sábado, 28 de diciembre de 2013

Capitulo 29: Ahora lo entiendo todo

Mire el cielo estrellado de la noche, vi que estaban llegando nubes que no me dejaban ver todas las estrellas del cielo, se acercaba una tormenta de verano. Se me pusieron los pelos de punta, estamos a finales de julio pero hace bastante frío para esta época.
Mire a mi lado y allí estaba él sentado en el tejado de nuestro edificio con su brazo rodeándome el cuello y mi cabeza apoyada en su hombro.
-¿Cuánto tiempo llevábamos sin hacer esto?- Le pregunte.
-Hace casi un mes, una semana antes de que empezáramos con lo de la casa.- Me respondió Ross.
-Lo echaba de menos.
-Y yo.- Suspiró dándome un beso en la cabeza.
-Mire el reloj que llevaba Ross en la muñeca las 5:30. La cena había terminado a las tres de la noche y al llegar a casa lo único que hice fue despedirme de mi padre dándole las buenas noches, ir a mi habitación, cerrar la puerta y salir por la ventana sin hacer ruido para que no se enterará. Subí las escaleras y llegué a la azotea y sentado en un lado del tejado estaba él, aquel chico rubio que me tenía loca, aquel chico que se había hecho camarero solo para estar conmigo y ya llevaba dos horas con él en esta azotea, nuestro sitio.
-Me voy, que tengo sueño.- Le dije triste y cansada.
-Vale.- Me dijo él, se notaba en la voz que también estaba muy cansado.
Nos levantamos le di un beso en la boca.
-Gracias.- Le susurre.
-¿Por qué?- Me pregunto con una sonrisa.
¿Por qué?¿Por qué? Ha sido camarero en una cena dónde la mayoría de la gente era ricos pijos que no le importaban los demás solo porque estaba yo. Ha estado toda la noche despierto por mí y aún no sabe por que le doy las gracias.
-Por ser tú.-  Respondí, le dí un beso rápido y baje por las escaleras.
Llegue a mi habitación con una sonrisa en la cara y cerré la ventana, me quite al fin ese vestido y deje los tacones (que ya me había quitado hace una hora en el tejado) en el suelo intentando no hacer ruido, me puse mi pijama y me tire en la cama, no tarde nada en dormirme.

Abrí los ojos poco a poco, me estire igual que un gato y bostece me levante tranquilamente y me mira en el espejo mientras me rascaba la cabeza. Allí me di cuenta de que no me había quitado el maquillaje el día anterior, tenía todos los ojos negros de la mascara para pestañas y gracias a eso las ojeras que tenía por dormir poco aún parecían más grandes de lo que eran, a todo esto ¿que hora era?
Me acerqué a la estantería dónde estaba mi móvil, lo cogí y lo encendí, las 12:14. Me di cuenta que tenía bastantes mensajes la mayoría par saber como me había ido la cena, pero había dos mensajes de unas personas con las que aun no había hablado antes desde el móvil eran de María y Carlos preguntando que tal llevaba el día después de la cena.
Me lave bien la cara, por eso no me gusta mucho el maquillaje, no sé ni siquiera por que me puse. Me duche mientras escuchaba canciones de El canto del loco, unos 15 minutos después salí de la ducha me vestí con ropa cómoda para estar en casa y empecé a desenredarme el pelo lo cual me llevaba un buen rato y secarmelo igual, la verdad es que tengo que ir a la peluquería a contármelo ya lo tengo bastante largo.
Al terminar mire hacia mi alrededor, ¿qué podía hacer? Mire el reloj, ya eran poco más de la una. Vi que aún tenía la cama desecha así que me puse música y me la hice además empece a limpiar un poco la habitación, barrí, me hice la cama, limpie los cristales, los espejos, las estanterías,... ¿Hace cuánto que no hacia esto? Un montón, aunque a diferencia de otras personas a mi me gusta limpiar, bueno, no se si me entendéis, no soy de esas personas que se pasan todo el día limpiando y no pueden ver nada desordenando o con polvo sino que me gusta limpiar mi habitación y encontrar cosas de cuándo era pequeña, cosas que no me acordaban que existían o que no sabían donde estaban, cosas con los que me puedo poner a jugar.
Cuando estaba con la habitación limpia pero con todas las cosas en el suelo que tenía que volver a colocarlos bien en su sitio me tome un descanso para comer.
Una media hora después volví a recoger la habitación y lo primero que cogí fue los discos de música que tenía todos apilados, cogí una al azar. Era blanco y había un escrito a rotulador Canciones de rock. Me acuerdo perfectamente de este disco me lo grabo Ross para enseñarme que en el rock había canciones muy buenas, lo coloque en la radio y espere a que saliera la primera canción Sweet Child O' Mine 'Guns N' Roses' (http://www.youtube.com/watch?v=1w7OgIMMRc4). Me puse a bailar y canturrear la canción mientras sacaba polvo a los objetos que tenía que volver a poner en su sitio.
De repente me llego un Whatsapp de Ross.

