvil me devolvió al mundo real. Mire el móvil, era un mensaje de Ross, en ese momento una sonrisa apareció en mi cara.

Ross: Hace mucho tiempo que no nos vemos.
Julia: Solo han sido 3 días.
Ross:¿Solo? Yo creía que había sido mucho más tiempo separados.
Julia: Te invito a comer por tooooodo el tiempo que hemos pasado separados. A las 2 en mi casa.
Ross: ¿Y si te invito yo a algún restaurante?
Julia: Vale, pero pagamos a medias.
Ross: Eso ya lo discutiremos allí.
Julia: Ponte guapo ¿eh?
Ross: Creía que ya lo era.
Julia: Bueno,... te va ha días.
Ross: Ah, bueno, pues esperemos que hoy sea uno de esos días que voy más guapo de lo normal.
Julia: Eso espero porque sino te quedas sin comer.
Ross: No te defraudare. A la 13:00 te paso a buscar.
Julia: Estaré preparada.

Arete el móvil contra el pecho y pegue un pequeño chillido. Nunca lo había hecho, parezco una de esas adolescente locas de las películas.
Me levanté y fui al baño, puse una lista de reproducción y deje el móvil en un lugar alto y me duche. Tarde un buen rato, normalmente tardo un montón y como hoy tenía tiempo de sobra no iba a ser diferente. Volví a mi habitación con los pies descalzos y con la toalla alrededor del cuerpo, me quite la toalla del pelo y procure secarmelo con ella con cuidado y procurando no salpicar mucho. Me desenrede mi larga melena con gran cuidado, me lo tendré que cortar dentro de poco y es muy difícil desenredarla sobre todo las puntas. Cuando termine con ello entre en mi armario, lo mire bien, ¿qué me puedo poner? pensé mientras me mordía la uña pulgar de la mano. Entonces me di cuenta, tenia las uñas desgastadas con un esmalte de color azul oscuro. Volví al baño y me quite el pintauñas, fui al armario (de nuevo) y decidí ponerme un mono de verano negro con flores, me pinte las uñas de un color granate. Mire la hora me queda algo más de media hora. Mi pelo prácticamente estaba seco. Me senté en el tocador y abrí el cajón donde tenía el maquillaje, el 90% me lo había comprado Paula y Cris, así que no tenía casi idea de eso. Me puse la base, un poco de rubor, el rímel y un brillo de labios rojo. Me recogí un poco del pelo, creo que no he terminado muy mal, me parece que hasta lo he hecho bien. Llene un pequeño bolso de color rosa palo con el monedero, pañuelos, el brillo de labios (porque Paula siempre me ha dicho que cuando me pinte los labios me lo tengo que llevar a todas partes), las llaves y el móvil, me coloqué una pulsera de mi madre en la muñeca derecha y unos pendientes a juego, además de un reloj que me regalo mi padre en la muñeca izquierda y termine de adornar mi cuello con un colgante. Creo que ya estoy.

Unos minutos después sonó el timbre, fui corriendo a la perta y mire por la mirilla, si, era Ross. Abrí la puerta alegremente.
-Hola.- Le dije antes de darle un pequeño beso en los labios.
-Mírala,- me dijo cogiéndome la mano y dándome una vuelta- si, que te has puesto guapa.
-A ella no le hace falta.- Dijo una voz detrás de Ross.

