jueves, 6 de febrero de 2014

Capitulo 34: Unos preciosos ojos azules

Estaba en estado shock por la historia de Paula, ¡era preciosa! Mire a Cris tenia una sonrisa en la cara.
-No me lo puede creer mi hermano y tú vais enserio.- Exclamo al final.
-¿Qué? No creo que sea para tanto.
-Si si que es para tanto Paula te has escapado de tu casa solo para estar con él.- Le dije.
-Era lo mismo que hacías tú con Ross y eso no significaba que fuerais novios según tú.
Me quede callada unos segundos, tenía toda la razón del mundo. Cada vez que les contaba que me había escapado con Ross a la azotea ellas me decían que eramos novios y yo rechazaba esa razón.
-Pero lo vuestro es distinto.- Dije al final.
-¿Por qué?
-Porque os lo veo en la mirada, cada vez que le hablo a Dani sobre ti le brillan los ojos igual que a ti cuando te hablo sobre él. Y no es una mirada de amigos, es una mirada de amor.- Dije antes de dar el último sorbo a mi bebida..
-Bueno, tal vez tienes razón.
-No Paula, tal vez, no. Tiene razón.- Le dijo Cris tomándole la mano.
-Lo sé. Pero es que, creo que me da miedo. No sé por qué, pero tener una relación seria dónde piensas que es lo mejor de tu vida y luego que se puede terminar en un suspiro. Me da miedo.
-Ay cielo. No tienes porque.- Le dijo Cris dándole un pequeño abrazo.
Poco a poco terminamos el desayunos y nos pusimos a hablar.

Eran las 11 y estaba en mi casa la verdad es que hemos decidido volver cada una a nuestra casa ya que hacía más de 34º y Paula y yo llevábamos pantalones largos. Lo mejor era volver cada una a su casa y luego ya quedaríamos esta tarde para ir a la piscina.
Mi padre estaba trabajando y yo estaba sola en casa tirada en el sofá viendo la MTV, no me gustaba mucho el programa que echaban pero no había nada mejor a estas horas, raro para ser sábado.
Mire el móvil después que vibrará. Era Paula preguntando por el grupo si queríamos ir esta tarde a la piscina. Todos respondimos que si, hemos quedado a las 5:00 en la casa. A las 4:40 me vendrán a buscar Paula y Cris a mi casa he iremos juntas hasta allí.

Me puse mi bikini rojo, unos shorts tejanos y una camiseta azul oscura con un texto en inglés en blanco, me preparé toda la bolsa con la toalla y todo lo que necesitaba para la piscina. Sonó el timbre y fui a ver quien era, como suponía Paula y Cris, le respondí que ya bajaba y me fui después de coger la bolsa ya preparada.
Salí y esperé al ascensor. Cuando se abrió le di al botón 0 y espere a que ascendiera los, pero en vez de eso se volvió a abrir la puerta dejando delante de mi al chico de unos preciosos ojos azules , los mismos ojos azules que me estaban mirando todo el rato durante la cena de hace unos días.
-Hola Bruno.- Dije con una sonrisa.
-Hola Julia, no sabía que vivieras aquí.
-Si, ya desde hace unos cuantos años.- Reí.- ¿Tú cuánto tiempo llevas aquí?
La verdad que me picaba mucho la curiosidad, no lo veía desde hace años y aún menos por esta zona.
-Me acabo de mudar hace un par de días, mi padre me compro el Ático B, creo que tú vives en el A, ¿verdad?
-Así es, parece que vivimos el uno delante del otro.
-Si.- Se rió para si. -¿Qué tal te va con Ross?- Dijo ya más serio.
-Muy bien ahora voy a ir con él y con unos amigos. ¿Y a ti con Andrea?
-Oh vamos Julia, ¿de verdad crees que lo que dijo iba enserio? La conoces bastante bien.
Si tenía razón conociendo como es ella dudo que fuera enserio con él.
-Me tengo que ir ya.- Le dije seria cuando el ascensor llego a la entrada del edificio.
Me acerqué a Paula y Cris que me estaban esperando en unos sofás de la entrada.
-Hola chicas.- Salude.
-Hola.- Me dijeron a unísono.
-Joder, Julia me encanta la entrada de tu edificio.- Dijo Cris.
-Lo dices cada vez que vienes.- Me reí.
-Ya, es que es una pasada.
La verdad que si era bastante espectacular mi edificio. Un gran edificio de 12 pisos en el que cual yo vivía en el ático doble y Ross en el octavo, la casa de Ross es la más pequeña y por eso la más barata, no por eso cualquiera podía vivir en ella con cualquier sueldo. La recepción del edificio era muy espectacular para los que no estaban acostumbrados a los lujos, parecía la recepción de cualquier hotel con unos sofás y sillones para sentarte y un portero que tenía todas las llaves necesarias del edificio. Si mirabas para arriba se veía una enorme lámpara colgando del techo.
Ross y yo ya lo decíamos no muy felices, vivíamos en el edificio más pijo de esta parte de la ciudad.
-¿Vamos ya? Que si no llegamos tarde.- Pregunté.
-Si anda vamos.- Me dijo Paula.

No hay comentarios:

Publicar un comentario