¿Que haces?
Estoy limpiando y escuchando música. ¿Adivinas que CD estoy escuchando?
¿Cual?
El que me regalaste de canciones de rock.
¿Si? Si ya sabia yo que te iban a gustar, ¿por cual vas?
Por la segunda 'Bon Jovi' You Give Love A Bad Name (http://www.youtube.com/watch?v=KrZHPOeOxQQ)
Bueno ya te me imagino bailando como si tocaras la guitarra jajaja. Yo no puedo salir de mi habitación me han castigado.
Es que te tienes que portar bien. Bueno te dejo a ver si termino y luego hablo contigo.

Deje de hablar y me puse a terminar de recoger la habitación, después de siete canciones y haberme puesto a jugar y recordar todo lo que encontraba la habitación ya estaba lista. Mire el reloj las 16:30. Cogí el móvil y me releí la conversación con Ross y me reí para mi, a saber que habría hecho para estar con casi 18 años castigado en su habitación como un niño pequeño, la verdad es que me apetece verle.
Cogí mi móvil, las llaves y la cartera y las guarde en el bolsillo, me peine un poco y salí por la ventana. Baje dos pisos por las escaleras de incendios, hasta llegar al noveno piso, el de Ross.
Vale, ya estoy su habitación es la tercera a la derecha, la casa que esta a la izquierda es de la anciana esa de casi ochenta años que cada vez que me ve me dice que estoy más guapa y me da una piruleta.
Fui poco a poco andando por la pasarela de metal lentamente para llegar a la habitación de Ross, le tercera ventana. Llego a la primera ventana que en el salón, hacho un vistazo por la ventana para ver si hay alguien, estaban sus padres viendo la tele, que por suerte esta en la ventana paralela de la ventana, cruzo rápidamente y me paro en el poco trozo de pared que hay, tengo que cruzar la otra ventana del salón para llegar a la ventana de Ross, voy a cruzar cuando el hermano de Ross empieza a hablar con sus padres.
-Mierda.- Susurro.
Cuándo oigo que se vuelve a ir cruzo la ventana, y al fin la habitación de Ross si que a sido difícil, con la facilidad que tiene Ross en hacer estas cosas no me extraña que sea él quien viene a mi habitación. Mire por la ventana y allí le vi con la PSP jugando tumbado en su cama, voy a trucar en su ventana cuándo su madre entra en su habitación, me escondo detrás de la pared y espero que su madre termine de decirle lo que le quiere.
Antes de dejar de escuchar sus voces veo a una chica y un chico familiares pasar por la calle enfrente de mi edificio. La chica muy guapa con piel bronceada y mechas californianas rubias y el chico alto y fuerte pero la verdad que no muy guapo.
¿Qué hacen juntos?¿Por qué va con él? Creía que no lo quería ver, que ya había pasado página, pero por otro lado por eso estaba tan rara, ¿qué hacía con él? Ha vuelto a las drogas seguro, ahora lo entiendo todo.
Me quede en shock y en ese momento y me olvide que había venido a ver a Ross.
Volví a mirar por la ventana ya podía entrar y besar sus labios pero en vez de eso volvía mi habitación.
No me lo podía creer, igual no eran ellos. Si, si que lo eran por mucho que quiera creer que no. Claro, como no lo he imaginado antes.
Pase toda la tarde pensando en esa pareja, pensando sobre todo en ella y la mala vida, pensando en Sara y Chema.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Capitulo 28: ¿Puedes escaparte un momento?

