sábado, 28 de diciembre de 2013

Capitulo 29: Ahora lo entiendo todo

Mire el cielo estrellado de la noche, vi que estaban llegando nubes que no me dejaban ver todas las estrellas del cielo, se acercaba una tormenta de verano. Se me pusieron los pelos de punta, estamos a finales de julio pero hace bastante frío para esta época.
Mire a mi lado y allí estaba él sentado en el tejado de nuestro edificio con su brazo rodeándome el cuello y mi cabeza apoyada en su hombro.
-¿Cuánto tiempo llevábamos sin hacer esto?- Le pregunte.
-Hace casi un mes, una semana antes de que empezáramos con lo de la casa.- Me respondió Ross.
-Lo echaba de menos.
-Y yo.- Suspiró dándome un beso en la cabeza.
-Mire el reloj que llevaba Ross en la muñeca las 5:30. La cena había terminado a las tres de la noche y al llegar a casa lo único que hice fue despedirme de mi padre dándole las buenas noches, ir a mi habitación, cerrar la puerta y salir por la ventana sin hacer ruido para que no se enterará. Subí las escaleras y llegué a la azotea y sentado en un lado del tejado estaba él, aquel chico rubio que me tenía loca, aquel chico que se había hecho camarero solo para estar conmigo y ya llevaba dos horas con él en esta azotea, nuestro sitio.
-Me voy, que tengo sueño.- Le dije triste y cansada.
-Vale.- Me dijo él, se notaba en la voz que también estaba muy cansado.
Nos levantamos le di un beso en la boca.
-Gracias.- Le susurre.
-¿Por qué?- Me pregunto con una sonrisa.
¿Por qué?¿Por qué? Ha sido camarero en una cena dónde la mayoría de la gente era ricos pijos que no le importaban los demás solo porque estaba yo. Ha estado toda la noche despierto por mí y aún no sabe por que le doy las gracias.
-Por ser tú.-  Respondí, le dí un beso rápido y baje por las escaleras.
Llegue a mi habitación con una sonrisa en la cara y cerré la ventana, me quite al fin ese vestido y deje los tacones (que ya me había quitado hace una hora en el tejado) en el suelo intentando no hacer ruido, me puse mi pijama y me tire en la cama, no tarde nada en dormirme.

Abrí los ojos poco a poco, me estire igual que un gato y bostece me levante tranquilamente y me mira en el espejo mientras me rascaba la cabeza. Allí me di cuenta de que no me había quitado el maquillaje el día anterior, tenía todos los ojos negros de la mascara para pestañas y gracias a eso las ojeras que tenía por dormir poco aún parecían más grandes de lo que eran, a todo esto ¿que hora era?
Me acerqué a la estantería dónde estaba mi móvil, lo cogí y lo encendí, las 12:14. Me di cuenta que tenía bastantes mensajes la mayoría par saber como me había ido la cena, pero había dos mensajes de unas personas con las que aun no había hablado antes desde el móvil eran de María y Carlos preguntando que tal llevaba el día después de la cena.
Me lave bien la cara, por eso no me gusta mucho el maquillaje, no sé ni siquiera por que me puse. Me duche mientras escuchaba canciones de El canto del loco, unos 15 minutos después salí de la ducha me vestí con ropa cómoda para estar en casa y empecé a desenredarme el pelo lo cual me llevaba un buen rato y secarmelo igual, la verdad es que tengo que ir a la peluquería a contármelo ya lo tengo bastante largo.
Al terminar mire hacia mi alrededor, ¿qué podía hacer? Mire el reloj, ya eran poco más de la una. Vi que aún tenía la cama desecha así que me puse música y me la hice además empece a limpiar un poco la habitación, barrí, me hice la cama, limpie los cristales, los espejos, las estanterías,... ¿Hace cuánto que no hacia esto? Un montón, aunque a diferencia de otras personas a mi me gusta limpiar, bueno, no se si me entendéis, no soy de esas personas que se pasan todo el día limpiando y no pueden ver nada desordenando o con polvo sino que me gusta limpiar mi habitación y encontrar cosas de cuándo era pequeña, cosas que no me acordaban que existían o que no sabían donde estaban, cosas con los que me puedo poner a jugar.
Cuando estaba con la habitación limpia pero con todas las cosas en el suelo que tenía que volver a colocarlos bien en su sitio me tome un descanso para comer.
Una media hora después volví a recoger la habitación y lo primero que cogí fue los discos de música que tenía todos apilados, cogí una al azar. Era blanco y había un escrito a rotulador Canciones de rock. Me acuerdo perfectamente de este disco me lo grabo Ross para enseñarme que en el rock había canciones muy buenas, lo coloque en la radio y espere a que saliera la primera canción Sweet Child O' Mine 'Guns N' Roses' (http://www.youtube.com/watch?v=1w7OgIMMRc4). Me puse a bailar y canturrear la canción mientras sacaba polvo a los objetos que tenía que volver a poner en su sitio.
De repente me llego un Whatsapp de Ross.

¿Que haces?
Estoy limpiando y escuchando música. ¿Adivinas que CD estoy escuchando?
¿Cual?
El que me regalaste de canciones de rock.
¿Si? Si ya sabia yo que te iban a gustar, ¿por cual vas?
Por la segunda 'Bon Jovi' You Give Love A Bad Name (http://www.youtube.com/watch?v=KrZHPOeOxQQ)
Bueno ya te me imagino bailando como si tocaras la guitarra jajaja. Yo no puedo salir de mi habitación me han castigado.
Es que te tienes que portar bien. Bueno te dejo a ver si termino y luego hablo contigo.

Deje de hablar y me puse a terminar de recoger la habitación, después de siete canciones y haberme puesto a jugar y recordar todo lo que encontraba la habitación ya estaba lista. Mire el reloj las 16:30. Cogí el móvil y me releí la conversación con Ross y me reí para mi, a saber que habría hecho para estar con casi 18 años castigado en su habitación como un niño pequeño, la verdad es que me apetece verle.
Cogí mi móvil, las llaves y la cartera y las guarde en el bolsillo, me peine un poco y salí por la ventana. Baje dos pisos por las escaleras de incendios, hasta llegar al noveno piso, el de Ross.
Vale, ya estoy su habitación es la tercera a la derecha, la casa que esta a la izquierda es de la anciana esa de casi ochenta años que cada vez que me ve me dice que estoy más guapa y me da una piruleta.
Fui poco a poco andando por la pasarela de metal lentamente para llegar a la habitación de Ross, le tercera ventana. Llego a la primera ventana que en el salón, hacho un vistazo por la ventana para ver si hay alguien, estaban sus padres viendo la tele, que por suerte esta en la ventana paralela de la ventana, cruzo rápidamente y me paro en el poco trozo de pared que hay, tengo que cruzar la otra ventana del salón para llegar a la ventana de Ross, voy a cruzar cuando el hermano de Ross empieza a hablar con sus padres.
-Mierda.- Susurro.
Cuándo oigo que se vuelve a ir cruzo la ventana, y al fin la habitación de Ross si que a sido difícil, con la facilidad que tiene Ross en hacer estas cosas no me extraña que sea él quien viene a mi habitación. Mire por la ventana y allí le vi con la PSP jugando tumbado en su cama, voy a trucar en su ventana cuándo su madre entra en su habitación, me escondo detrás de la pared y espero que su madre termine de decirle lo que le quiere.
Antes de dejar de escuchar sus voces veo a una chica y un chico familiares pasar por la calle enfrente de mi edificio. La chica muy guapa con piel bronceada y mechas californianas rubias y el chico alto y fuerte pero la verdad que no muy guapo.
¿Qué hacen juntos?¿Por qué va con él? Creía que no lo quería ver, que ya había pasado página, pero por otro lado por eso estaba tan rara, ¿qué hacía con él? Ha vuelto a las drogas seguro, ahora lo entiendo todo.
Me quede en shock y en ese momento y me olvide que había venido a ver a Ross.
Volví a mirar por la ventana ya podía entrar y besar sus labios pero en vez de eso volvía mi habitación.
No me lo podía creer, igual no eran ellos. Si, si que lo eran por mucho que quiera creer que no. Claro, como no lo he imaginado antes.
Pase toda la tarde pensando en esa pareja, pensando sobre todo en ella y la mala vida, pensando en Sara y Chema.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Capitulo 28: ¿Puedes escaparte un momento?

Después de un rato nos sentamos en la mesa. Era una mesa redonda y grande con 17 asientos, estábamos yo con mi padre, Hugo con su hermana y su padre, los gemelos con sus padres, Carlos con sus padres y su hermano pequeño, María y sus padre y Bruno con su madre.
Ross estaba revoloteando por el restaurante con platos en las manos y aguantando a pijos ricos. Debe de ser bastante duro para él sabiendo lo poco que le gusta estas situaciones, ya sabéis, un montón de ricos cenando juntos que apenas hacen algo por los demás hablando de como se pueden hacer más ricos. Pero cada vez que pasa cerca de mi mesa me sonríe, es muy dulce. El problema es que Andrea y Megan piensan lo mismo. Aún siguen cuchicheando sobre que camarero esta más bueno y Ross esta en los primeros puestos.

-Julia, ¿me puedo sentar a tu lado?- Me dijo María cuando íbamos a la mesa en voz baja.
Creo que no le hacía mucha gracia sentarse al lado de algunos de los que estábamos en el rincón ni que se enteraran de que me había pedido permiso.
-Claro.- Le sonreí                                                                            María:
Nos sentamos juntas y empezamos a hablar de todo, la verdad es que estaba muy guapa tenia unos ojos oscuros muy bonitos, su piel era clara con pecas en los mofletes y la nariz. Tenía los labios rosados, parecía una niña de unos 13 ó 14 años en vez de una adolescente de 17 años.
-Si te soy sincera de pequeña te tenía envidia porque quería ser pelirroja.- Reímos.
-Pues, yo quería ser como tú.- Me contesto.
Estuvimos mucho rato riendo.
-Me permite señorita.- Escuche la voz de Ross a mi lado.
Yo me aparte un poco para que pudiera coger mi plato que ya me había comido y le sonreí.
Mire mi padre y él con la mirada me preguntó si ese era Ross yo seguí hablando como si no me hubiera enterado.
Vi como Andrea también le miraba a los ojos y le sonreía cuando le recogió el plato, él le intento no hacerle caso y cuando se fui Megan y Andrea ya se pusieron a hablar en voz baja.

Al otro lado tenía a Carlos . Él podría ser mi mejor amigo de todo estos. No paraba de reírme a su lado. Era una gran persona, simpática, alegre, divertida,...
-Te has hecho una dilatación.- Exclame.
-Si, ¿te gusta?- Me pregunto.
-Si. Nunca te habría imaginado con una.
-Pues me he hecho una.- Reímos.
-Y dime, hace 5 años que no nos vemos, ¿tienes algo que contarme?
-No creo que no.
-Oh, vamos algo habrás hecho.
-Me he hecho una dilatación, ¿te has dado cuenta?- Dijo enseñándome su oreja.
-Ya, pero algo más habrás hecho, ¿tienes novia?- Le pregunte tranquilamente.
-¿Qué?¿Para que quieres saber eso?
-Eh, que no me gustas.- Dije leyéndole la mente.
-Ya, seguro.- Dijo de broma. -Pero por suerte tuya, no hay ninguna novia ahora en mi vida.
-¿Ahora? Osea que hubo una.- Le dije dándole unos golpecitos con el codo.
-Hubo una.- Dijo sonriendo y asintiendo.