jueves, 11 de junio de 2015

Capitulo 45: Mira quién esta ahí

Abrí la puerta que daba con la terraza.
-¡Qué pasada!- Grito Sara.
-Es precioso Julia.- Me abrazo Paula.
-Que bonito.- Exclamo Cris intentando que no se le cayera la bandeja con la comida.
Yo simplemente reí tras sus comentarios, me alegraba mucho de que les haya gustado tanto, aunque tampoco había hecho gran cosa.
-Esperar aun hay más.- Me acerque al enchufe que había en la pared y enchufé las luces de navidad.- ¡Taran!- Grite.
Se ilumino toda las luces que rodeaban la azotea.
-Es genial Julia.- Me dio Cris un beso en la mejilla.
-¿Sabes lo que es genial?
-¿Que?
-Tu pizza.- Dije cogiéndome un trozo de la bandeja y después de esto le di el primer mordisco.
-Oye, no comos todavía.- Me grito Cris. Yo simplemente le di un beso en la mejilla y me dedique a comerme la pizza.
Comencé a escuchar un ritmo que no me sonaba nada, parecía de una canción de los 70 o los 80 provenía del tocadiscos que había traído Paula.
-Madre mía... Que música.- Dijo Cris.
-Venga Cris si en el fondo te gusta.- Le exclamó Paula mientras se ponía una boa de plumas alrededor del cuello, hizo una pequeña pose y seguidamente cogió a Cris por las manos y empezaron a dar vueltas riendo.
Se oyó un pequeño click que provenía de la derecha de ellas.
Era Sara tenia una cámara entre las manos, nos la quedamos mirando sin pestañear y cuando vimos que un papel salia del inferior de la cámara nos pusimos a gritar como unas locas.
-No me puedo creer que tengas una cámara de estas.- Grito Paula.
Nos que acercamos a ella y nos quedamos las cuatro sin mover ni un musculo esperando que apareciera la imagen en el papel. Empezaron a salir unas manchas en color y cuando al fin salio la imagen empezamos a reír.
Se trataba de Paula y Cris dando vueltas riendo y yo detrás de ellas riéndome también, era completamente preciosa con las luces de la terraza y la noche llena de estrellas.
Seguimos bailando y cantando a pleno pulmón durante toda la noche.


Al día siguiente me desperté vagamente en mi habitación estaba todo oscuro excepto por una pequeña haz de luz que se colaba por la rendija de la ventana. Me levante lentamente restregándome el ojo. Llevaba puesta una camisa azul de pijama y unos pantalones de algodón grises.
Abrí suavemente la puerta procurando no hacer ruido y fui caminando vagamente por el pasillo, baje las escaleras dando pequeños saltitos con mis pies descalzos hasta llegar al salón y al lado de este la cocina. Abrí el cajón y cogí un pequeño bol poniéndome ligeramente de puntillas.
Me senté el el sofá y encendí la tele, rece para mis adentros para que hicieran algo que valiera la pena ver. Fui comiendo cucharadas de mi leche con cereales mientras veía capítulos de las primeras temporada de una serie ya desfasada.
Unos pasos hicieron que mirara hacia las escaleras.
-Buenos días.- Dijo la rubia despeinada que se encontraba allí. - Carlos nos va a matar por no haber ido a la fiesta.- Me dijo mientras habría la nevera.
-Lo sé, tengo varias llamadas de él.- Le dije mientras tomaba otra cucharada.
-Algún día de estos lo invitamos a cenar para disculparnos.- Dijo mientras se sentaba a mi lado.
-Si, aunque seguro que lo entiende. Por cierto, ¿qué hora es?
-Las 10:45.
-Creo que me voy a dar una ducha, que la necesito.
-De acuerdo, yo me despido de la demás por ti.
-Vale.- Le dí un beso en la mejilla.
Deje el bol y la cuchara en el lavaplatos, y subí corriendo las escalas, me puse unos tejanos y una camiseta ancha granate con unas zapatillas negras. Me mire al espejo, como no me apetecía peinarme mi largo pelo ondula, ya que cuesta bastante rato, me hice un moño fácil, cogí mi bolso y salí de la casa.
Fui caminando tranquilamente pero con paso firme hacía mi casa, cuando estaba a unos 20 metros de ella vi a un par de jóvenes borrachos salir de ella. 'Mierda' me dije a mi misma.
No me apetecía nada pasar por delante de ellos y además en el rellano corría el peligro de encontrarme con Bruno, cosa que no me hacia ninguna gracia.
En este momento me encantaría subir por las escaleras de incendio, pero el problema es que estas se encuentra por el otro lado del edificio.
Seguí caminando.
-Buenos días señorita Julia.- Me dijo el portero.
Vale, ahora tengo que entrar en el edificio.
-Buenos días.- Le sonreí.
Paso por al lado de los dos chicos ebrios, que se me miraron de arriba hacia abajo. Subí al ascensor y pedí que por favor,por favor, por favor, no me encontrara con Bruno.
Al llegar a mi piso mire hacia la izquierda y no había nadie, así que fui hacia mi puerta y comencé a buscar las llaves en el bolso, no sé porque no las he sacado ya en el ascensor. Con las prisa el bolso se me cayo. Me agache para cogerlo y al fin las encontré. Cuando las puse en la ranura la puerta de detrás de mí se abrió.
-Hombre, mira quien esta ahí.

