jueves, 13 de febrero de 2014

Capitulo 35: Nuestra piscina privada

La calle cada minuto era más calurosa, estaba deseando llegar a la piscina y darme un buen baño.
-Oye Paula, una cosa que se me a ocurrido comiendo.- Empezó a decir Cris.- No se lo he dicho a mi hermano. ¿Ayer lo tuyo con mi hermano fue una cita?
Las tres nos quedamos calladas pensando. Tenía razón, era su primera cita.
-Si Paula, era tu primera cita oficial, ¿no te das cuenta?- Le dije.
-No, no, no. Creo que no.- Empezó a decir no muy convencida.- Quiero decir, no, no puede ser.
-Bueno yo que tú pensaría en ella.
Me reí tras el comentario de Cris y llegamos a la casa con Paula con cara de pensativa después de lo que le habíamos dicho.
Cris abrió la puerta con su llave y fue la primera en entrar seguida de nosotras dos.
-Chicos ya estamos aquí.- Gritó.
Nadie contesto. Yo fui directa al sofá a sentarme y dejar la mochila al lado. Mire a Paula, seguía igual de pensativa como hace unos minutos.
-Paula, yo que tú cambiaría la cara que pareces un fantasma y vas a espantar a Dani.- Me reí.
Cris se sentó a mi lado.
-¿Cuándo tienen que venir estos?- Le pregunté.
-Mi hermano se supone que ya tenía que estar aquí había quedado con Ross y Carlos.
-Pues, no sé, vamos a ver si están por arriba o algo.
Subimos al segundo piso y empezamos a oír ruidos y risas. Parecían los chicos, además se oía en sonido del agua.
-¿Qué estarán haciendo?- Preguntó Paula.
-No lo sé.
Subimos las tres al siguiente piso y nos guiamos de los ruidos provenían de la gran terraza de baldosas naranjas que teníamos en el tercer piso.
La puerta que dejaba salir al exterior estaba medio abierta dejando que unos rayos de sol se colaran dentro del edificio.
Recordé que en una esquina había una ducha, bueno ducha, era un tubo que después de dos metros se curvaba en forma de jota de donde, si abrías el grifo, salía un agua helada. Y luego además había un grifo clavado en la pared.
Al final abrimos del todo la puerta y allí estaban los tres con tan solo el bañador y una piscina para niños hinchable.
-¡Bienvenidas a nuestra piscina!- Grito Ross que tenía una manguera en la mano.
Y directamente puso los dedos en el agujero de la manguera haciendo que saliera el agua de ella mediante pequeñas gotas, apunto hacía la dirección donde estábamos nosotras pero un poco más arriba.
Y allí estábamos nosotras sorprendidas por lo que estaba viendo nuestros ojos y mojándonos gracias a las pequeñas gotas de la manguera. Pero eso no duro ni un solo segundo porque enseguida nos quejamos.
-Vale, ya os veo, mira que sois sosas.- Dijo Ross como si nada y lleno un poco más la piscina donde estaba Carlos.
A si, esa es otra, Carlos estaba en la piscina de críos bebiéndose una Coca-Cola como si nada. No, si total, todo era tan normal.
Y luego estaba Dani tumbado en una hamaca tomando el sol.
-¿Que tal chicas?¿A que mola nuestra piscina privada?
-¿Qué piscina? Si esa solo me sirve para lavarme los pies.- Se rió Cris.
-Bueno, si no os gusta os vais de aquí.- Nos empezó a empujar suavemente Ross.
-¿Qué? No.- Nos quejamos prácticamente a unisono.
-Si, si, si. Haberlo pensado antes que esto para nosotros tres es un paraíso. Si para vosotras no os vais a la piscina municipal a pagar para entrar.
-Eso adios.- Le ayudo Carlos a despacharnos.
Nosotras nos reímos y fuimos abajo a por las mochilas
Cuando volví a la terraza me fije bien. Ya no se veían las baldosas naranjas habían puesto una alfombra de césped artificial en su lugar. También había tres tumbonas y cuatro sillas a una mesa de plástico blanca que ya teníamos con dos sillas a juego, además de la pequeña piscina que ya había nombrado.
Paula y Cris fueron más rápida que yo y se cogieron las dos hamacas que quedaban libres. Yo me tuve que remediar con poner la toalla en el césped que había ahora por suelo.
-Yo pienso que esto es mejor que cualquier piscina.- Dijo Carlos que aun estaba tumbado en la piscina.
-Además tenemos jacuzzi.- Dijo Ross.
-¿Qué jacuzzi?- Pregunte.
-Enséñaselo Ross.- Le pidió Carlos.
-Mirar,- cogió tubos de plástico de más o menos un metro y nos dio un a cada uno.- es muy fácil. Se ponen los tubos en la piscina y soplamos.
Nos acercamos los cinco y comenzamos a soplar, y a soplar, y soplar, y en la piscina comenzó a salir burbujas de plástico.
-Y voila ya tenemos nuestro propio jacuzzi.- Dijo Carlos lo más contento y relajado posible mientras nosotros no matábamos a soplar.
Después de medio minuto dejamos de soplar.
-Así que para que unos se relaje en el jacuzzi los demás nos tenemos que matar a soplara.- Dijo Paula levantando una ceja.
-Así es. Pero tenemos que encontrar una forma de hacer un jacuzzi casero de otra forma. Además tenemos más ideas para refrescarnos en un día caluroso.
-Bueno, todo me parece muy bien. Pero Carlos déjame un sitio que quiero probar el jacuzzi.-Dije metiéndome en la piscina mientras los otros soplaron durante un rato.

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