Empezamos con el plato principal, y me llego un mensaje de Ross, lo mire por debajo de mesa para que nadie se diera cuenta.

¿Puedes escaparte un momento?

Mire si lo encontraba con la mirada, y lo encontré estaba en un pasillo dónde se iba a los baños y otras salas del hotel.
Me fui de la mesa con la excusa de que tenia que ir al baño. Fui al pasillo y allí una mano me cogió y me empujó en una sala sonde las luces estaban apagadas y las mesas estaban tapadas.
La boca de la persona que me había empujado me beso. Él me cogía por la cintura y yo le acariciaba el pelo.
-¿Qué tal te lo estas pasando?- Me preguntó Ross.
-Bien, me creía que iba a ser peor.
-Me alegro.- Sonrió.
-Y tú, ¿que tal?.- Le pregunte.
-Bien, bueno esta mucho mejor que otros trabajos y pagan bastante.
-Sé que esta no es de tus cosas favoritas, no lo tenias que haber hecho por mi.
Él solo se limito a besarme otra vez, me susurro un te quiero y se fue otra vez a trabajar.
Después de unos segundos salí de la sala con cuidado de que no me viera nadie pero estaba todo despejado, iba a salir a la sala donde estábamos cenando y entonces justo me choque con un rubio de ojos azules que salía del baño de caballeros.
-¡Uy! Perdón Hugo no te había visto.
-No, tranquila Julia no pasa nada.                                   Hugo:
Comenzamos a hablar.
-¿Qué?¿Tienes novio?- Me pregunto Hugo.
-¿Quién yo?                                                    
-Si tú, una chica guapa, simpática, alegre como tú debe de tener novio.
Yo me sonroje y sonreí.
-No tienes que decirme nada sé que estas con ese camarero rubio.- Dijo indicando a Ross que estaba sirviendo un plato a una señora ya bastante mayor.
-¿Y cómo estas tan seguro?- Dije un poco seria.
-Porque os he visto en el jardín.- Dijo con una pequeña sonrisa. -Pero, tranquila no voy a decir nada.- Dijo al ver que estaba seria.
-¿Qué? No, tranquilo mi padre ya lo sabe, pero no lo vallas contándolo por ahí.
-No tranquila, además estoy disfrutando con esto porque a mi hermana le gusta y cree que luego si le pide una cita con él se ira con ella.

Llegue riendo con Hugo a la mesa.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Capitulo 27: Te quería hacer una sorpresa

Todos se quedaron asombrados cuando me vieron.
-¡Julia!- Gritaron excepto Megan.
-Hola- Salude un poco tímida.
-Cuanto tiempo.- Me dijo Carlos acercándose a mi.
-Si.- Reí
-Hace tiempo que no venías por aquí ¿eh?.- Me dijeron los gemelos mientras se ponían a cada lado de mi.
Yo simplemente me reí.
-Me la he encontrado con su padre mientras hablaba con el mio y me he dicho que seguramente la queríais ver.- Explicó Hugo, que hasta ha mejorado con los años.
-Bueno, y dinos, ¿que haces por aquí?- Dijo muy seria Megan que tenía pecas por toda la cara.
-Nada, simplemente mi padre me dijo que tenía que venir a la cena de empresas.- Le respondí mientras miraba a sus ojos verdes.
-Aah.- Exclamo Megan poco convencida.
De repente se oyó unos taconeos y una risa de aguda con otro de hombre.
-Chicos, mirar quien ha venido.- Dijo una voz aguda.
Me giré y como no había una chica rubia aunque un poco más oscura que Megan, muy guapa también,
Andrea
Megan

puede que hasta más, pero al revés que esta que tenía unos maravillosos y penetrantes ojos verdes los tenía muy oscuros aunque sin cambiar la magia.
-Hola Andrea.- Dije muy seria y tranquila.
-Aah, hola Julia.
Oí como le preguntaba a Megan el porque estaba aquí y que ella respondiera con un no lo sé.
Mire al lado y había un chico muy guapo. Era alto y musculoso, tenía unos preciosos ojos azules, hasta mejores que los de Hugo, además tenía el pelo castaño en punta y corto por los lados.
-¿Julia?- Me pregunto.- ¿Cuánto has cambiado?- Sonrió.
-¿Bruno?¿Que tal?... Cuanto tiempo.- Le sonreí.
-Si, bueno, llevo bastantes años sin venir.
-Si, yo también.
-Es verdad, venga Bruno nos tenemos que decir muchas cosas.- Interrumpió la voz de Andrea.
Nos pusimos a hablar en la esquina dónde me había llevado antes Hugo.
Me llego un mensaje de Ross preguntándome como iba la cena yo le respondí que bien pero que le echaba de menos.
 Fue pasando el rato y salieron los camareros con bandejas llenas de copas y pequeñas tapas. Yo me negué a beber el champan que nos ofrecieron al igual que María.
Sonó un pitido en mi móvil, era mensajes de Ross.

¿Te aburres?
No, por ahora va bien la comida
¿Estas con 'amigos'?
Si, la verdad, es que son bastantes simpáticos conmigo después de tantos años
Me alegro, pero recuerda quienes son tus amigos de verdad
Jaja, tranquilo que nunca me olvidare de ti y de los demás. Ademas te hecho de menos.
Quien sabe, igual tienes algunas sorpresa
Si, ya, bueno, vuelvo a la cena

Me vino el hambre así que empece a coger tapas de las bandejas de los camareros. Se me acercaron bastantes camareros preguntando si quería coger una tapa.
-¿Le gustaría coger una tapa señorita?- Dijo una voz muy familiar.
Mire a los ojos de quien se había acercado a mi para darme la comida que estaba en la bandeja. Y si, eran esos ojos que me gustaban tanto, eran los ojos que me habían devuelto a la vida, eran las ojos que me hacían sonreír, los ojos con los que soñaba todas las noches, esos ojos marrones con un gran brillo y más abajo estaban esos labios que tenían una sonrisa preciosa y que tanto había y deseaba besar. Era aquel rubio con ojos marrones y sonrisa maravillosa, vestido de camarero con una bandeja en la mano llena de pequeños vasos con algo dentro que sacaba buena pinta, aquel chico que hace unos momentos me había enviado mensajes preguntándome como iba la cena y diciéndome que igual había una sorpresa, claro que había una sorpresa, él.
-Si.- Le sonreí.                                                                                     Hugo:
Él me devolvió la sonrisa y le preguntó a los demás si querían. Andrea y Megan le dijeron que si y al darse la vuelta se pusieron a cuchichear de Ross. Intente escucharlo hablaban sobre el camarero que habían visto que era muy guapo.
Se acerco Hugo a hablar conmigo estuvimos hablando de los viejos tiempos de cuando dábamos vueltas por
los jardines del restaurante sin pedirle permiso a nuestros padres, para así creer que eramos jóvenes escapándonos para ser felices, me acordaba perfectamente, pero ahora tengo un novio de verdad, que me quiere aunque haga tonterías y que le da igual mi pasado. Y como no, me llego un mensaje de él justo cuándo estaba pensando en él.

Descanso de 10 minutos

Lo busque con la mirada y estaba en la puerta que salía a los jardines. Me hizo una señal con la cabeza para que saliera con su maravillosa sonrisa.
-Hugo salgo un momento.
-Vale.- Dijo no muy entusiasmado.
Me acerque a la puerta de los jardines, salí y no lo vi. Fui dando vueltas por los arboles y el camino y no vi a nadie. Noto una respiración detrás de mi, y cuando me quise dar cuenta ya estaba besando a Ross, me había cogido de la mano y empujado hacía él.
El beso duro un par de minutos sonreímos y nos separamos. Yo me reí y lo único que pude hacer fue morderme el labio mientras le abrazaba y apoyaba mi cabeza en su pecho, estuve unos minutos escuchando su latidos.                                                                                                   
-¿Qué haces aquí?-  Le susurre al final mirándole a los ojos.
-Te quería hacer una sorpresa.- Me sonrió.       
Me mordí el labio y lo abrazo aún más fuerte, le dí un beso en los labios y le susurre gracias varias veces.
-Creo que tienes que volver al trabajo.
-Si, vamos.
Él se adelanto para llegar bien a seguir trabajando de camarero. Y luego entre yo a la sala volví al sitio donde estábamos y me puse a hablar con Carlos.
-¡Cuánto has crecido!- Le exclame mientras le acariciaba su alboroto que tenía por pelo.
-Hombre, eso espero. Te crees que me iba a que dar en uno cuarenta para siempre.- Se rió.
-No, pero me acuerdos que siempre te chinchaba con que eras muy bajito.
-Si, eras muy mala conmigo.
-No, que tú también me molestabas muchos.
-¿Qué? Yo siempre te hacía reír.
-Ya, hacías muchas tonterías tu madre casi siempre te echaba la bronca.- Reímos.


                                                               Carlos:



lunes, 2 de diciembre de 2013

Capitulo 26: La cena de empresa

Estaba probándome el tercer vestido me subí la cremallera, bueno, me parece que me va bien. Salí del baño y les enseñe como me quedaba el vestido. me reí al ver las caras que pusieron, vale, seguro, este era el vestido.
-Es este el vestido.- Dijo Cris.
-Si, te queda genial.- Continuo Paula.
Yo me reí.
-Bueno, al menos me caben, no como los otros.
-¿Hace cuanto que no te lo ponías uno de estos vestidos?- Preguntó Paula.
-Yo que sé, desde los trece o catorce años o así.
-Y tienes 17.- Se rió Cris.
-Por eso os pedí vuestra ayuda.- Dije tirándome en la cama en medio de las dos amigas.
Sonó un pitido en el móvil de Paula miró el mensaje y cerro el móvil.
-Ya es oficial Sara no viene.- Exclamo.
-¿No?¿Por que?- Le pregunte.
-No lo sé, simplemente dice que lo siente mucho pero que no puede venir.
Me levante de la cama y me mire al espejo, me acuerdo perfectamente de este vestido lo encontré en el trastero cuando tenía 14 años, pertenecía a mi madre, era negro con un estampado floral.
Me mire dando una pequeña vuelta, no me quedaba también como ella.
-No es demasiado corto.
-No, yo no creo eso.- Dijo Paula que estaba apoyada a un cojín de mi cama.
Cris se levanto y puso sus manos en mi hombros.
-Julia, estas preciosa. Ya veras ahora toca los accesorios.
Me subí a los tacones, eran unos botines de color marrón claro, y me puse unas cuantas pulseras. Me retocaron el pelo con unos tirabuzones y me maquillaron un poco con un gloss rosa claro y un poco de colorete.
Al final me di por vencido y si, el vestido me quedaba muy bien.