Mierda.


sábado, 1 de noviembre de 2014

Capítuo 44: Solo necesitamos algo de imaginación

Nos quedamos heladas al saber lo que le había hecho Chema a Sara. No lo podía creer. Se me cayó el alma al suelo. Esta vez se habían pasado.
-Soy una imbécil.- Dijo Sara.
-No digas eso.- Susurro Cris.
-Si, lo digo, porque es la verdad. Creía que había cambiado, pero, como iba a cambiar.- Empezó a sollozar.- Y ahora mi familia no me puede ver con este cara, ¿qué les voy a decir?¿Qué me he caído por las escaleras? Porque no les puedo decir que había vuelto con mi exnovio, un imbécil que me insulta y me pega y que gracias a ese inútil me he metido en el mundo de las drogas.- Unas lágrimas empezaron a caer por sus mejillas.
-Tranquila.- Le acarició Cris el pelo.
-Venga vamos.- Dije.
-¿A dónde?- Pregunto Paula.
-No sé, pero no voy a dejaros estar toda la noche tristes en esta cama.
-No me apetece ir a ningún lado.
-Bueno, podemos pasarlo igual de bien aquí, ¿no? Solo necesitamos algo de imaginación y de cabeza. Vamos a ver que hay en la cocina.- Indiqué saliendo de las habitación, pero algo me dijo que volviera a ella.- Venga, vamos.- Agarre el brazo de Sara para que se levantara y me lleve a las tres.
Empezamos a abrir la nevera y todos los armarios de la cocina.
-Nada no hay helados.- Dijo Cris.
-Ni nada de que comer, solo patatas fritas y palomitas.- Explico Sara.
-Yo he encontrado chocolate.- Dijo Paula bastante contenta enseñándonos las dos tabletas de chocolate con leche.
-Bueno, hay que mirar el lado positivo de las cosas, aún no son las 8 así que podemos ir a comprar comida. Cris, ¿tú puedes ir a comprarla?
-Si.
-Yo la puedo acompañar.- Dijo Sara.
-Perfecto.
-Yo puedo traer música y algo mas para pasar el rato.- Dijo Paula.
-De acuerdo , yo me que do aquí arreglando una casa.
Y así hicimos  Cris y Sara se fueron al supermercado de la calle de al lado y Paula a por música y demás cosas a su casa, yo mientras me quede en la casa.
Fui a mi habitación y cogí las luces que las decoraba para llevarlas a la azotea, cogí ademas unos farolillos que trajo Carlos y las velas de Paula. Puse la piscina hinchable y las sillas y las mesas lo mejor apartadas que pude y puse en el centro una manta y unos cojines encima de ellas.
Intente dejarlo lo mejor posible, Mire hacia la derecha y me quede mirando el paisaje que había, hasta que me dí cuenta de que Paula ya estaba llegando con un radiocasete y algo más.
Fui corriendo escalera abajo para ver lo que había traído Paula.
-Bua mi medre me ha dado un montón de cosas de las que se quería deshacer del desván para traerlas aquí. A saber que me habrá dado.- Puso dos bolsas grandes en la mesa. -Vamos a ver me a dado un tocadiscos.- Me indico.
-¿Enserio? Yo siempre he querido uno.- Le dije.
-Yo también y me acabo de enterar hace unos minutos que tenía uno en mi casa.
Mire los discos que había, me sonaban un par de grupos pero la mayoría no, conté cuantos había 8.
-¿Te suena algún grupo Paula?
-Solo me suena uno. Haber, también he traído un radiocasete con cintas de grupos que no suenan más, un karaoke y un pequeño baúl que no sé que hay dentro.
-Solo hay una forma de averiguarlo.- Justo cuando íbamos a abrir el baúl llegaron Cris y Sara con la compra.
-Tendremos que espera.
Metimos los dos botes grandes de helado en el congelador, precalentamos el horno y dejamos las cosas en su sitio.
-Bueno, ¿y ahora qué?- Pregunto Cris.
-Ahora vamos a abrir esta caja que me ha dado mi madre para ver lo que hay dentro.
Las cuatro nos fijamos en la caja cuadrada de unos 30 cm de madera. Paula saco el cierre y la abrió. Me empece a reír a carcajada limpia cuando vi lo que había. el baúl estaba lleno de boas de plumas, pañuelos de todos los colores, gafas de los años ochenta y demás cosas de eses estilo.
-Voy a matar a mi madre.
-No, esto para hoy nos va a venir genial para hoy.
-Venga vamos a cocinar.- Grito Cris.
Sara y Paula comenzaron a hacer una mezcla para hacer un bizcocho de chocolate, yo hice unos sándwiches y Cris hizo la pizza. Cuando esta iba a preparar la mesa del comedor yo le dije que no que tenía otra cosa mejor preparada.