Después de un rato nos sentamos en la mesa. Era una mesa redonda y grande con 17 asientos, estábamos yo con mi padre, Hugo con su hermana y su padre, los gemelos con sus padres, Carlos con sus padres y su hermano pequeño, María y sus padre y Bruno con su madre.
Ross estaba revoloteando por el restaurante con platos en las manos y aguantando a pijos ricos. Debe de ser bastante duro para él sabiendo lo poco que le gusta estas situaciones, ya sabéis, un montón de ricos cenando juntos que apenas hacen algo por los demás hablando de como se pueden hacer más ricos. Pero cada vez que pasa cerca de mi mesa me sonríe, es muy dulce. El problema es que Andrea y Megan piensan lo mismo. Aún siguen cuchicheando sobre que camarero esta más bueno y Ross esta en los primeros puestos.

-Julia, ¿me puedo sentar a tu lado?- Me dijo María cuando íbamos a la mesa en voz baja.
Creo que no le hacía mucha gracia sentarse al lado de algunos de los que estábamos en el rincón ni que se enteraran de que me había pedido permiso.
-Claro.- Le sonreí                                                                            María:
Nos sentamos juntas y empezamos a hablar de todo, la verdad es que estaba muy guapa tenia unos ojos oscuros muy bonitos, su piel era clara con pecas en los mofletes y la nariz. Tenía los labios rosados, parecía una niña de unos 13 ó 14 años en vez de una adolescente de 17 años.
-Si te soy sincera de pequeña te tenía envidia porque quería ser pelirroja.- Reímos.
-Pues, yo quería ser como tú.- Me contesto.
Estuvimos mucho rato riendo.
-Me permite señorita.- Escuche la voz de Ross a mi lado.
Yo me aparte un poco para que pudiera coger mi plato que ya me había comido y le sonreí.
Mire mi padre y él con la mirada me preguntó si ese era Ross yo seguí hablando como si no me hubiera enterado.
Vi como Andrea también le miraba a los ojos y le sonreía cuando le recogió el plato, él le intento no hacerle caso y cuando se fui Megan y Andrea ya se pusieron a hablar en voz baja.

Al otro lado tenía a Carlos . Él podría ser mi mejor amigo de todo estos. No paraba de reírme a su lado. Era una gran persona, simpática, alegre, divertida,...
-Te has hecho una dilatación.- Exclame.
-Si, ¿te gusta?- Me pregunto.
-Si. Nunca te habría imaginado con una.
-Pues me he hecho una.- Reímos.
-Y dime, hace 5 años que no nos vemos, ¿tienes algo que contarme?
-No creo que no.
-Oh, vamos algo habrás hecho.
-Me he hecho una dilatación, ¿te has dado cuenta?- Dijo enseñándome su oreja.
-Ya, pero algo más habrás hecho, ¿tienes novia?- Le pregunte tranquilamente.
-¿Qué?¿Para que quieres saber eso?
-Eh, que no me gustas.- Dije leyéndole la mente.
-Ya, seguro.- Dijo de broma. -Pero por suerte tuya, no hay ninguna novia ahora en mi vida.
-¿Ahora? Osea que hubo una.- Le dije dándole unos golpecitos con el codo.
-Hubo una.- Dijo sonriendo y asintiendo.

Empezamos con el plato principal, y me llego un mensaje de Ross, lo mire por debajo de mesa para que nadie se diera cuenta.

¿Puedes escaparte un momento?