-¡Venga Julia!¡Qué nos vamos!- Grito mi padre desde el piso de abajo.
-¡Ya voy!- Le respondí. Mientras daba vueltas por mi habitación buscando mi bolso.- Aquí esta.- Susurre cuándo lo encontré y lo cogí, me puse un pequeño colgante y me mire al espejo. Me retoque el pelo y salí de la habitación.- Ye estoy.- Le dije apareciendo por las escaleras.
Mientras bajaba por las escaleras vi como se le iluminaba la cara a mi padre que iba de esmoquin y una corbata roja. Esa sonrisa que se le ponía cuándo veía a mi madre.
-Estas... preciosa.
-Gracias.- Le sonreí.
Y salimos del edificio para entrar en el coche que nos llevaba a la cena.
-Sé que no te hace mucha gracia la cena. Pero necesitaba que vinieras. Están todos de las otras veces. ¿Te acuerdas de ellos?
-De casi todos, sobre todos los que tenían hijos.
-Será fácil de reconocerlos están iguales excepto alguno de sus hijos pero los podrás reconocer fácilmente.
La verdad es que tenía algunos buenos recuerdos de ellos pero la mayoría eran unos egocéntricos.
-¿De qué tengo que hablar?
-De nada en especial.
Después de un rato de hablar sobre lo que va a ocurrir durante la cena llegamos. Llegamos y entramos.

Era una gran planta con unas 48 mesas, parecía más una boda que una cena de empresa, todo el mundo era muy elegante los hombres con esmoquin y las mujeres con vestidos de gala, grandes pendientes, pulseras y collares de distintas piedras preciosas y tacones. La  verdad se notaba mucho que todo el mundo de esta cena era rica.
Me mire en el espejo que tenía a un lado, tal vez no iba vestida para la ocasión, iba mucho más sencilla. Con un vestido bonito pero no extravagante,al  igual que mi pelo, solo me había hecho unos pequeños tirabuzones y las mujeres de aquí tenían grandes peinados con muchas capas de laca, y los zapatos, todas con grandes tacones de aguja de más de diez centímetros, los míos apenas llegaban a los siete, y eso sin hablar de las joyas, todas grandes bañadas en oro o plata con diamantes, perlas, rubís u otras piedras, yo llevaba unos pequeños pendientes de plata de ley, un medallón y una fina pulsera.
-Estamos en la mesa 23.- Dijo la voz de mi padre que me sacó de mis pensamientos de los atuendos de los invitados.
Fuimos a la mesa pero en el trayecto nos encontramos a todo el mundo.
-¡Luis! Al fin llegas.- Grito un hombre que saludo a mi padre.-¡Hombre! Si te has traído a Julia.- Dijo dándome dos besos.
-Hola.- Dije después de una sonrisa.
-Nos a tocado en la misma mesa.
Que ilusión, pense en ese instante. Lo reconocí enseguida, era Oscar un compañero de mi padre. Estaba bastante más mayor que la última vez que lo vi, había cogido unos cuantos kilos de más, además de que se le había caído la mayoría del pelo. Estaba divorciado de una rubia, la verdad es que no me acuerdo mucho de ella, y tenía dos hijos, Hugo un chico muy guapo, al menos cuando tenía 13 años, y Andrea, una rubia que me caia bastante mal. No me apetecía comer en la misma mesa que ella seguro que era la chica que estaba más buena y la más creída de todo el restaurante.
Oscar empezó a hablar con mi padre mientras que yo estaba de pie a su lado sonriendo y asistiendo con la cabeza.
De repente un chico de algo más de 1´80 apareció por su lado, se notaba que hacia ejercicio, tenía unos ojos azules y unos cabellos dorados que le alborotaban el pelo.
-Papá he visto a Antonio y me a dicho que quería hablar contigo.- Exclamó a Oscar.
De repente levanto la mirada y se me quedo mirándome con cara de asombro.
-¡Hombre mira quien a venido!- Le dijo Oscar a su hijo.- Esta Julia, ¿Julia te acuerdas de mi hijo Hugo?
-Si, si, claro que me acuerdo.- Dije con una sonrisa.
-Hombre, eso espero después de los buenos tiempos que pasábamos de pequeños en estas comidas.
-Si.- Reí al recordar todas las travesuras que hacíamos se suponía que eramos "novios". La verdad es que era bastante simpático la que era un horror era su hermana.
Aunque a veces el también era bastante antipático con los demás, me acuerdo que sobretodo le tomaban mucho el pelo a una pelirroja diciéndole que era feo o delgaducha.
-¿Quieres venir con los demás?
-¿Los demás?
-Si estamos bastantes y muchos se alegraran de volverte a ver.
-Bueno...- mande una mirada a mi padre y esta me dijo que si con la cabeza- vale.
Me cogió de la mano y me llevo a un rincón donde había cuatro chicos más. Estaban los gemelos Lucas y Julian, eran altos y delgados la verdad que no muy guapos pero eran bastantes simpáticos, sinceramente a mi siempre me recordaban a los gemelos pelirrojos de Harry Potter, a su lado estaba un chico bajo de ojos marrones y pelo castaño más cortos por los lados que por arriba, era Carlos un chico alegre que siempre me hacía reír mucho, los tres iban de esmoquin conociendo a sus madres seguro que han sido ellas las que les han obligado a ponerse eso, porque ellos no se ven muy a gusto, luego estaba la pelirroja la verdad es que ahora era bastante más guapa era un poco baja aunque estaba bien de altura y delgada tenía el pelo largo, bastantes pecas por la nariz y los mofletes y unos grandes ojos grises creo que se llamaba María, dí un respiro al ver que no era la único que iba vestida más simple, llevaba una falda beige con flores rosa con un pequeño cinturón marrón, una camiseta básica blanca y una chaqueta americana rosa pastel, llevaba un pequeño bolso violeta pastel a un lado todo esto lo completaba con unas sandalias del mismo color que el cinturón de unos cuatro centímetros de joyas solo llevaba un gran anillo rosa claro, iba simple pero elegante, la verdad era la única que parecía que iba a una cena de empresas y no a una boda. Bastante más alejada de ella estaba había una rubia con tirabuzones alta y delgada que vestía un vestido largo rojo con los labios y las uñas del mismo color, era Megan la hija de unos americanos de los más importantes de la empresa, lo raro es que no estuviera al lado de Andrea.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Capitulo 25: Le había molestado demasiado

-Oye Sara, ¿te puedo preguntar algo?
-Si claro.
-¿Tú porqué estabas con Chema?
Vi como subió su cara por encima del ordenador y se bajo un poco sus gafas de ver.
-¿Que quieres decir?
-Pues, ya sabes lo que quiero decir.
Su cara cada vez era más seria.
-Pero, ¿por qué me lo preguntas ahora?
-Porque esto se te a caído de la moto suya con mochila.-Le enseñe una foto suya con Chema, parecían muy felices.- Bueno, se te calló el otro día. 
-¿Desde hace cuánto que la tienes?- Me preguntó mientras sostenía la foto.
-Desde hace tres días, se te calló en las escaleras, te iba a decir algo pero como estaban los demás no quería preguntártelo, porque sabía que no querías que los demás se enterarán ni que te hicieran preguntas ni nada así que escondí rápidamente la foto en mi bolsillo y espere a estar solas y tranquilas y me a parecido que este era el mejor momento.
Si este era el mejor momento estábamos en su habitación sola los chicos estaban abajo con los videojuegos y Paula y Cris no estaban así que necesitaba preguntárselo.
-Bueno gracias por no decir nada enfrente de todos. Pero no quiero hablar del tema.- Dijo muy seria.
-Bueno no pasa nada, siento si te ha molestado.
-No, tranquila.
De repente le llego un mensaje al móvil, lo cogió y cerró el ordenador.
-Me tengo que ir.- Dijo seria.
-Vale.- Le dije un poco triste porque vi que la pregunta le había molestado.
Recogió sus cosas rápidamente, muy rápido, me pareció hasta extraño.
-Adios.- Me dijo poniéndose su bolso en el hombro y saliendo de la habitación.
-Adios.- Le conteste.
Salí de su habitación y baje donde estaban los chicos. Estaban jugando al Fifa me senté en un sillón que estaba vacío.
-¿Que ha pasado? Se a oído la puerta.- Pregunto Ross sin sacar la mirada de la pantalla.
-Sara, que se a tenido que ir para hacer no se que.
-¿Va todo bien?
-Si, si. Le a llegado un mensaje y ha dicho que se tenía que ir, seguramente habrá sido su madre para hacer algo en casa.
Digo yo que debe ser, o al menos eso espero porque ha recogido muy rápido.
Estuve viendo el partido que jugaban los chicos un rato. 
-Me voy a casa.- Dije.
-Si te aburres podemos hacer otra cosa.- Dijo Carlos.
-No da igual tengo cosas que hacer.
-A bueno, si tú quieres.
-Si, tranquilos.
Subí a mi habitación y recogí las cosas, ordene un poco la habitación, al final cogí de 'Diario del hogar', si se puede llamar así, que estaba debajo de la almohada, la verdad me da vergüenza que la gente sepa que estoy escribiendo eso, y cogí también un libro que estaba leyendo y me lo puse en el bolso mire si llevaba el móvil y las llaves, se me hacia raro entrar por la puerta principal de mi casa en vez de por la ventana de mi habitación, y baje las escaleras.
-Adios, me voy.
-Adios.- Dijeron los tres al unisono sin despegar la mirada de la pantalla.
Abrí la puerta principal y antes de cerrarla pude oír a Dani gritando 'Gol'. No pude evitar reírme de la escena. Y me fui de camino a mi casa.