sábado, 2 de agosto de 2014

Capitulo 43: Volver al lado oscuro

Estaba en el centro comercial, en la tienda de cosméticos  comprando maquillaje nuevo, cuando sonó mi teléfono.
-¿Qué quieres mamá?
-Ven pronto que tus tíos van a venir a cenar.
-Si, ya lo sé.- Dije mientras miraba los pintalabios.
-Bueno, yo te lo recordaba. Que nos conocemos Sara.
-Que poca confianza tienes en mi.- Reí.
-Eso lo sabemos las dos de sobra.- Se oyó a mi padre llamar a mi madre desde el otro lado del teléfono.- Bueno Sara que tu padre me llama, recuerda, dentro de una hora te quiero aquí. Que la cena es a las nueve en punto.- Mire el reloj, las siete y media.
-De acuerdo, hoy llegare pronto.

Salí del edificio con una pequeña bolsa que guardaba el maquillaje que me había comprao, en dirección hacia mi casa. Y entonces fue cuando lo vi. Estaba con su grupo de amigos. Llevaba unos tejanos, una camiseta negra de manga corta y las zapatillas que le elegí. Uno de sus amigos me vio y me señalo con la barbilla, entonces fue cuando se giro y me sonrió. Yo no le hice caso y seguí andando decidida.
-Hola Sara.- Se oyo detrás de mi.
-Hola.- Dije sin girarme.
-Oye, ya se que no he sido el mejor novio del mundo. Pero por lo menos deja me invitarte a un helado.
Me gire lentamente.
-Por favor.- Me susurró.
Yo no le quería decir nada, pero parecía que estababa arrepentido. Le señale que si con la cabeza y fuimos a comer ese helado.
La verdad que lo pasamos muy bien reímos, hablamos y... nos besamos.
Cuando me di cuenta ya eran las nueve y me fui corriendo hacia mi casa donde me esperaban mis padres y mis tíos con mis primos. Resumiendo que mi madre me hecho la bronca del siglo pero pase una gran tarde.

Después de eso seguí quedando con Chema y con él volví a las drogas. Quedábamos todos los días. Íbamos al parque, a tomar algo, a su casa,... Era todo precioso. Volví  a ir con sus amigos y como no volví a fumar.