Mire si lo encontraba con la mirada, y lo encontré estaba en un pasillo dónde se iba a los baños y otras salas del hotel.
Me fui de la mesa con la excusa de que tenia que ir al baño. Fui al pasillo y allí una mano me cogió y me empujó en una sala sonde las luces estaban apagadas y las mesas estaban tapadas.
La boca de la persona que me había empujado me beso. Él me cogía por la cintura y yo le acariciaba el pelo.
-¿Qué tal te lo estas pasando?- Me preguntó Ross.
-Bien, me creía que iba a ser peor.
-Me alegro.- Sonrió.
-Y tú, ¿que tal?.- Le pregunte.
-Bien, bueno esta mucho mejor que otros trabajos y pagan bastante.
-Sé que esta no es de tus cosas favoritas, no lo tenias que haber hecho por mi.
Él solo se limito a besarme otra vez, me susurro un te quiero y se fue otra vez a trabajar.
Después de unos segundos salí de la sala con cuidado de que no me viera nadie pero estaba todo despejado, iba a salir a la sala donde estábamos cenando y entonces justo me choque con un rubio de ojos azules que salía del baño de caballeros.
-¡Uy! Perdón Hugo no te había visto.
-No, tranquila Julia no pasa nada.                                   Hugo:
Comenzamos a hablar.
-¿Qué?¿Tienes novio?- Me pregunto Hugo.
-¿Quién yo?                                                    
-Si tú, una chica guapa, simpática, alegre como tú debe de tener novio.
Yo me sonroje y sonreí.
-No tienes que decirme nada sé que estas con ese camarero rubio.- Dijo indicando a Ross que estaba sirviendo un plato a una señora ya bastante mayor.
-¿Y cómo estas tan seguro?- Dije un poco seria.
-Porque os he visto en el jardín.- Dijo con una pequeña sonrisa. -Pero, tranquila no voy a decir nada.- Dijo al ver que estaba seria.
-¿Qué? No, tranquilo mi padre ya lo sabe, pero no lo vallas contándolo por ahí.
-No tranquila, además estoy disfrutando con esto porque a mi hermana le gusta y cree que luego si le pide una cita con él se ira con ella.

Llegue riendo con Hugo a la mesa.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Capitulo 27: Te quería hacer una sorpresa

Todos se quedaron asombrados cuando me vieron.
-¡Julia!- Gritaron excepto Megan.
-Hola- Salude un poco tímida.
-Cuanto tiempo.- Me dijo Carlos acercándose a mi.
-Si.- Reí
-Hace tiempo que no venías por aquí ¿eh?.- Me dijeron los gemelos mientras se ponían a cada lado de mi.
Yo simplemente me reí.
-Me la he encontrado con su padre mientras hablaba con el mio y me he dicho que seguramente la queríais ver.- Explicó Hugo, que hasta ha mejorado con los años.
-Bueno, y dinos, ¿que haces por aquí?- Dijo muy seria Megan que tenía pecas por toda la cara.
-Nada, simplemente mi padre me dijo que tenía que venir a la cena de empresas.- Le respondí mientras miraba a sus ojos verdes.
-Aah.- Exclamo Megan poco convencida.
De repente se oyó unos taconeos y una risa de aguda con otro de hombre.
-Chicos, mirar quien ha venido.- Dijo una voz aguda.
Me giré y como no había una chica rubia aunque un poco más oscura que Megan, muy guapa también,
Andrea
Megan

puede que hasta más, pero al revés que esta que tenía unos maravillosos y penetrantes ojos verdes los tenía muy oscuros aunque sin cambiar la magia.
-Hola Andrea.- Dije muy seria y tranquila.
-Aah, hola Julia.
Oí como le preguntaba a Megan el porque estaba aquí y que ella respondiera con un no lo sé.
Mire al lado y había un chico muy guapo. Era alto y musculoso, tenía unos preciosos ojos azules, hasta mejores que los de Hugo, además tenía el pelo castaño en punta y corto por los lados.
-¿Julia?- Me pregunto.- ¿Cuánto has cambiado?- Sonrió.
-¿Bruno?¿Que tal?... Cuanto tiempo.- Le sonreí.
-Si, bueno, llevo bastantes años sin venir.
-Si, yo también.
-Es verdad, venga Bruno nos tenemos que decir muchas cosas.- Interrumpió la voz de Andrea.
Nos pusimos a hablar en la esquina dónde me había llevado antes Hugo.
Me llego un mensaje de Ross preguntándome como iba la cena yo le respondí que bien pero que le echaba de menos.
 Fue pasando el rato y salieron los camareros con bandejas llenas de copas y pequeñas tapas. Yo me negué a beber el champan que nos ofrecieron al igual que María.
Sonó un pitido en mi móvil, era mensajes de Ross.