Eran las ocho de la noche estaba en mi habitación (la de mi casa) sentada con un pierna estirada y otra doblada encima de la cama, escribiendo en mi diario. Estaba dándole vueltas a lo de Sara, parecía que le había molestado mucho mi pregunta. No si la verdad la culpa a sido mía, a mi no me gustan que me saquen el tema de Steven a ella le debe de pasar lo mismo con Chema. Pero la verdad es que Chema muy guapo no es que sea, bueno, a ver, tiene su punto, pero no creo que sea muy guapo, seguramente habrá sido por lo que él consigue. Pero, aún con todo creo que esta demasiada rara, ya lleva unos cuántos días desapareciendo. Bueno, lo mejor será dejarlo estar.
Estaba escribiendo, cuando de repente sonó que trucaban en la ventana, fui a abrirla y allí estaba como siempre.
-¿Creo que te has dejado algo esta tarde en la casa?- Me dijo dando un salto y entrando a mi habitación.
-¿El qué?- Le pregunte mientras me daba la vuelta ya que ya estaba en la otra punta de la habitación.
-Esto.- Me dijo.
Acto seguido me cogió por la cintura me acercó a él y me planto un dulce beso en los labios. No pudimos resistirnos a sonreír en medio del beso.
-Ya veo, ahora que no estas jugando a la consola vienes con migo.- Bromeaba, mientras recogía cosas de la mesa y el diario cuidadosamente para que creyera que era un libro normal y no me preguntaba por él.
-Ya sabes que yo siempre que este estaré a tu lado.- Me dijo al oído mientras me agarraba por atrás.- Eso si, la partida con los chicos es sagrada.
-Ja.- Grite después de escuchar la frase en una carcajada.- Ya veo que es lo principal en tu vida. Bueno tampoco te voy a culpar, yo prefiero estar con las chicas que contigo.- Le solté mientras colocaba bien todo en las estanterías.
Ross mientras tanto estaba apoyando en la mesa manoseando todo lo que encontraba.
-Pero ahora estamos aquí los dos solos.- Me sonrió.
Y nos dimos otro beso más largo que el anterior.
Escuche la puerta principal, lo que me hacia saber que mi padre ya había llegado a casa.
-Pero te tienes que ir.- Le exclame en medio del beso empujándole.
-¿Qué?¿Me tengo que ir?
-Si mi padre ya a llegado así que vete.- Le dije susurrando.
-Oh, venga ya.
-Venga, Ross que ahora las cosas con él me va muy bien.- Le susurraba empujándole hacia la ventana.
-Venga, vale.- Dijo.- Ya me voy.
Cuándo él ya estaba en la escalera de incendios nos dimos un último beso, el último del día, uno corto y dulce, donde solo juntamos los labios. Y desapareció de mi vista. Yo cerré la ventana y abrí la puerta de mi habitación para ir a saludar a mi padre, al que apenas me acercaba de niña cuándo llegaba a casa, ahora estoy esperándole todo el rato que estoy en casa para que llegue del trabajo, para poder decirle 'Hola papá, ¿que tal en el trabajo?' y darle un beso en la mejilla.

-El sábado tendrás que venir con migo a una comida de empresas.- Me dijo mientras cenábamos.- Todo el mundo esta deseando volverte a ver.
-Vale, me parece bien.
- Perfecto, así podre fardar de hija.- Yo le sonreí.
Recuerdo esas comidas de empresas, tienes que hacer como si te interesara lo que dices y poner buena cara mientras aguanta unos tacones y algún que otro idiota, hijas de papá o el más creído de los chicos, solo porque ellos no saben lo que es trabajar o pasarlo mal, ya que a ellos todo se lo pagan sus padres ricos.
Cuándo termine de cenar le di un beso en la mejilla a mi padre y me fui a mi habitación. Le envié un mensaje a Paula, Cris y Sara.
El sábado comida de empresas de mi padre os necesito para saber que ponerme.
Me acuerdo cuando Cris y Paula siempre me ayudaban con saber que vestirme para estas cosas.
Al cabo de un rato me dormir aún preocupada por lo de Sara.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Capitulo 24: Me gustan estas peleas

-Que frase más sosa.- Exclame a Ross pintando la pared de su habitación.
-Tú si que eres sosa.
-Oyee.
-Ya ves tú que le pasa a la frase.
-Nada, que es muy sosa.
-Pues, como tú.
-A que no te ayudo a pintarla.
-Pobrecita. Venga tonta que ya casi estamos.
-Te ayudo porque muy adentro eres buena persona.
-Y porque estas loquita por mi.
-Que te sabrás.
-Es que, querida, se te nota mucho.
-No, no es verdad.
-Ves lo acabas de afirmar.
-¿Que? No.
-Si.- Me dijo como un crío pequeño.
-No, no, no.
-Si, si, si.- Y después de esto me pinto media cara con su pincel.
-No, para. No me pintes.- Le dije sacudiendo mi pincel haciendo que le cayera gotas de pintura por toda la cara.
-Uyy, te voy a matar.
-No si no me coges.- Tire el bote de pintura y el pincel al suelo, que estaba lleno de papel de periodico para no mancharlo, y salí corriendo y riendo.
Oía como Ross me seguía por atrás corriendo.
-Ya verás cuando te coja.- Me dijo desde atrás.
-Yo empece a correr y a reír por toda la casa, baje las escaleras saltándome los escalones de tres en tres. Fui al salón y cerré la puerta para que se chocara, y así lo hizo. Yo ya le estaba esperando en la otra punta de la habitación, detrás de la mesita para poder rodearla por un lado o por el otro según por donde viniera.
Ross fue andando tranquilamente por el lado derecho de la mesa, y yo me fui corriendo por el otro pero él, que es más rápido y fuerte, me cogió por la cintura y me levanto del suelo.
-Noo.- Me queje riéndome.
-Ya verás ahora que divertido.
-¿Qué?¿Qué vas a hacer?
-Adivina.
-Oh oh no me gusta eso.
-Ya te digo yo que no ta va a gustar.
Me cogió como un saco de patatas y me subió por las escaleras hasta llegar al baño del segundo piso, donde hay una pequeña ducha en la esquina.
Me dejo en la esquina, yo llevaba riéndome todo el rato y haciendo tonterías.
Al ver que me había dejado en la ducha ya me imaginé lo que quería hacer.
-No, no, no, no.- Exclamé intentando salir de la ducha, pero el me tapaba la única pequeña salida que había y no me dejaba pasar.
-Si, si, si.- Me dijo con una sonrisa en la cara. Y acto seguido le subió el grifo para que saliera toda el agua.
-Aaaahhh.- Grite.- Esta helada.
-Uy lo siento.- Se rió mientras subía la temperatura del agua.- ¿Mejor?
-Si.- Reí.
Y enseguida le cogí del cuello dándole un beso en la boca y atrayendo le adentro de la ducha. Sonreímos los dos a mitad beso y nos dimos un pequeño beso de esquimal y luego otros en la boca.
Me encontraba genial notaba sus labios húmedos y su lengua juguetona mientras el agua caliente me recorría toda la espalda. Volvimos a sonreír.
-Me gustan estas peleas.- Le sonreí, le di un pequeño besos en los labios y salí del baño cogiéndome una toalla seca.
Ross se apoyo en la pared y se sonrió a sí mismo, apago el agua y salió del baño.

Me desaté el moño que me había hecho y me seque el pelo con la toalla.
-Sabes que la pared no esta terminada.- Dijo Ross apareciendo por el marco de la puerta.
-Estaría terminada si no me hubieras pintado pitad cara.
-Y tú no te habrías dado una ducha.
-Encima que me has empujado tú, da igual, la puedes terminar sin mí que queda poco. Además yo he quedado con las chicas.
-Bueno, vale. La termino yo, pero si queda un horror será tu culpa.
-Vale, yo me haré de los cargos.
Y se fue a su habitación.
Escogí ropa seca de la poca que me había traído y me vestí, tirando toda la ropa mojada al suelo. La cogí y la colgué en la ducha dónde antes me había dado una ducha rápida, si así se puede llamar, con Ross.
Me miré al espejo y me cepille el pelo, me costo un poco sacarme todos enredones sin hacerme mucho daño, pero al final pude.
Me cogí el bolso y fui a la habitación de Ross, donde él estaba sin camiseta terminando de pintar. Me acerque a él.
-Bueno, me voy.
-Vale.
Nos dimos un pequeño beso.
-¿Me podrás recoger la ropa mojada que esta en el baño?
-Vale, yo ta le recojo.
-Es por si vienen algunos de estos. Que no me da la gana que vean mi ropa interior.
Ross se empezó a reir.
-Oye no te rías.- Le di un pequeño golpe en el brazo.
-Mira que sois tontas con esas cosa.
Le saque la lengua antes de salir de la habitación.
-Adios.- Le grite por el pasillo.
-Adios.- Me contestó.
Y me fui de la casa.

La verdad que me ha gustado mucho esta tarde con él, pero mucho.


viernes, 15 de noviembre de 2013

Capitulo 23: Diario del hogar 1

Bueno, vale. No sé como empezar con esto, bueno, en realidad ni siquiera sé porque lo hago. Vale.
Os explico, no sé a quien pero bueno.
Este es un pequeño diario para mí misma. Aquí voy a explicar las cosas que me suceden. Más que nada porque el orientador me dijo que si podía explicar un tema abriendo mis sentimientos para poder ser más suelta y abierta. Así que por eso mismo hago este "Diario del hogar" sobre la casa.
Tampoco voy a explicar mucho porque este diario solo lo voy a leer yo, así que no me voy a esmerar.
Aquí voy a explicar las cosas de la casa.
Hemos hecho cada persona una habitación con un tema en especial, y hemos puesto un texto o una pequeña frase que vaya a juego con la habitación.

Ross:
 Esta es la habitación de Ross su tema es el rock más que nada porque es su música favorita, aunque le gusta toda la música buena. Tengo que admitir que el me a pasado muchas canciones de rock que ahora están en mis favoritas.
 Ha empapelado casi todas las paredes con pósters de rock..
Ha puesto una tele de a saber que año en la cómoda y una cama estancada en la esquina.

Ha pintado esta frase (con mi ayuda) en la pared que no se ve:

Me gusta esta habitación porque me parece una habitación de un adolescente de los años 80 o 90.
Además no lleva ni dos días acabada que ya está todo desordenado.
Cuando hice la foto casi me mato al tropezar con toda la basura que hay.
Dani:
Esta es la habitación de Dani su tema es Las Vegas.
Está muy lograda con la cama y las paredes, además del cartel. También hay una ruleta y una mesa para jugar a las cartas que no salen en la foto, estamos empezando a jugar al póquer casi todos los días.
Me encanta esta  habitación porque siempre he querido ir a Las Vegas. Además que casi les gano yo jugando a las cartas.




Ha colgado un póster con la mítica frase, Lo que pasa en Las Vegas se que da en Las Vegas:

















Carlos:
Esta es la habitación de Carlos el tema son los videojuegos o la tecnología.
Se ha puesto un montón de pantallas para poder jugar con las distintas consolas que tiene.
Ha escrito en la pared una frase preciosa que me encanta: La vida es un juego fabuloso para los que desean jugar, mas sin embargo puede ser un juego aburridisimo para quienes solo quieren seantarse a ver a los demas jugar.
Es tierna pero pega en la habitación por lo de jugar al juego y eso. La habitación esta bien seguro que cualquier chico quiere una así. Estoy deseando saber cuando me van a dejar jugar a mi para que me pueda gustar más.

Cris:
Esta es la habitación de Cris el tema es París, su lugar favorito sin duda.
El color predominante es el blanco con unos toques de negro y rosa.
Ha empapelado las paredes con un papel de paris y a puesto pegatinas de la Torre Eiffel  en varios sitios y palabras en francés.
La cama es super cómoda y a puesto un pequeño baúl rosa delante de esta.
Esta super recogida, cada cosa en su sitio.
Ha puesto un cuadro donde pone i love París.







Sara:
 Esta es la habitación de Sara, Ha puesto un papel de la ciudad de Nueva York (su ciudad favorita según parece) en la pared principal.
La cama con unos peluches de cuando era pequeña.
Y en el techo a puesto una sabana de cuando era pequeña con estrellas y luces azules.
Ha puesto este cartelito en la pared.