Todo iba viento en popa, hasta... hoy. Habíamos quedado en su casa.
-Hola.- Le salude cuando abrió la puerta de su asa.
-Hola.- Nos dimos un beso fugaz.-¿Quieres algo?
-No, gracias.
Nos sentamos en el sofá y empezamos a hablar, fumamos algo y luego, luego, nos empezamos a besar. Todo iba muy bien note como su mano bajaba hasta mi muslo y luego a mi entrepierna. Sentí como me desabrochaba el cinturón.
-Hoy no.- Le susurré.
Él dejo su manos muertas, pero cada vez nos íbamos  besando más y volvió a intentar abrir mi pantalón yo cogí sus manos y las saque de allí abajo, entonces el las cogió  por las muñecas y me empezó a besr el cuello y empujarme cuidadosamente hacia atrás. Yo me deje llevar y empezo a tocarme el pecho y besarme en la boca. Entonces fue cuando escuche como desabrochaba su pantalón y después el mio. Ví  sus intenciones y lo empuje.
-¿No has escuchado que hoy no?
-No me digas lo que tengo que hacer.-Me cogió del pelo.
Yo me quejé ya que me hacia daño.
-Dejame en paz.- Me solté.
Pero para no era suficiente. Me agarro de la mano me volteo y sentí un calor insoportable en la mejilla izquierda, me había dado una bofetada.
-Eres, eres, un gilipollas y un cobarde.
Pero eso le cabreo más y me volvió y golpear en la mejilla derecha, con eso tampoco se quedo satisfecho y comenzó a darme golpes sin control. Cuando paro de golpearme me cogió del brazo y me llevo hasta las puerta.
-Pues no vuelvas a la casa de este cobarde.- Y me cerro la puertas.
En ese momento fue cuando me desplome y comencé a llorar por todo, por lo idiota que era, por volver con él, por pasar buenos momentos que paso con él, por volver a las drogas, por volver al lado oscuro.





jueves, 19 de junio de 2014

Capitulo 42: No merezco que os preocupéis por mi.

Eran las 16:55 y Carlos ya se acercaba hacia nosotras.
-Madre mía si que sois puntuales.- Nos dijo.
-Es que hoy nos aburríamos mucho.- Le dijo Cris.
-Si, han estado toda la tarde queriendo venir. Bueno, que os presento, este es Carlos- dije señalándolo- y estas son Cris y Paula.- Se saludaron con dos besos.
-Yo también estaba ilusionado de volver a verte.- Me paso el brazo por mis hombros.- Y bueno, de conoceros a vosotras también.- Dijo rascándose el pelo.
-¿Entramos?- Pregunto Paula señalando el starbucks.
-Claro.
En ese momento una melodía salio de mi bolso.
-Pedir por mi.- Les sonreí indicando que entraran ya.- ¿Si?
-Hola Julia, ¿te acuerdas de la fiesta que te dije que haría?
-Emm si.
-Pues que va a ser mañana. Tranquila que puedes traer a tus amigas.
-Emm bueno, no sé si podremos ir.
-No me digas que no quieres ir por Ross.
-¿Qué? No, no, no es por Ross. Tú tranquilo que no tengo a nadie para pedirle permiso.- Dije un poco enfadada.
-A vale, lo siento si te a molestado.
-Bueno, tranquilo, no estoy segura de que si podremos ir. Pero lo tendré en cuenta.
-Bueno vale, te espero allí. Adios.
Le colgué sin despedirme y entre en el edificio de enfrente. Busque a los demás.
-Julia estamos aquí.- Oí decir a Carlos.
Me gire y me senté en la mesa donde estaban los tres.
En ese momento sonó un pitido en el móvil de Carlos.
-Es Bruno, va a hacer una fiesta por el piso nuevo.
-Ya a sido él quien me ha llamado para decírmelo.
-¿Entonces vas a ir?
-No lo creo.- Le di un sorbo a mi bebida. Era dulce, sabía a vainilla y tenia un ligero toque a café.
-Ala, venga Julia tienes que ir.- Me animo Caros.- ¿Por qué no vas a ir?¿Te pilla muy lejos de tu casa?
Paula y Cris se mordieron la lengua para no reírse de esa pregunta.
-En realidad es mi vecino, tengo una pared pegada a la suya.
-¿Enserio?- Carlos se empezó a reir.
-A mi no me hace ninguna gracia.- Le dijo.
-Lo siento cariño, pero si vives en el mismo rellano que él eso significa que tienes que ir a su fiesta si o si.
-¿Y eso por qué?- Pregunto Paula.
-Porque no conocéis como es y le gusta Julia.
-Le gusto porque ahora le a dado por mí, cuándo pasa una tía buena a su lado se ira a por ella.
-Le gustas porque no le haces ni caso y no parara hasta que o consiga, así que hará todo lo que este en sus manos para que vallas a la fiesta y que salgas con él. Es capaz de provocar una pelea entre tú y Ross solo para tenerte disponible para él.
-Bueno, tal vez si vea que una chica cerca de mi le tira los tejos, me deja un poco en paz.- Mire hacia Cris.
-¿Qué? Yo no pienso hacer nada con él.
-A la va Cris, has dicho que te parecía muy guapo.
-Me da igual ahora me he enterado que es un gilipollas.
-Bueno, podríamos hacer algo para que te deje en paz.

