Nos quedamos heladas al saber lo que le había hecho Chema a Sara. No lo podía creer. Se me cayó el alma al suelo. Esta vez se habían pasado.
-Soy una imbécil.- Dijo Sara.
-No digas eso.- Susurro Cris.
-Si, lo digo, porque es la verdad. Creía que había cambiado, pero, como iba a cambiar.- Empezó a sollozar.- Y ahora mi familia no me puede ver con este cara, ¿qué les voy a decir?¿Qué me he caído por las escaleras? Porque no les puedo decir que había vuelto con mi exnovio, un imbécil que me insulta y me pega y que gracias a ese inútil me he metido en el mundo de las drogas.- Unas lágrimas empezaron a caer por sus mejillas.
-Tranquila.- Le acarició Cris el pelo.
-Venga vamos.- Dije.
-¿A dónde?- Pregunto Paula.
-No sé, pero no voy a dejaros estar toda la noche tristes en esta cama.
-No me apetece ir a ningún lado.
-Bueno, podemos pasarlo igual de bien aquí, ¿no? Solo necesitamos algo de imaginación y de cabeza. Vamos a ver que hay en la cocina.- Indiqué saliendo de las habitación, pero algo me dijo que volviera a ella.- Venga, vamos.- Agarre el brazo de Sara para que se levantara y me lleve a las tres.
Empezamos a abrir la nevera y todos los armarios de la cocina.
-Nada no hay helados.- Dijo Cris.
-Ni nada de que comer, solo patatas fritas y palomitas.- Explico Sara.
-Yo he encontrado chocolate.- Dijo Paula bastante contenta enseñándonos las dos tabletas de chocolate con leche.
-Bueno, hay que mirar el lado positivo de las cosas, aún no son las 8 así que podemos ir a comprar comida. Cris, ¿tú puedes ir a comprarla?
-Si.
-Yo la puedo acompañar.- Dijo Sara.
-Perfecto.
-Yo puedo traer música y algo mas para pasar el rato.- Dijo Paula.
-De acuerdo , yo me que do aquí arreglando una casa.
Y así hicimos Cris y Sara se fueron al supermercado de la calle de al lado y Paula a por música y demás cosas a su casa, yo mientras me quede en la casa.
Fui a mi habitación y cogí las luces que las decoraba para llevarlas a la azotea, cogí ademas unos farolillos que trajo Carlos y las velas de Paula. Puse la piscina hinchable y las sillas y las mesas lo mejor apartadas que pude y puse en el centro una manta y unos cojines encima de ellas.
Intente dejarlo lo mejor posible, Mire hacia la derecha y me quede mirando el paisaje que había, hasta que me dí cuenta de que Paula ya estaba llegando con un radiocasete y algo más.
Fui corriendo escalera abajo para ver lo que había traído Paula.
-Bua mi medre me ha dado un montón de cosas de las que se quería deshacer del desván para traerlas aquí. A saber que me habrá dado.- Puso dos bolsas grandes en la mesa. -Vamos a ver me a dado un tocadiscos.- Me indico.
-¿Enserio? Yo siempre he querido uno.- Le dije.
-Yo también y me acabo de enterar hace unos minutos que tenía uno en mi casa.
Mire los discos que había, me sonaban un par de grupos pero la mayoría no, conté cuantos había 8.
-¿Te suena algún grupo Paula?
-Solo me suena uno. Haber, también he traído un radiocasete con cintas de grupos que no suenan más, un karaoke y un pequeño baúl que no sé que hay dentro.
-Solo hay una forma de averiguarlo.- Justo cuando íbamos a abrir el baúl llegaron Cris y Sara con la compra.
-Tendremos que espera.
Metimos los dos botes grandes de helado en el congelador, precalentamos el horno y dejamos las cosas en su sitio.
-Bueno, ¿y ahora qué?- Pregunto Cris.
-Ahora vamos a abrir esta caja que me ha dado mi madre para ver lo que hay dentro.
Las cuatro nos fijamos en la caja cuadrada de unos 30 cm de madera. Paula saco el cierre y la abrió. Me empece a reír a carcajada limpia cuando vi lo que había. el baúl estaba lleno de boas de plumas, pañuelos de todos los colores, gafas de los años ochenta y demás cosas de eses estilo.
-Voy a matar a mi madre.
-No, esto para hoy nos va a venir genial para hoy.
-Venga vamos a cocinar.- Grito Cris.
Sara y Paula comenzaron a hacer una mezcla para hacer un bizcocho de chocolate, yo hice unos sándwiches y Cris hizo la pizza. Cuando esta iba a preparar la mesa del comedor yo le dije que no que tenía otra cosa mejor preparada.