Paula:
Esta es la habitación de Paula con el tema del cielo.
Ha pintado las paredes de turquesa. Y a puesto unas tablas de poco menos de un metro pegadas a la pared.
A colocado una cama y un extraño mueble al lado, yo aún no se que es, pero a ella le gusta mucho y yo no le quiero preguntar por el muebla.
Ha colgado unos cuantos cuadros y fotos, y un espejo.
Ha puesto una silla y una mesa blanca.
Además a escrito en la pared de color blanco:
Todos somos ángeles de una sola ala debemos abrazarnos si queremos volar.




Julia:
Esta es mi habitación el tema no se ve a simple vista como en las otras , pero esta relacionado con los sueños y tus seres queridos.
He pintado las paredes de un color crema, y he colgado bastantes fotos.
La colcha y las almohadas de la cama son unas viejas de mi madre.
En la mesa hay una maquina de escribir vieja de mi abuelo.
He colgado unas luces en la pared y unos pequeños estantes blancos.






Además e pegado con recortes de revistas una frase en la pared:













Y a vosotros, ¿que habitación os gusta más?
Julia         

jueves, 8 de agosto de 2013

Capitulo 22: Gracias papá

Estaba en mi habitación dándole vueltas a como pintar mi habitación del otro edificio.
Me acordaba todo el rato de la frase de Dani "algo que te puede representar".
Algo que me pueda representar, algo que me pueda representar, ¿que me puede representar?
Me tire en la cama frustrada, ni siquiera sabía lo que me representara, eso se refiere a que no sé quien soy, no sé que quiero, no sé nada.
En ese momento note el ruido de unos pequeños golpes, me levante de la cama como con un lapsus y mire a la ventana pero no veía nada, me acerque más y moví la cortina haciendo así que se viera  mitad del cristal y para mi sorpresa no había nadie.
Que extraño me había parecido escuchar unos golpes, me encogí de hombros y me gire., pero volví a escuchar los golpes y esta vez me di cuenta de donde venían, venían del otro lado de la habitación, venían de la puerta.
Fui andando lentamente hasta ella y abrí la puerta. Me quede sorprendida, bueno ya estaba sorprendida al oír de donde venían los ruidos, por que en ese instante sabía quien era la única persona que podía ser. En realidad lo que más me sorprendió era que tenía una sonrisa en la cara.
-Hola Julia, te he traído unas cosas.- Dijo dándome la caja que llevaba.
-Amm, gracias.- Dije dudosa.
-Son osas de cuando tu eras pequeña y de, de mamá.- Note su tristeza al decir en un suspiro la última palabra.- Es que he oído que estas con tus amigos en una nueva casa y aún no sabéis si os vais a mudar o algo pero me gustaría que una parte de ti estuviera en esa casa ya que en esta apenas a habido.
Nos que damos en silencio sin saber que decir.
-Además te he dejado en un sobre dinero para los primeros meses, para que lo lleves todo bien con tus amigos.
Mire en la caja y vi el sobre mire dentro y había un montón de billetes.
-Gracias, pero no los necesito he encontrado un trabajo donde pagan bastante bien.- Dije seria dándole el sobre.
-Aaa bueno me parece bien pero quédate lo aunque sea para un capricho.- Dijo negándome el sobre.
Mire el sobre lo volví a guardar en la caja y al fin le sonreí, ¿cuánto tiempo llevaba sin sonreirle a mi padre? No lo sé, no me acuerdo de la última.
Deje la caja en el suelo y me tire encima abrazándole.
-Gracias papá.- Le susurré al oído.
-De nada hija.- Me contesto.
Nos volvimos a sonreír y cerré la puerta de mi habitación.
Lleve la caja a mi cama y me tire en esta y me puse a ver todo lo que había, creo que ya se que poner en mi habitación.

lunes, 29 de julio de 2013

Capitulo 21: Representar parte de ti

Pasaron unos días, estábamos pintando la casa como tiene siete dormitorios hemos decidido que cada uno decorará uno. Y las demás salas las haremos del color que eligiéramos entra todos
-¿Que vas a hacer con tu habitación?- Me preguntó Ross.
-Aún no lo sé.- Dije triste.- ¿Y tú?
-Cómo tú, y además si supiera que hacer no te lo diría.
-Oye.- Me queje y le pinte un poco en la cara con la pintura beige, que la utilizábamos para pintar las paredes del salón-comedor.
-Oye, no me pintes que tengo que ir a trabajar con Carlos.- Dijo mientras se limpiaba la cara.Yo me limite a sacarle la lengua.- Cuando termines con esta pared ahí tienes la pintura azul.
-Vale.
-¿Hoy no trabajas?
-No hoy tengo el día libre solo va Paula.
-A vale bueno, adios. Me parece que Dani esta arriba dándole la última capa a algunos muebles.
-Vale.- Le sonreí.
Nos dimos un pequeño besos en los labios y se fue.

Termine de pintar la pared y abrí el tarro que llevaba la pintura azul cielo. Queríamos pintar el salón de colores suaves y que no llamaran la atención pero como pintarlo todo de beige quedaba muy soso queríamos darle un toque de color así que elegimos un azul claro.
Cogí una brocha pequeña y empece a pintar por las esquinas, después cogí el rodillo y empece a pintar.
-¿Como vas?- Dijo Dani mientras bajaba las escaleras.
-Bien.
-Trae que te ayudo.
-Vale.
Cogió otro rodillo y comenzó a pintar.
-¿Que?¿Ya sabes que hacer en la habitación?- Pregunté.
-Si, ¿y tú?
-No, no tengo ideas.- Reímos.
-Bueno, ya te llegarán.
-Eso espero.

Después de un rato terminamos de pintar la pared del color cielo.
-Bueno, ¿te parece tomar algo? Creo que nos lo merecemos.- Dijo Dani.
-Yo pienso como tú.- Sonreí.
Se fue y enseguida  volvió con dos refrescos y un bolsa de patatas.
Nos sentamos apoyados a una pared sin antes mirar que estuviera seca o que la podríamos mancharla.
-¿Que?¿Que me cuenta la pequeña Julia?
-Nada aquí, sentada, contigo, abriendo una lata.- Abrí la lata de limonada e hice un gesto de brindis antes de beber un sorbo aunque casi tiro la mitad por la risa.- ¿Y tú?¿Que me cuentas?- Dije mientras le di un empujoncito en el hombro.
-Nada aquí.- Hubo un pequeño silencio.- Tú sabes lo de Paula y yo, ¿verdad?
-Bueno, tampoco te creas que muy bien.- Reímos.
-Es estupenda.
-¿Quien?¿Paula o yo?
-Paula.
-Oh, muchas gracias.- Volvimos a reír.
-No, no quiero decir eso, es que...
-Es algo especial.- Susurre.
-Exacto, ademas tú ya tienes a Ross para decirte que eres estupenda.
Ese comentario mu gusto mucho y me hizo sentir algo extraño, como mariposas en el estomago. Lo único que podía hacer después del comentario era sonreír, sonreír como una loca.
Mire el bote de pintura apenas habíamos utilizado.
-Sobra un montón de pintura azul.
-Si, guardase la a Paula, que me dijo que si sobrará que se la diéramos. La quiere utilizar en la habitación.
-¿Si? ¿Y sabes que va a hacer en la habitación?
-Creo que va a pintarla del azul cielo y blanco y hacer algo así como la habitación del cielo. Y no me extraña.
-¿Que quieres decir con eso?
-Que es un ángel.- Dijo con una cara de enamorado mirando al techo.
-Aaa vale- reí- pero si quieres mi consejo es mejor que eso se lo digas a ella y no a mi. Solo si no quieres ponerme celosa.
-¿Acaso estas celosa?
-No. Pero quiero decir que si quieres echarle piropos a Paula que se lo digas a ella y no a mi.
-Hombre, ahí tienes razón.
Nos quedamos callados.
-Joder, pues a mi lo de la habitación me esta matando.
-¿No sabes que hacer?
-No, ¿y tú?
-Si.
-Y,... ¿se puede saber?
-Va a ser orientada a Las Vegas.- Reísteis.
-Madre mía. Haremos noches de casino.
-Hombre en eso pensaba. ¿tú que entiendes por Las Vegas?
-Jugaremos al poker.
-Hombre, pues claro.- Exclamó.
-Pero apostando ¿eh? Que así gano perras.-Reímos después de mi comentario.-¿Me puedes ayudar a escoger lo que puedo hacer con la mía?
-Ya me gustaría, pero en eso solo lo puedes elegir tú.
-Oh venga, que es decorar una habitación no elegir el hombre de mi vida.
Se rió, pero yo en ese momento estaba muy seria.
-Haber, lo que quiero decir es que tienes que hacer algo donde te sientas a gusto y que pueda representar parte de ti. Tú por ejemplo si no solo conocieras la habitación de Paula y la mía, la que vamos a hacer, ¿que pensarías de nosotros?
-No sé, me imagino que tú deseas ir a Las Vegas y Paula es un cielo de chica, cariñosa, alegre, bueno, ya sabes.
-Y... ¿es verdad?
-¿Si?
-Si. Ya pillas lo que quiero decir ¿verdad?
-Verdad.

lunes, 22 de julio de 2013

Capitulo 20: La historia del edificio

-Tomad vuestras llaves.- Dijo Carlos dándonos una a cada uno.
-O sea que este edificio oficialmente es nuestro.- Dije
-En realidad no tenemos que ir a poner el edificio a nuestros nombres.
-¿De todos?- Preguntó Dani.
-Hombre, si todos ponemos dinero eso será lo justo.- Respondió Paula.
-¿Y cuándo iremos?- Pregunté curiosa.
-No lo sé cuando os valla bien.
-Pero yo tengo una pregunta del edificio.- Dijo Sara.
-Pues pregunta.- Dijo Ross.
-¿Como encontrasteis este edificio y supisteis que no estaba ocupado para que daros vosotros?¿Y porque?
-Eso son más de tres preguntas.- Dijo Dani.
-Pero muy buenas.- Exclamé.
-Creo que como estamos a punto de poner nuestros nombres en la casa tendríamos que conocer la historia.- Dijo un poco demasiado seria.
-Bueno,... pues, es una larga historia.- Dijo Carlos.
-Yo tengo tiempo.
Todos miramos a Sara, estaba demasiado seria, solo la había visto así cuándo la conocí,, ya sabéis la historia.