Pasaron un par de horas y salimos de starbukcs.
-Bueno creo que ya nos tenemos que ir preparando para la fiesta haber si ligo.- Nos guiño el ojo.
-¿Piensas que Bruno tiene muchos amigos gays?
-Pues no lo sé, espero que si.
-Bueno chicas encantado de conoceros.- Les dijo con dos besos en la mejilla a cada una.
-Igualmente, y haber si quedamos más veces.
-Eso espero.
-Venga, Carlos, hasta luego.- Le abrace.
-Hasta luego, guapa, y recuerda que tienes que ir a la fiesta o si no Bruno no te dejará en paz hasta que vallas.
-De acuerdo.- Le dije al final.
-Adios.- Se despidió y vimos como se fue por el lado contrario que nosotras.
-Oye chicas, me podéis acompañar a la casa, es que me dejé allí el cargador del móvil.- Nos dijo Cris.
-Caro, vamos.- Dijo Paula.

Subimos as escaleras de la casa y llegamos hasta la habitación francesa de Cris.
-Vale, aquí esta, ya nos podemos ir.
No me enteré de esa frase porque estaba atenta a otra habitación con la puerta volcada.
-Julia, ya nos podemos ir.
Abrí un poco más la puerta y me encontré lo que temía. un bulto estaba tapado por as mantas y parecía que estaba llorando.
-¿Sara?¿Qué ha ocurrido
-Nada, déjalo, he sido una estúpida.
-Cielo, no digas tonterías.- Dijo Paula detrás de mi.
-No merezco que os preocupéis por mi.-Dijo entre llantos.
-No cielo, eso nos da igual.- Le acaricié a cara.
Ella se tapaba la cara y no se movía apenas.
-¿Nos quieres decir lo que ocurre?- Le pregunto Cris.
Sara se seco unas lágrimas y al final se decidió por no decir nada. Como se suele decir una imagen vale más que mil palabras. Y esta imagen nos estremeció mucho. La imagen de como Sara a sufrido, la imagen de que Sara tenía la cara llena de moratones.

