domingo, 23 de febrero de 2014

Capitulo 36: Guerra de agua

Paula cogió aire otra vez.
-No me gusta esto, el jacuzzi queda clausurado hasta que no encontremos una forma en que funcione sin que nos quedemos sin aire.
-Jo, ¡ahora me tocaba a mi!- Se quejó Cris.
Me reí ante la acción.
-Si mejor hoy solo puede estar abierta la piscina.
-Ala, pues todos fuera de ella que estaba yo bien tranquilo.-  Grito Carlos empujándonos aunque estuviéramos fuera de ella para alejarnos.
-Mira, que como sigas así te vas a quedar más arrugado que mi abuela.- Reímos.

Carlos se encogió de hombros y se quedo allí, tan tranquilo. La verdad es que me hacia gracia verle tumbado bocabajo en la piscina de dos palmos de profundidad, con la barbilla apoyada a una de los lados y en un flotador para flotar, y para colmo con los pies fuera ya que no cabía.

-Bueno, no pasa nada hay más cosas para hacer así...- iba explicando Ross hasta que levante la mano- ¿qué pasa Julia?
-Tengo hambre.- Dije seria.
-Y, ¿qué quieres que haga?
-Podemos hacer una especie de merienda o algo? Es que el agua me da hambre.
-Si yo también tengo hambre.- Me ayudó Cris.
-Y yo.- Se oyó decir a Carlos desde la piscina.
-En la piscina no se come.- Dijeron varias personas serias.
-Venga si, Paula y yo hacemos bocadillos y vosotras os encargáis de la fruta, mientras que estos vagos se encarguen de la mesa.- Propuso Dani.
Cris y yo nos encogimos de hombros y asistimos.

Los cuatro bajamos hasta la cocina. Abrimos la nevera y sacaron toda clase de embutidos y queso y Cris y yo la fruta.
-¿Hacemos una pequeña macedonia?- Propuso.
-Vale pero la verdad es que me gusta comerme la sandía o el melón solo.
-No pasa nada cortamos también rodajas de ellos y ya esta.

Empezamos a pelar todas las frutas y acortarles en pedazos mientras mientras que los otros dos estaban en la otra punta de la mesa.
Cris y yo siempre estábamos susurrando sobre lo bien que se veían Dani y Paula. Y es que era verdad muchas veces uno miraba al otro por el rabillo del ojo intentando que no se enterara. Y además cuando se miraban se esbozaba una sonrisa de enamorados. Se veía que se querían.
Estábamos tranquilamente cortando todo lo necesario con la voz de Paula de fondo, cantando trozos de 'I miss you' sin que se diera cuenta. ¿Sabéis cuando cantáis vuestra canción favorita en voz baja y ni os dais cuenta? Pues creo que eso le estaba ocurriendo a Paula.

Subimos a la terraza, Ross y Carlos, si he dicho Carlos, que al fin había salido de la piscina, habían preparado la mesa. Merendamos toda la fruta, la verdad es que me apetecía bastante la fruta fresca en este día de calor.
Mire el reloj de Carlos para ver que hora era, las 18:00.

-Señorito Ross, ¿qué nos tenías preparado?- Le pregunte.
-Señorita Julia no os tenía una cosa preparada si no varias.
-¿Cuales si se pueden saber?
-Podéis empezar a llenar los globos y dejándolos en el cubo. Yo voy a buscar otro.- Dijo tirándonos dos bolsas de globos de agua.

Y acto seguido desapareció por la puerta que entraba a la casa. Paula y Cris empezaron a llenándolos en el grifo. Y Carlos y Dani con la manguera en la ducha.
Yo mientras tanto me senté en la tumbona mirando la fantástica vista de la ciudad. Oí los pasos de Ross llegando a la terraza pero ni me inmute, seguí viendo la vista. ¡Era fantástica!
Se veía los niños jugando en el parque y en la piscina municipal. Las parejas enamoradas que iban de la mano a todas partes ya sean de 15, 40 ó 70 años. Me encantaba ver a la gente pensar quiénes eran, a que se dedicaban, de donde eran, a donde iban,... y demás.
Pero algo me sacó de mis pensamientos, si algo río, muy frío que recorría por todo mi cuerpo, primero en la cabeza y poco a poco invadiéndolo hasta mis pies. Mientras que los demás se reían.
Ross me había tirado el cubo de que había dicho que iba a buscar pero lleno de agua.

-¡Ross ya puedes ir corriendo porque como te pille...!- Grite mientras me levantaba del asiento.

Lo mire estaba apoyado en la pared partiéndose de risa, lo asesine con la mirada pero este no hizo caso. Entonces gire la cabeza hacia donde estaban los demás, que también se reían, y lo vi, la manguera. Me mordí el labio. Le volví a mirar y aún seguía riéndose y encima me dijo que eso me pasaba por pesada. Así que no me lo pensé dos veces, empece a caminar hacía la ducha, me agache y cogí la manguera. En conclusión, lo moje de arriba a abajo, enterito.
Ahora era yo la que me reía.
Pero el juego no termino así, no, Ross quería ganar. Volvió a llenar el cubo y me lo tiró, pero esta vez lo pude evitar saltando hacia la izquierda. Y esta vez en vez de caerme a mi el agua le callo a Paula.

-¡Ross te voy a matar!- Le grito después de un pequeño grito.

Cogió un globo de agua que le dio a Carlos y este otro que le dio a Dani. Bueno ya os podéis imaginar lo que paso, como en las películas con las guerras de comida que uno le tira algo a otro pero sin querer le da a otro y se lo intenta devolver pero le da a otro que no tenía nada que ver y así sucesivamente. En esta casa hicimos guerra de agua, como cuando lo hacen de pequeños. Tirándonos globos de agua, cubos llenos de agua o con la manguera directamente pero lo que importaba era mojarnos. Y terminamos todos como queríamos.

Era poco más de las nueve y estaba empezando a anochecer. Sólo quedábamos Ross y yo los dos estábamos sin camiseta, ya que tenía que dejar que se secara, sentados en el tejado. No podía dejar de mirar esta espléndida vista. Ross me estaba rodeando con su brazo. Nos besamos y cuando nos separamos puse mi cabeza en su hombro y fije la mirada a la vista.

-¿Sabes qué a venido alguien nuevo en el Ático B?- Le pregunte.
-No. ¿Quién?¿Lo conocemos?
-Bruno.- Dije con un hilo de voz y mirándole a los ojos. Sus ojos se fruncieron.




No hay comentarios:

Publicar un comentario