Un mes antes:

Legué a mi casa mojado de la cabeza a los pies.
-¡Como llueve grite!- Grité al entrar y dándole un beso en la mejilla a mi madre.
-¡Pero mira como llegas!¡Tú te piensas que podéis estar en la calle con este tiempo!- Reí por su comentario.
Mire en el salón y estaba mi padre, mis hermanas, mis tíos y mis primos.
Salude a mis tíos y a mis primos, hacía tiempo que no los veía.
-¿Y dónde quieres que vallamos?- Le pregunté a mi madre después del comentario.
-Pues, no sé, traértelos aquí si quieres.- Dijo con una sonrisa.
-Si los traigo aquí luego me dirás que por que me los e traído.
-Pues seguro.- Dijo mi padre intentando hacer la gracia.
-Pues, no sé, Carlos pero no podéis estar todo el día en la calle, sobretodo si llueve.
-Estábamos en un bar.- Le sonreí.
-Pero da lo mismo.
-¿Y que quieres que hagamos?¿Quedarnos en casa todo el día?
-No pero...
-Si buscáis un sitio para quedaros yo conozco el ideal.- Dije mi tío mientras interrumpía a mi madre.
-¿A si?¿Cual?
-Es un edificio abandonado parece que está mal pero en realidad está muy bien, ¡hasta alguien podría vivir ahí!
-Pero, habrá que pagar mucho por él.- Dije mi madre.
-No, no tiene dueño, es del ayuntamiento y no saben que hacer con él, si demolerlo o no y total si esta en buenas condiciones y no saben que hacer en ese sitio no lo van a demoler. Yo te lo puedo dejar a buen precio además, dentro de poco es tu cumple, ¿verdad?- Asentí.- Pues yo os puedo ayudar para hacerte un regalo.
-Bueno, si el edificio está bien y no es muy caro mantenerlo a mi me parece bien.
-Si así no estáis en la calle no veo porque no.
-Ala, pues mañana os lo enseñaré.
-¿Puedo llevar a un amigo?
-Si claro. Mañana os vengo a buscar a las 11:30 y os lo enseño.
-Me parece bien.- Le sonreí.
Después de un rato se fue.
Me fui a mi habitación y cogí el móvil iba a llamar a Ross para que supiera todo. Me imagino que le gustará la idea, es chula. ¡Al fin tenemos un sitio para nosotros! Si, es una idea muy buena y la que se va a montar. Reí pensando en lo que podría pasar, de todo.
Oía los pitidos del móvil.
-¿Si?- La voz de Ross me hizo bajar de mis pensamientos.
-Hola Ross.
-Hola ¿que tal?
-Bien ¿y tú?
-Bien, bien.
-Oye, ¿que te parecería que tuviéramos un edificio solo para nosotros?
-Define nosotros.
-Tú, Dani, Paula, Cris, Julia y yo.
-Pues, sería algo genial. ¿Por?
-Por que mi tío me a dicho que hay un edificio abandonado donde podríamos pasar el tiempo y a buen precio.
-Osea, un edificio solo para nosotros.
-Si, así es.
-Eso es una pasada.
-Si, ¿verdad? Me lo enseñará mañana ¿vienes?
-Por supuesto.
-Pues a las 11:00 pásate por mi casa.
-Ahí estaré.
-Bueno, hasta mañana.
-Adios.

Al día siguiente vimos el edificio y nos encantó y como mi tío nos lo pagará solo tenemos que ponerlo a nuestros nombres y pagar cada mes. Además mi tío se ocupa de todo el papeleo, menos mal por que no sé si nosotros lo sabríamos hacer.
-¿Que os a parecido?
-Está genial lo único que yo tendré que buscarme un trabajo.
-Si yo también.
-Pues yo conozco a unos mecánicos que necesitan ayudantes, si queréis podéis trabajar ahí.
-A mi me parece estupendo.
-Si a mi también.
-Pues decidido trabajareis ahí.
-Así de fácil.
-Si, son amigos míos y necesitan chicos jóvenes y fuertes, así que seguro que os cogen.
-Bueno, vale.
Mi tío se fue y nos quedamos Ross y yo solos.
-Oye tú tío conoce un montón de gente.
-Si es que trabaja en el ayuntamiento. A ti te suena que las chicas se enteran de todos los cotilleos en la peluquería.
-Si, es que no callan.
-¿Verdad? Pues en el ayuntamiento pasa lo mismo todos los cotilleos pasan por ahí.- Reí.
-Madre mía...- Rió Ross.

Un mes después:

-Y eso es lo que ocurrió. Esta es la historia del edificio ¿Te parece una buena historia?
-Si.- Rió Sara.

martes, 16 de julio de 2013

Capitulo 19: Te lo mereces

-Julia, Julia, Julia despierta.- Me susurraba una voz muy familiar mientras su mano me agitaba el brazo.
-¿Que?- Gruñí.
Él se rió.
-Despierta.- Dijo suavemente.
-No quiero.-Volví a gruñir.
Él se reía al parecer le hacía gracia verte así.
-Julia, te tengo que decir una cosa.- Dijo dulcemente.
Mire el reloj.
-Ross, son las 5:00 de la mañana. Déjame dormir.- Me quejé.
-Ven solo un momento.
-Bueno, vale pero solo por que eres tú.- Dije frotándome los ojos.

De repente me miré y vi como iba vestida, ola camiseta ancha, los pantalones de baloncesto y el moño. Así que acto seguido me tapé con la manta entera.

-¿Que pasa?- Preguntó Ross.- Creí que ibas a levantarte.
-¿Tiene que ser ahora?- Pregunté.
-Si.- Rió.

Saque la cabeza por encima de la manta, me había sacado el moño como había podido e intente peinarme un poco con las manos para no tener pelos de loca.

-Aaa, ya entiendo. Te da vergüenza que te vea como estabas.
-¿Queeeee? No que va no era eso.
-Si que era.- Dijo haciéndome un poco de cosquillas.
-Vale si, entonces puedes dejarme cambiarme.- Le sonreí.
-No, no hay tiempo.

En ese momento se me quedo cara de idiota. Creía que me iba a decir que si.

-Venga que tenemos que ir a la azotea.- Dijo tirándome del brazo.
-No voy a salir fuera así.
-Venga, que más te da yo soy el único que te va a ver y ya te he visto. Así que mueve el culo.

Puso pucheros y salí detrás de Ross por las escaleras de incendios, hasta llegar a la azotea.

-Bueno, ya estoy aquí, ¿que querías?

Él me sonrió, puso sus manos en mis hombros y me giró poco a poco haciendo que lo viera, haciendo que viera todo lo que a hecho por mi, solo por mi.
Era precioso un pequeño picnic a la luz de la luna, todo iluminado con velas-

-Es, es- suspire- precioso.- Pudo salir al final de mi boca esa palabra perfecta gracias a algo perfecto que había hecho el chico perfecto.-¿Porque lo has hecho?
-Por que te lo mereces.

Sonreí, nos sentamos en una manta y empezamos a hablar, reír, comer,...

-Ha, se me había olvidado. Sara esta de acuerdo en todo, no le importa pagar.
-Buena noticia.

De repente nos miramos y nos acercamos poco a poco hasta que sellamos un beso con nuestros labios debajo de la luz de la luna. Al separa los labios nos miramos a los ojos y nos sonreímos como tontos. Mire el reloj, las 9:30. Joder si que a pasado el tiempo rápido.
Y de repente a los dos nos vibró el móvil lo leímos.

-Nos vemos a la 10:30.- Rió Ross.
-Si, me voy a duchar por que sino,...- reímos- solo tienes que ver la pintas que llevo.- Dije mientras bajaba las escaleras.
-Pocas personas con una camiseta ancha, unos pantalones de deportes y un moño parecen modelos. Pero te diré una cosa tu eres una de ellas.

Le miré a los ojos no evita una sonrisa, quien evitaría una sonrisa si alguien te dice eso, ¿tú lo harías?, la verdad es que lo dudo.
Y acto seguido le di un pequeño beso en los labios muy rápido, lo que se conoce como un pico.
Me iba a ir pero el me cogió del brazo me estiro de el e hizo que me pusiera enfrente suyo quedándonos así a pocos centímetros y  mirándonos cara cara.

-A propósito esa camiseta es mía.- Dijo en un susurro y acto seguido me sonrió.
-Ya decía yo que me recordaba a ti.
-Te la puedes quedar te queda mejor que a mi.- Rió y me beso, un beso tierno y picante.

Tras varios minutos me nos separamos y nos despedimos haciendo que cada uno se fuera a su casa.
Cuando llegué a mi habitación me saque la ropa y me duche.
Cogí unos shorts con la bandera de USA y una camiseta blanca, ancha enseñando el hombro.
Mire el reloj y me puse todo lo necesario en un bolso.
Y fui en marcha hasta llegar.
¿Que hora es? Las 11:20, espero que ya halla alguien. Llame al timbre pero no abría nadie, volví a llamar nada.

-Ya estoy aquí.- Dijo alguien por detrás.
-Oh, gracias, al fin alguien me puede abrir. Haber cuando dais llaves a todos.
-Eso toca hoy.- Sonrió mientras abría la puerta con la llave.- Pasa.- Me indico.
-Gracias Carlos.

Entramos y nos sentamos.

-Hoy toca terminar de limpiar.
-Aún más, no me apetece.- Me queje como una niña pequeña.
-Pues te aguantas.
Le saqué la lengua.

Poco a poco la gente empezó a llegar y empezamos a hablar entre todos.

sábado, 13 de julio de 2013

Capitulo 18: Ya somos otra más

Entramos y...

-¡Holaaaa!- Se oyó a Cris gritar al abrir la puerta y tirándose hacia nosotras para abrazarnos.
-Hola.- Gritamos Paula y yo a unisono.
-¡Correr pasad!- Dijo mientras nos estiraba del brazo para que entráramos.
-Parece entusiasmada.- Susurre a Paula.

Las dos reímos. Mientras Cris nos llevaba al salón-comedor.

-Hola.- Nos saludaron todos.
-Hola.- Dijimos Paula y yo.
-¿Par que era esta ehm... "reunión"?- Preguntó Paula haciendo con los dedos unas comillas en la palabra reunión.
-Pues, era para empezar a saber que vamos a hacer con el edificio.- Comenzó Ross.
-Si, porque, lo principal es que tenemos que pagar la luz y el agua al fin de mes. Y hemos hecho cuentas y entre todos no esta mal, pero... se nos pasa por muy poco y puede que alguna vez no lleguemos.
-¿Y que queréis que hagamos?- Preguntó Paula.
-Pues, pensar si que remos el edificio para estar aquí cuándo lo necesitemos o no.
-Yo estaba muy ilusionada, me apetecía quedar aquí entre todos.- Dijo Cris.
-Si, y yo también. Sobretodo para no estar en casa con mi padre.- Suspiré.
Vi como Ross me miraba con tristeza después de lo que había dicho el sabía muy bien lo que pasaba con mi padre. Después de mirarle miré directamente hacia el suelo, note como la pena me tiraba al suelo.

La verdad es que si que me apetecía mucho estar en este edificio con todos, para no estar en mi casa con mi padre, para hacer más cosas juntos, para que tengamos un lugar propio a la que podamos llamar nuestro.
No te como al decir la última frase de Carlos sentía una gran tristeza.
'Se nos pasa por muy poco'
Y de repente se me ocurrió una idea.

-¿Una cosa si estuviera una persona más en el grupo podríamos que darnos aquí?- Pregunté.
-Si, claro, si tuviéramos a una sola persona más no nos podíamos quejar de ese tema, ¿por?- Contestó Carlos..