¿Te aburres?
No, por ahora va bien la comida
¿Estas con 'amigos'?
Si, la verdad, es que son bastantes simpáticos conmigo después de tantos años
Me alegro, pero recuerda quienes son tus amigos de verdad
Jaja, tranquilo que nunca me olvidare de ti y de los demás. Ademas te hecho de menos.
Quien sabe, igual tienes algunas sorpresa
Si, ya, bueno, vuelvo a la cena

Me vino el hambre así que empece a coger tapas de las bandejas de los camareros. Se me acercaron bastantes camareros preguntando si quería coger una tapa.
-¿Le gustaría coger una tapa señorita?- Dijo una voz muy familiar.
Mire a los ojos de quien se había acercado a mi para darme la comida que estaba en la bandeja. Y si, eran esos ojos que me gustaban tanto, eran los ojos que me habían devuelto a la vida, eran las ojos que me hacían sonreír, los ojos con los que soñaba todas las noches, esos ojos marrones con un gran brillo y más abajo estaban esos labios que tenían una sonrisa preciosa y que tanto había y deseaba besar. Era aquel rubio con ojos marrones y sonrisa maravillosa, vestido de camarero con una bandeja en la mano llena de pequeños vasos con algo dentro que sacaba buena pinta, aquel chico que hace unos momentos me había enviado mensajes preguntándome como iba la cena y diciéndome que igual había una sorpresa, claro que había una sorpresa, él.
-Si.- Le sonreí.                                                                                     Hugo:
Él me devolvió la sonrisa y le preguntó a los demás si querían. Andrea y Megan le dijeron que si y al darse la vuelta se pusieron a cuchichear de Ross. Intente escucharlo hablaban sobre el camarero que habían visto que era muy guapo.
Se acerco Hugo a hablar conmigo estuvimos hablando de los viejos tiempos de cuando dábamos vueltas por
los jardines del restaurante sin pedirle permiso a nuestros padres, para así creer que eramos jóvenes escapándonos para ser felices, me acordaba perfectamente, pero ahora tengo un novio de verdad, que me quiere aunque haga tonterías y que le da igual mi pasado. Y como no, me llego un mensaje de él justo cuándo estaba pensando en él.

Descanso de 10 minutos

Lo busque con la mirada y estaba en la puerta que salía a los jardines. Me hizo una señal con la cabeza para que saliera con su maravillosa sonrisa.
-Hugo salgo un momento.
-Vale.- Dijo no muy entusiasmado.
Me acerque a la puerta de los jardines, salí y no lo vi. Fui dando vueltas por los arboles y el camino y no vi a nadie. Noto una respiración detrás de mi, y cuando me quise dar cuenta ya estaba besando a Ross, me había cogido de la mano y empujado hacía él.
El beso duro un par de minutos sonreímos y nos separamos. Yo me reí y lo único que pude hacer fue morderme el labio mientras le abrazaba y apoyaba mi cabeza en su pecho, estuve unos minutos escuchando su latidos.                                                                                                   
-¿Qué haces aquí?-  Le susurre al final mirándole a los ojos.
-Te quería hacer una sorpresa.- Me sonrió.       
Me mordí el labio y lo abrazo aún más fuerte, le dí un beso en los labios y le susurre gracias varias veces.
-Creo que tienes que volver al trabajo.
-Si, vamos.
Él se adelanto para llegar bien a seguir trabajando de camarero. Y luego entre yo a la sala volví al sitio donde estábamos y me puse a hablar con Carlos.
-¡Cuánto has crecido!- Le exclame mientras le acariciaba su alboroto que tenía por pelo.
-Hombre, eso espero. Te crees que me iba a que dar en uno cuarenta para siempre.- Se rió.
-No, pero me acuerdos que siempre te chinchaba con que eras muy bajito.
-Si, eras muy mala conmigo.
-No, que tú también me molestabas muchos.
-¿Qué? Yo siempre te hacía reír.
-Ya, hacías muchas tonterías tu madre casi siempre te echaba la bronca.- Reímos.