lunes, 19 de mayo de 2014

Capitulo 41: Lo quiero conocer

Le di otro mordisco al trozo de la pizza de cuatro quesos.
-¿Qué queréis hacer?
-No lo sé.- Dijo Paula.
-Que nos hables del buenorro de al lado.- Dijo Cris acomodándose en el sofá.
-¿De Bruno? No por favor. Es uno de la cena de empresa.
-¿Pero todos los de la cena eran los típicos malcriados de papá?
-No, no todos, Carlos es muy majo siempre me he llevado bien con él, nos dimos el móvil para hablar, y también había una chica muy maja, María, es un poco tímida y creo que es de las típicas que apenas hablan y no tienen amigos, tiene un año menos que nosotras pero os caería bien.
-Ay pobre, alguna vez podríamos quedar con ella.- Dijo Paula.
-Si, pero normalmente esta en otra ciudad con su madre aquí no viene muy a menudo, ya le dije que cuando viniera aquí que me llamara.
-¿Solo esos dos te caen bien?
-Si, bueno, hay otro chico, pero no sé muy bien que pensar de él, creo que es un mal criado pero quiere parecer amable, al menos conmigo, así que no me fío mucho de él.
-Eso suena que le gustas.
-Ya, porque cuando dije que salía con Ross casi no se acerco a mi. Así que no hablamos.
-Bueno, ¿y como es el Carlos ese?
-Es muy simpático, cuando quede con el ya os diré si podéis venir con nosotros.
-¿Es guapo?- Pregunto Cris.
-Cris.- Se quejo Paula.
-¿Qué? Igual nos enamoramos si nos vemos o algo y yo saldría bien parada, rico, guapo y simpático.
-Si, bueno, si es guapo, no es un chico 10 pero tampoco esta mal, te podría gustar. El problema es que no sé si tú eres su tipo.
-¿Qué?¿Por qué?¿Le parecería fea?
-No seguro, que creería que eres muy guapa. Pero, te falta algo para que le gustas o varias cosas.
-¿El qué?¿Tallas de sujetador?
-No, no, eso no le importa le gusta que estén planos. Lo que ocurre que Carlos es gay.
-Aaah.- Suspiro Cris.
-Pero no sé lo digáis a nadie, que soy de las pocas que lo saben, a sus padres no le ha dicho nada por que cree que no le gustara la idea, y yo pienso lo mismo.
-Ay pobre.
-Ya.
-A mi me apetece quedar hoy con él, que sino no se que hacer.- Dijo Paula.
-Si, llámalo. Que lo quiero conocer también.
No sabía que hacer, la verdad, es que a mi también me apetecía verlo. Alargue la mano y vi unas sonrisas en la cara de Paula y Cris. Desbloqueé el móvil, fui a la agenda hasta encontrar el número de Carlos le di y su número y nombre salía en toda la pantalla del móvil acompañado de una canción de 'El canto del loco'. No le estaba llamando yo, me estaba llamando él a mi.

-¿Si?
-Hola Julia, ¿te acuerdas de que quedamos en quedar algún día?
-Sinceramente, justo iba llamarte ahora para quedar contigo.
-¡Enserio!¡Eso es genial! Pensamos igual. Para mi que los amigos de verdad aunque no se vean mucho tienen algo especial que los conecta.
-Si,- reí- tú siempre con tus cosas de loco.
-Ya me conoces, ¿pues entonces cómo quedamos?
-Bueno, había quedado con unas amigas, ¿te importaría que dos acopladas se vinieran?
-¿Qué? No, no claro, eso es perfecto así voy conociendo a tus amigas.
-Vale, pero antes tengo que decirte una cosa que creo que no te importará, pero por si acaso te lo digo por el teléfono en vez de persona, simplemente por si te enfadas.
-Julia, ¿que has hecho?
-Nada, nada, simplemente les he dicho tu secreto.- Pare unas milésimas de segundo y empecé a decir lo más rápido posible.- Pero ellas le da igual, y no van a decir nada a nadie, bueno, además, a quien se lo van a decir, ¿a tu padre? no pueden, no saben quien es, y te iba a llamar por ellas que querían conocerte y ademas, como a mi me apetecía verte pues digo este es el momento apropiado y así le doy un gran abrazo que lo he echado mucho de menos y así ya te lo dan otras dos chicas muy guapas.- Pare en seco al ver que el no contestaba pero una gran risa su oía al otro lado del teléfono.
-Julia, da igual, no importa si son amigas tuyas serán buenas personas, como tú.
-Uff, menos mal, ya me imaginaba que reaccionarías a sí, pero por si acaso...
-Oye, dime una cosa.
-¿El qué?
-¿Cuándo me has dicho lo de el secreto has puesto la sonrisa esa con la que creías que nadie te podía decir que no?
-Creo que si.
-Sigues siendo igual que de pequeña. También hablabas así de rápido cuando no querías que te hecharan la bronca.
-Ya lo sé.- Reí.
-Y tú, tan tranquilo como siempre.
-Bueno, ¿al final como quedamos? Que aún no hemos llegado a nada.
-¿Qué te parece si quedamos en el Starbucks?
-¿En el de al lada del Corte Inglés o el que esta cerca del parque ese con el lago?
-En el de el parque me va mejor, pero si quieres en el otro me da igual.
-No, da igual, en ese. ¿Y la hora?
-Ya que yo he puesto el sitio pon tú la hora.
-Bueno, vale, ya sabes que los gays tardamos mucho en arreglarnos,- bromeo- ¿qué te parece a las 17:00?
-Por mi bien, ¿entonces quedamos así?
-Si.
-Vale pues hasta dentro de dos horas?
-Adios fea.