Y tras de estas todos vieron como se me iluminaba la cara con una gran sonrisa.

-¿Que se te ha ocurrido Julia?- Dijo Dani con mucha curiosidad.
-Y si pedimos a Sara que venga con nosotros, hacer de este edificio también suyo. A mi no me importa que sea parte del grupo.- Conteste.
- A mi me parece bien.- Dijo Cris.
-Y a mi.- Siguió Paula.
-A mi me pareció muy maja y no me importaría.- Exclamó Dani.
-No me importa, seguro que nos volvemos todos muy amigos.- Carlos fue el siguiente en decir que si.

Y después de esto nos quedamos todos mirando a Ross, no sé si le hacía mucha ilusión. Con la cosas del grupo Ross es muy estricto por que quiere que sea todo perfecto.
Creo que todo nos esperábamos lo peor.
Pero vimos como sonreía levemente.

-Si a vosotros os gusta la idea a mi cambien.- Dijo al fin.

Yo le sonreí.

-Bueno, entonces decidido la ponemos en el grupo.
-Si, claro.
-Pero, ahora tenemos que ir muy poco a poco para que no piense que solo la queremos por el dinero. Así que os parece si vamos a comer todos.
-Claro, pedimos una pizzas y la invitamos a comer.

A todos le parecía muy bien así que la llame.

-¿Si?
-Sara.
-Julia, hola, ¿que tal?
-Bien ¿y tú?
-Bien, bien. Rió
-¿Oye que te parece venir a comer con el grupito mio y delos chicas?
-¿Con los chicos también?
-Claro.- Sonreí.
-Vale, ¿donde?
-En nuestro, entre comillas. edificio. ¿Sabes cuál es verdad?
-Si, pues voy a allí ahora.
-Vale mientras pedimos unas pizzas, ¿alguna en especial?
-No, yo con las pizzas soy muy básica.
-Vale, aquí te esperamos.

Pasó un tiempo y oímos el timbre.

-¡Voy yo!- Grite y baje las escaleras para abrir la puerta. La abrí.
-Hola.- Dije a Sara.
-Hola.
Nos abrazamos y subimos para arriba.
Se saludaron todos y nos sentamos para comer la pizza. Estábamos sentados en varios sitios distintos unos en sillas otros en el sofá y alguno en el suelo. Pero estábamos muy bien empezamos a hablar y a reír. La verdad es que lo pasemos muy bien.

Al rato las chicas nos fuimos del edificio y empezamos a hablar por el camino.
-Oye Sara, ¿a ti te gustaría ser parte del grupito?- Pregunto Paula.
-¿Que quieres decir con eso?.- Miro su móvil- Anda, me han puesto en otro grupo del Whatsapp.
-¿En cual?- Pregunté.
-En, en el vuestro.- Dijo sorprendida.
Las tres sonreímos.
-Y,... ¿te parece bien?
-Si, por supuesto.- Dijo muy ilusionada y abrazándonos.- Entonces yo también tengo parte del edificio ese.
-Siii.

Nos fuimos separándonos y me quede solo con Sara.
- Oye, pero si también estas en lo del edificio te tengo que advertir que Ross me ha dicho que hay que pagar el agua y la luz todos los meses. Y ahora tenemos que pagar la pintura y todo para arreglarlo.
-No te preocupes no me importa.- Dijo sonriéndome.
-Ala, ya somos otra más.- Reímos.
Y tras esto nos despedimos y cada una nos fuimos a nuestra casa.

Subí las escaleras de incendios abrí la ventana con un truco que tengo y entre a mi habitación. Me saqué lo que llevaba puesta y me puse una camiseta ancha y unos pantalones cortos de baloncesto. Además me hice un moño desecho, cogí mi MP4 y me puse a escuchar música, me tiré a  la cama y ahí estuve reflexionando sobre... todo.
Pasaron las horas estuve hablando por el Whatsapp a veces me ponía a bailar según que canción era y poco a poco notaba como se me cerraban los ojos y ahí me quede dormida en mi cama.

miércoles, 10 de julio de 2013

Capitulo 17: Hay mucho gilipollas suelto

-Carlos espera por favor.

Él seguía sin hacerme caso, y yo, yo notaba que las lágrimas me salían de los ojos. y por si no fuera poco de repente empezó a llover.

-Mierda, lo que faltaba. Carlos, lo puedo explicar.

Pase enfrente de un grupo de chicos que me dijeron que no llorara y si yo quería ellos podían hacer una cosa conmigo. Yo seguí adelante sin hacerles caso.
Pero entonces no sé si por la lluvia, por mí, por lo que me habían dicho, por que le daba pena, por que me quería o que, pero Carlos se volvió cogió su chaqueta e hizo que nos la pusimos los dos en la cabeza para refugiarnos de la lluvia y nos dirigimos al edificio sin que él me dirigiera la palabra. Sacó la llave y entramos.

-Creo que Cris trajo alguna ropa suya vieja, seguramente te ira.- Me dijo muy serio.

Yo simplemente asistí. Cogí la caja de la ropa y me puse unos pantalones de chándal, una sudadera roja que me iba grande pero por eso mismo me la puse y unas Vans rojas.
Baje donde estaba en salón, y allí estaba Carlos intentando ver la tele.

-Hemos quedado que tenemos que pintar la casa así que mañana  quedaremos para elegir los colores.
-Me perece bien.- Le sonreí. Y nada el seguía sin mirarme.

Sonó mi móvil, era Paula.
-¿Si?- Dije mientras volvía a subir por las escalera de la casa.
-¿Julia?¿Donde estas?
-En el edificio con Carlos.
-Aaa vale ¿te voy a buscar y vamos a mi casa juntas?
-Bueno, vale, ¿cuando vienes?
-No sé saldré de aquí dentro de 10 minutos.
-Vale mándame un Whatsapp .
-Vale, pues quedamos así.
-Claro, adios.
-Adios.

Volví a bajar.

-Era Paula.- Le dije a Carlos.- Carlos una cosa.
-¿El que?- Dijo sin mirarme a la cara.
-Si estabas enfadado conmigo,- cogí aire- ¿por que has venido a por mi cuando estaba en la calle?
-Porque hay mucho gilipollas suelto.- Nada él estaba atento a la tele.
-Como yo.- Suspire.
Y al fin me miro.
-Tú no eres así.
-Ya, claro.
-Mira Julia, solo me ha molestado un poco la verdad es que no me tendría que haber comportado así.

Yo me quede mirándole sin saber que decir. Nos acercamos el uno al otro. Ay no que no nos besamos, deseaba aunque en realidad quería lo contrario.
Y en ese mismo momento, me llego el mensaje de Paula.
Gracias a dios, pensé.

-Bueno, me tengo que ir.
-Adios.
-Adios. Oye, me llevo la ropa esta si alguien pregunta a tengo yo, intentaré traerla dentro de poco, pero por si acaso se lo dices tú.
-Dalo por hecho. Y acuérdate de la pintura.
-Por supuesto.- Sonreí.

Y baje por las escaleras, abrí la puerta y vi a Paula esperándome.
Un gracias salió de mi boca sin que ella supiera el porque. Me fui con Paula mientras me hacía un montón de preguntas que apenas conteste.
Llegamos a su casa y fuimos a su habitación. Quedamos en contarnos todo mañana y dormimos tranquilamente.

Al día siguiente me desperté mire hacia la cama de Paula pero ella aún seguía durmiendo.
Jugueteé un poco con los dedos sin saber que hacer. Me tire hacia mi móvil y me puse en twitter. No había nada en especial.
Tenía un mensaje de Whatsapp  en el grupo. Era de Ross ponía:

Hoy a las 11:00 en el edificio.

Ya habían puesto que estarían allí y yo contesté por mi y por Paula. Paso un rato y a fin Paula se despertaba poco a poco. Vi como se movía entre las sábanas se restregó los ojos y se levantó poco a poco. Yo me reía desde una esquina de la habitación, donde estaba a pollada a la pared mirando el móvil.
Se me quedó mirándome y me sacó la lengua mientras iba al baño.

-Hemos quedado a las 11.
-¿Para que?- Me dijo mientras se cepillaba los dientes.
-No lo sé.
-Bueno, pos nos vamos preparando.- Dijo con la boca llena de espuma.
-Si, si no te hubieras levantado tan tarde.- Reí.
Ella me contestó tirándome una almohada a la cabeza.
-Alguien se ha levantado con mal humor.- Susurré.

Me puse unos shorts vaqueros claros y una camiseta blanca, ancha con Mickey Mouse dibujado a un lado, enseñando un hombro y unas bailarinas negras.

Desayudamos, nos cepillamos los dientes y nos fuimos.

A las 11:00 ya estábamos delante del edificio trucamos y...

sábado, 29 de junio de 2013

Capitulo 16: Ese rubio y sus ojos marrones

Paula estaba embobada después de haberle contado la historia. Yo me mordía el labio recordando.

-Y,... ¿que vas a hacer?
-No lo sé.
-Pero,... ¿te gusta?
-No lo sé.
-¿Y Ross?
-No lo sé.
-¿Ha pasado algo más?
-No,... bueno... si. Esta mañana me ha enviado un mensaje con lo de buenos días princesa.
-¡Que bonito!
-Ya lo sé.- Sonreí recordándolo. Mire el reloj.- Me parece de que ya es hora de que nos vayamos preparando.
-Si es verdad.- Dijo mirando el reloj de su muñeca.

Fuimos a su habitación.Y nos empezamos a vestir, me dejo maquillaje y un bolso negro pequeño. Mi peinado era suelto y con tirabuzones. Paula llevaba su vestido con el pelo suelto y un bolso plateada y un maquillaje ligero.

Fuimos al comedor donde estaban sus padres que habían llegado hace poco.

-Hola.- Exclamó su madre.
-Hola.- Sonreímos.
-¡Que guapas vais!
-Gracias.
-Hola chicas.- Saludó su padre.
-Julia, al final te quedas a dormir, ¿verdad?
-Si.
-Vale. Antes de iros os hago una foto.
-Mama.-Dijo Paula quejándose.
-Solo una foto.
-Vale.
Nos cogimos la una a la otra por la espalda y sonreímos.
-Vale, ya esta, adios.
-Adios.- Dijimos Paula y yo ilusionadas.
-Que grandes se hacen.- Susurró el padre de Paula a su mujer sin que podemos llegar a oír.

Fuimos andando hasta la casa de Cris. La que estaba muy guapa y de Sara ya ni os cuento, con lo guapa que es ella.

-Hola chicas.- Nos saludo su madre.
-Hola.- Saludamos a unisono.
-Hola.- Dijo Dani que bajó por las escaleras.
-Hola.
-Bueno mamá nos vamos.- Se despidió Cris dándole dos besos.
-Espera hija que os hago una foto a todas.
Cris gruñó, pero se junto con nosotras y nos hicimos una foto.
-¡Ala!, ya está. Bueno adiós.- Dijo su madre.
-Adios.- Respondimos a unisono.
Bajamos por las escaleras hasta que llegamos al patio, donde estaba Dani esperándonos. Quien estaba hablando por el móvil.
-Vale, ya están en la vuelta de la esquina.- Dijo Dani cuándo terminó la llamada.
-Vale.- Sonreímos.