                                                               Carlos:



lunes, 2 de diciembre de 2013

Capitulo 26: La cena de empresa

Estaba probándome el tercer vestido me subí la cremallera, bueno, me parece que me va bien. Salí del baño y les enseñe como me quedaba el vestido. me reí al ver las caras que pusieron, vale, seguro, este era el vestido.
-Es este el vestido.- Dijo Cris.
-Si, te queda genial.- Continuo Paula.
Yo me reí.
-Bueno, al menos me caben, no como los otros.
-¿Hace cuanto que no te lo ponías uno de estos vestidos?- Preguntó Paula.
-Yo que sé, desde los trece o catorce años o así.
-Y tienes 17.- Se rió Cris.
-Por eso os pedí vuestra ayuda.- Dije tirándome en la cama en medio de las dos amigas.
Sonó un pitido en el móvil de Paula miró el mensaje y cerro el móvil.
-Ya es oficial Sara no viene.- Exclamo.
-¿No?¿Por que?- Le pregunte.
-No lo sé, simplemente dice que lo siente mucho pero que no puede venir.
Me levante de la cama y me mire al espejo, me acuerdo perfectamente de este vestido lo encontré en el trastero cuando tenía 14 años, pertenecía a mi madre, era negro con un estampado floral.
Me mire dando una pequeña vuelta, no me quedaba también como ella.
-No es demasiado corto.
-No, yo no creo eso.- Dijo Paula que estaba apoyada a un cojín de mi cama.
Cris se levanto y puso sus manos en mi hombros.
-Julia, estas preciosa. Ya veras ahora toca los accesorios.
Me subí a los tacones, eran unos botines de color marrón claro, y me puse unas cuantas pulseras. Me retocaron el pelo con unos tirabuzones y me maquillaron un poco con un gloss rosa claro y un poco de colorete.
Al final me di por vencido y si, el vestido me quedaba muy bien.

-¡Venga Julia!¡Qué nos vamos!- Grito mi padre desde el piso de abajo.
-¡Ya voy!- Le respondí. Mientras daba vueltas por mi habitación buscando mi bolso.- Aquí esta.- Susurre cuándo lo encontré y lo cogí, me puse un pequeño colgante y me mire al espejo. Me retoque el pelo y salí de la habitación.- Ye estoy.- Le dije apareciendo por las escaleras.
Mientras bajaba por las escaleras vi como se le iluminaba la cara a mi padre que iba de esmoquin y una corbata roja. Esa sonrisa que se le ponía cuándo veía a mi madre.
-Estas... preciosa.
-Gracias.- Le sonreí.
Y salimos del edificio para entrar en el coche que nos llevaba a la cena.
-Sé que no te hace mucha gracia la cena. Pero necesitaba que vinieras. Están todos de las otras veces. ¿Te acuerdas de ellos?
-De casi todos, sobre todos los que tenían hijos.
-Será fácil de reconocerlos están iguales excepto alguno de sus hijos pero los podrás reconocer fácilmente.
La verdad es que tenía algunos buenos recuerdos de ellos pero la mayoría eran unos egocéntricos.
-¿De qué tengo que hablar?
-De nada en especial.
Después de un rato de hablar sobre lo que va a ocurrir durante la cena llegamos. Llegamos y entramos.