domingo, 4 de mayo de 2014

Capitulo 40: La peque esta enamorada

Vimos como una chica rubia vestida con unos pantalones rotos blancos con una camiseta fucsia y unos tacones tipo sandalias marrones, las que le hacían ser más alta y que la mitad de los chicos de la plaza se fijaran en ella. Venía con una alegría distinta.
-Esta viene ya demasiado contenta. Aquí algo a pasado.- Me susurro Cris al oído.
-Hola chicas.- Nos saludo.
-Hola.- Respondimos a unisono.
-¿Qué queréis hacer?- Nos pregunto.
-Vamos a mi casa, que mi padre esta tres días fuera por e trabajo.

Salimos del ascensor. Y nos encontramos con Bruno.
-Hola Julia.- Me saludo.- Hola chicas.- Les saludo a las otras dos al darse cuenta de que no estaba sola.
-Hola Bruno.- Le sonreí.
-Hace unos días acabe de decorar la casa a mi gusto, algún día vendrás a comer o algo ¿eh?
-Vale, procurare ir.- Le hice una sonrisa forzada.
Salí del ascensor y él hizo justo lo contrario.
Puse la llave en la cerradura y el ascensor se cerro haciendo que Bruno no nos escuchara.
-¿Quien era ese?- Me pregunto Paula.
-¿Aún no hemos entrado en mi casa y ya me preguntáis?
-Eso es verdad.- Le dijo Cris a Paula.- Porque hoy la pregunta te la vamos a decir a ti.
-¿Qué?
Entramos en el piso.
-¿A dónde queréis ir?¿A mi habitación?¿Al salón?
-No sé, igual da, aunque prefiero que a tu habitación no que siempre vamos allí y solo hemos estado una vez en el resto de la casa.
-Vale, como queráis.- Levanto los hombros.
-Os quedáis a comer, ¿verdad?
-Si.- Dijeron a unisono.
Fui a la cocina y cogí tres vasos y tres latas de refrescos y las deje en la pequeña mesa que estaba delante del sofá.
Cris y yo intercambiamos miradas y miramos a Paula, quien estaba dando un sorbo al refresco.
-Haber... ¿Qué queréis?- Nos pregunto.
-¿Que hiciste ayer por la noche?- Le grito.
A Paula se le puso una sonrisa en la cara, que enseguida desapareció.
-Nada.- Dio un sorbo rápidamente al refresco.
Cris y yo dimos un pequeño gritito.
-Ese nada, creo que significa otra cosa.- Dije.
-Queremos que nos lo cuentes todo.- Le dijo Cris.
Paula iba a empezar a relatar pero se paro en seco.
-Es tu hermano.- Dijo bastante seria.
Esa frase hizo que Cris se atragantara con la bebida y tosió.
-Pues no lo cuentes con mucho detalle.
-Bueno, ¿pero lo habéis hecho?- Pregunté.
Paula se quedo callada.
-Si.- Dijo de golpe.
-¿Enserio?- Le pregunto Cris.- ¿Con mi hermano?
-No, con el buenorro del ascensor.
-Pues tampoco es mal partido.- Se rió Cris.
-Ya, pero él ya tiene fichada a una.
-¿Enserio que os gusta Bruno?- Pregunte.
-¿Pero tú lo has visto?- Me grito Cris.- Si te tira los tejos un montón.
-A mi me da igual, para eso tengo a Ross.- Sonreí.
-Oh, la peque este enamorada.- Me entrujó los mofletes Cris.- Y la otra peque también.- Se los estrujo a Paula.
-¿Y tú?¿Lo quieres hacer con él?- Me pregunto Paula.
-¿Qué?
-Que si no habéis pensado en hacerlo.
-No, no hemos dicho nada. Además creo que no quiere forzar por lo de Steven.
-Anda que también Steven ahora va de chulo y de malote, pero antes cuando lo llamaban Esteban de la Rosa todo el mundo se reía de él.
Intente sonreír ya que Paula lo había dicho para que lo hiciera, pero cuando me acordaba de él lo último que quería era reir.