Salimos a la calle y enseguida vimos a Ross y Carlos. Nos saludamos. Y fuimos andando a la casa de Andrés, donde era la fiesta.
Entramos al chalet, donde había bastante gente y bebidas.
-Hola.- Nos saludo Andrés.
-Hola.- Dijimos todos a unisono.
-¿Que tal? Venga divertiros, que tenéis mi permiso.- Rió.
-Vale, lo haremos.- Reímos.
-Me parece que a ti no te conozco.- Le dijo Andrés a Sara.
-No, creo que no. Soy Sara, encantada.- Le sonrío.
-Igualmente.

Empezaron a hablar, así que nosotros nos fuimos para dejar que se conocieran, la verdad parecía que conectaron.

Empezamos a hablar con la gente que conocíamos. Sonó la canción El tiburón de Henry Mendez (http://www.youtube.com/watch?v=A_olVElDSWI) así que Cris, Paula y yo empezamos a bailarla y a reír.
También empezamos a hacernos alguna que otra foto.
Luego un chico le pidió a Cris bailar y Paula empezó a hablar con Dani. Me quedo mirando a esa pareja tan especial la verdad se veían que se gustaban el uno al otro ya que tenían esas sonrisas tontas y ese brillo en los ojos.

-Pareja especial, ¿verdad?- Dijo una voz detrás mio.
-Si, yo también creo eso.- Le sonreí.
-Dani está colado por ella. ¿Y Paula?
-También está colada por Dani.
-Toma.- Dijo ofreciéndome ron con Coca-cola.
-Gracias.
-¿Y tu que?¿Estás colada por alguien?
-¿Por qué tendría que contestar a eso?- Le sonreí.
-Por que somos mejores amigos.- Me contesto sonriendo.
-No lo sé.- Dije al fin en un suspiro.
-Si te soy sincero yo tampoco.

Los dos miramos nuestras bebidas sin saber que decir. Yo me mordí el labio. Levante la mirada y allí estaba ese rubio y sus ojos marrones clavados en mi.

-¿Bailamos?- Me preguntó.
-No veo por que no.

Dejemos las bebidas en una mesa y fuimos a bailar. La verdad es que no sabíamos muy bien que hacer.
De repente me di cuenta que se acercaba a mi y yo como un acto reflejo me acerque a él.
Nos miramos a los ojos, y nuestros labios se unieron en un beso maravilloso, haciendo que nos olvidáramos de nuestro alrededor.
Fue un beso de amor, de cariño, de dulzura,... En ese beso se juntaron todos los adjetivos positivos.
Tras unos minutos nos separamos mirándonos cara a cara.
No sabía que decir ni que hacer. Solo me retumbaba en la cabeza el "Buenos días princesa" de Carlos y el "Perdóname ángel" de Ross.
¿Y ahora que?¿Que hago?
De repente vi a Carlos salir de la casa, parecía enfadado.

-Me tengo que ir.- Le dije a Ross.
-¿Que?¿Te vas?
-Si adios.

Fui corriendo hacía Paula y le dije que me iba, que ya la llamaría. Cogí mi bolso y antes de salir me termine todo el ron con Coca-Cola del vaso en un trago de los nervios.

Salí de la casa y vi a Carlos ya bastante lejos.

-¡Carlos!- Grite-¡Carlos espera!

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Holaaa, espero que os haya gustado el capitulo. Haber que pasa, puede pasar de todo jejej.
Bueno me gustaría que votarais la encuesta para ver con quien se queda con Julia, no significa que faltará poco para terminar la novela, que me lo pregunto una lectora, sino que me gustaría saber que os gusta.
Aún no sé que pasará igual dentro de 10 capítulos sale otro chico. ¿Quien sabe? jajaj
                                                                                                        Buenos Besos

lunes, 24 de junio de 2013

Capitulo 15: Esa sonrisa

Chicas os voy a contar la historia que le va a contar Julia a Paula, pero yo lo voy a recoger en un capitulo anterior. Espero que os guste:
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Estaba andando por la calle eran las 11:30 y no se veía a nadie iba tranquilamente andando y escuchando música con mi MP4. Sonaba Princesas de Pereza.
Una ráfaga de viento vino a por mi y me despeino, después me puse bien la fina chaqueta que llevaba. Acabamos de empezar el verano pero aún hace bastante fresco.
Mire al cielo, solo había una estrella resplandeciendo. Suspire. Cruce un paso de cebra, y llegue, allí estaba ese edificio que parece estar en ruinas. Suspire al recordar lo que había pasado esta noche. Cerré los ojos imaginándome lo que pasará y haremos en ese edificio, tan solo de pensarlo me puse a reír como una tonta.
De repente sonó en mi MP4 Perdóname ángel  la misma canción que Ross hizo que escuchara esta tarde en la azotea del edificio que tenia delante.
Me saqué los cascos y volví a mirar al cielo y allí estaba la misma estrella que había visto hace unos minutos. Sonreí.
-Hola mamá.- Susurre.
Y me volví a poner los cascos y fui andando contenta a mi casa.

Pero de repente oí como se abría, me gire de golpe y vi a Carlos.
-Hola Julia.- Me gritó.
-Hola.- Dije sonriendo mientras me acercaba a él.
-Ven, pasa.- Dijo mientras entraba al edificio.
-Vale.- Sonreí.
Subimos a arriba, ya se veía todo más limpio, pero aún faltaba mucho por limpiar.
-¿Qué hacías aquí?- Le pregunté.
-Nada, que me apetecía venir y ya de paso empezaba a poner esto un poco decente y traer unas cosas.
-¿Traer unas cosas?
-Si hemos pensado que podríamos traer cosas aquí que sobraran de casa siempre y cuando la puedan utilizar los demás o ver o lo que quieran.
-A vale, eso esta muy bien.- Sonreí.- ¿Y tú que has traído?- Pregunté.
-Nada en especial, unas mantas que sobraban en casa, una tele vieja, un blu-ray que ya no utilizamos y unas películas que ya no podemos ver porque en mi casa solo utilizamos el DVD.
-Hombre, pues está muy bien. ¿Qué películas son?
-Son unas viejas de mi madre, a saber que hay en esta caja.- Rió.
-Vamos a ver.- Le sonreí y nos pusimos a ver que películas había en la caja.
-Titanic, esta es una de las grandes del cine. 300, esta le gustará a los chicos. Terminator, otra que os gustara. Forrest Gump, esta la he visto un montón de veces y nunca me caso de verla. Cuatro bodas y un funeral, era una de las favoritas de mi abuelo, es más, me recuerda a él. Desayuno con diamantes, era la favorita de mi madre. Rocky, nunca me había importado verla. Pretty Woman, es una de las favoritas de Paula, y además yo siempre la he querido ver.- Le dije sonriendo, la verdad es que todas son muy buenas.- Y la última es, La vida es bella, mi favorita. Son todas películas buenas y podemos ver cualquiera.
-Si, así que tu favorita es La vida es bella es tu película favorita.- Dijo sonriendo mientras cogía la cinta y sonreía.
-Si, así es. Sobre todo porque tiene la frase más bonita del cine, para mí.- Conteste sonriendo.
-Déjame adivinar.- Se levanto.- Acaso es:
¡Buenos días princesa!
He soñado toda la noche contigo,
 íbamos al cine y tú llevabas aquel vestido rosa que me gusta tanto,
solo pienso en ti princesa,
pienso siempre en ti.

-Si, esa misma.
-¿Te apetece verla?
-Claro.- Le sonreí.
-Vale, pero espera.- Cogió una chaqueta fina que tenía ahora vuelvo.
-Pero, ¿a donde vas?
-Tú espérame.- Dijo acercándose mucho a mí, la verdad es que me puse nerviosa nuestras narices prácticamente se pegaron y no podía despegarme mi mirada de sus ojos marrones. - Ahora vuelvo.- Dijo de repente tras un gran silencio.

Estuve esperando como unos diez minutos y de repente oí el ruido de las llaves y el chirrido de la puerta. Si os digo la verdad suerte que sabía que era Carlos, porque si no os juro que es que daba miedo, era como estar en una casa encantadas de esas porque, no había mucha luz ya que había que cambiar la mayoría de las bombillas y casi todo estaba lleno de polvo y telarañas. Lo último que quieres es oír el ruido de la puerta y pasos.

-Hola, ya estoy aquí.- Dijo la voz de Carlos.- Siento haberte dejado sola pero ver una películas sin palomitas ni patatas ni bebida no es lo mismo. -Rió.
-En eso tienes razón.
-A demás así ya he comprado los vasos y los platos.- Dijo con esa gran sonrisa. Julia. ¿no te gustará Carlos? No, Julia, no, no te gusta
-Bueno , te ayudo a preparar todo.
-Si, vale.- Y ahí estaba su sonrisa perfecta.
Puse las patatas y las palomitas en unos boles separados que él había comprado.
Mientras él se estaba encargando de poner la tele y el blu-ray bien.
-Bueno, yo creo que esto ya esta.- Y como no esa sonrisa perfecta.
-Perfecto, a ver la película.- Sonreí.
-Si, espero que valla.
-Claro que va a ir.

Encendió la tele y puso la cinta. Nos sentamos en un sofá con una manta delante de la tele. Cogió el mando y tras cambiar unos canales y ponerse un poco nervioso logro encontrar el canal donde salia una foto de la película y el título. Le dio al  Play y nos pusimos a ver la película.

Después de casi dos horas de película se terminó.
-Es preciosa esta película nunca me cansaré de verla.- Le sonreí.
-Si, tienes razón. Aunque yo también tengo algo que es aun más precioso y tampoco me cansaré de verla nunca.
-¿Verla?
-Si.- Me sonrió.
-Y, ¿quien es?
-La conoces.
-Si.
-Si, y más que nadie. Mas que nada porque eres tú.
Me toqué el pelo y sonreí, nunca pensé que me iba a decir eso la verdad es que si me lo dice antes no sé como me lo habría tomado. Pero, me lo ha dicho ahora y no le puede decir otra cosa que.
-Yo también tengo algo que nunca me cansaré de ver.
-Ya lo sé, la película.
Reí.
-No me refería a tu sonrisa, esa sonrisa que desde hace unas horas no puedo dejar de ver, esa misma sonrisa que me esta volviendo loca, esa sonrisa que tiene en la cara uno de los chicos más especiales del mundo.
Me sonrió.
-Ves, esta misma sonrisa.

Y tras sonreír le paso lo que los dos deseábamos que ocurriera.

Nos besamos y no fue un beso cualquiera sino un beso especial, tierno, cariñoso. Uno de los beso que nunca se olvidan.
Y ahí termino esa gran noche bajo una manta, besándonos.