Era una gran planta con unas 48 mesas, parecía más una boda que una cena de empresa, todo el mundo era muy elegante los hombres con esmoquin y las mujeres con vestidos de gala, grandes pendientes, pulseras y collares de distintas piedras preciosas y tacones. La  verdad se notaba mucho que todo el mundo de esta cena era rica.
Me mire en el espejo que tenía a un lado, tal vez no iba vestida para la ocasión, iba mucho más sencilla. Con un vestido bonito pero no extravagante,al  igual que mi pelo, solo me había hecho unos pequeños tirabuzones y las mujeres de aquí tenían grandes peinados con muchas capas de laca, y los zapatos, todas con grandes tacones de aguja de más de diez centímetros, los míos apenas llegaban a los siete, y eso sin hablar de las joyas, todas grandes bañadas en oro o plata con diamantes, perlas, rubís u otras piedras, yo llevaba unos pequeños pendientes de plata de ley, un medallón y una fina pulsera.
-Estamos en la mesa 23.- Dijo la voz de mi padre que me sacó de mis pensamientos de los atuendos de los invitados.
Fuimos a la mesa pero en el trayecto nos encontramos a todo el mundo.
-¡Luis! Al fin llegas.- Grito un hombre que saludo a mi padre.-¡Hombre! Si te has traído a Julia.- Dijo dándome dos besos.
-Hola.- Dije después de una sonrisa.
-Nos a tocado en la misma mesa.
Que ilusión, pense en ese instante. Lo reconocí enseguida, era Oscar un compañero de mi padre. Estaba bastante más mayor que la última vez que lo vi, había cogido unos cuantos kilos de más, además de que se le había caído la mayoría del pelo. Estaba divorciado de una rubia, la verdad es que no me acuerdo mucho de ella, y tenía dos hijos, Hugo un chico muy guapo, al menos cuando tenía 13 años, y Andrea, una rubia que me caia bastante mal. No me apetecía comer en la misma mesa que ella seguro que era la chica que estaba más buena y la más creída de todo el restaurante.
Oscar empezó a hablar con mi padre mientras que yo estaba de pie a su lado sonriendo y asistiendo con la cabeza.
De repente un chico de algo más de 1´80 apareció por su lado, se notaba que hacia ejercicio, tenía unos ojos azules y unos cabellos dorados que le alborotaban el pelo.
-Papá he visto a Antonio y me a dicho que quería hablar contigo.- Exclamó a Oscar.
De repente levanto la mirada y se me quedo mirándome con cara de asombro.
-¡Hombre mira quien a venido!- Le dijo Oscar a su hijo.- Esta Julia, ¿Julia te acuerdas de mi hijo Hugo?
-Si, si, claro que me acuerdo.- Dije con una sonrisa.
-Hombre, eso espero después de los buenos tiempos que pasábamos de pequeños en estas comidas.
-Si.- Reí al recordar todas las travesuras que hacíamos se suponía que eramos "novios". La verdad es que era bastante simpático la que era un horror era su hermana.
Aunque a veces el también era bastante antipático con los demás, me acuerdo que sobretodo le tomaban mucho el pelo a una pelirroja diciéndole que era feo o delgaducha.
-¿Quieres venir con los demás?
-¿Los demás?
-Si estamos bastantes y muchos se alegraran de volverte a ver.
-Bueno...- mande una mirada a mi padre y esta me dijo que si con la cabeza- vale.
Me cogió de la mano y me llevo a un rincón donde había cuatro chicos más. Estaban los gemelos Lucas y Julian, eran altos y delgados la verdad que no muy guapos pero eran bastantes simpáticos, sinceramente a mi siempre me recordaban a los gemelos pelirrojos de Harry Potter, a su lado estaba un chico bajo de ojos marrones y pelo castaño más cortos por los lados que por arriba, era Carlos un chico alegre que siempre me hacía reír mucho, los tres iban de esmoquin conociendo a sus madres seguro que han sido ellas las que les han obligado a ponerse eso, porque ellos no se ven muy a gusto, luego estaba la pelirroja la verdad es que ahora era bastante más guapa era un poco baja aunque estaba bien de altura y delgada tenía el pelo largo, bastantes pecas por la nariz y los mofletes y unos grandes ojos grises creo que se llamaba María, dí un respiro al ver que no era la único que iba vestida más simple, llevaba una falda beige con flores rosa con un pequeño cinturón marrón, una camiseta básica blanca y una chaqueta americana rosa pastel, llevaba un pequeño bolso violeta pastel a un lado todo esto lo completaba con unas sandalias del mismo color que el cinturón de unos cuatro centímetros de joyas solo llevaba un gran anillo rosa claro, iba simple pero elegante, la verdad era la única que parecía que iba a una cena de empresas y no a una boda. Bastante más alejada de ella estaba había una rubia con tirabuzones alta y delgada que vestía un vestido largo rojo con los labios y las uñas del mismo color, era Megan la hija de unos americanos de los más importantes de la empresa, lo raro es que no estuviera al lado de Andrea.