miércoles, 29 de enero de 2014

Capitulo 33: El acantilado

Eran las 2:30 de la noche. Estaba en mi habitación con la luz apagada y mandando mensajes con el móvil tumbada en la cama. ¿Cuánto tiempo llevaba?¿3 horas? Si, más o menos algo así, hablando con la misma persona. Joder, es que me tenía loquita. Lo único que me pregunto si vamos enserio o no. Tenía su imagen todo el rato en la cabeza, su sonrisa, sus ojos azules claros que me hacían perderme en su mirada cada vez que la miraba. Sonreí tontamente cuándo leí que quería verme y acto seguido me mordí el labio al responderle que yo también le quería ver. Entonces fue cuándo me dijo que quedáramos. Me quede en shock. ¿Quedar?¿Ahora?¿Dónde?¿Cómo? Mi padres seguro que se enterarían cuando saliera de casa. ¿Y a dónde íbamos a ir?¿Qué íbamos a hacer? No era una buena idea pero cuando más sorpresa me lleve fue cuándo vi que le había enviado un mensaje a Dani diciéndole que estaba deseando verle y así afirmando su oferta. ¿Qué he hacho?¿Le he dicho que si?¿Porqué? Si justo estaba pensando lo contrarío. ¿Como iba a salir de mi casa? Mierda, ¿qué hago ahora? Le iba a enviarle un mensaje diciéndole que no podría salir de casa sin que mis padres se enteren, pero ya era demasiado tarde, ya me había enviado un mensaje diciéndome que me venía a buscar a mi casa que me fuera preparando. Me quede unos segundos quieta en silencio en mi habitación leyendo varias veces la conversación. ¿Viene para aquí?¿Qué hago? Vestirme, por que no iba a salir por la noche con el pijama, iba a gritar de emoción pero me acorde que tendría que estar durmiendo, así que respire profundamente, salte de la cama y me acerque al armario. ¿Qué me pongo? Tiene que ser algo sencillo para que no pareciera que estuviera obsesionada en la ropa, pero tenía que ir mona, eso seguro. Mierda, no sé que ponerme, ya me parezco a esas chicas que tienen tres armarios enteros de ropa y dicen que no tienen nada que ponerse, siempre me he dicho que no quería ser como ellas, pero creo que cuándo estas enamorada de alguien nada más te parece perfecto. Un momento, ¿He dicho enamorada? Si, creo que si, pero, esa palabra es muy fuerte, ¿verdad? Si , es muy fuerte. Bueno, luego pensaremos en eso que Dani debe de estar al caer y yo no me habré cambiado. Mire el reloj, llevaba ya 10 minutos revolviendo la ropa, va a llegar en cualquier momento, vale, Paula tranquilízate y piensa, a Dani le gustan las chicas sencillas, así que coge unos pantalones y una camiseta y ya esta. Tras tranquilizarme me cogí unos tejanos claros y una camiseta gris con la boca de los "The Rollings Stones" en una bandera inglesa ya que sabía que le gustaba esa clase de música, sinceramente yo soy más de pop, además me puse unas Vans rojas para no hacer ruido, me mire al espejo y me peine un poco, ¿me maquillo? No me da tiempo ya me ha enviado un mensaje Dani. Esta abajo. ¿Y ahora qué? Saque la cabeza por la ventana. Ahí estaba él.Con unos tejanos desgastados y una camiseta roja de Duff y una mochila a la espalda. Con sus magníficos ojos azules y su preciosa sonrisa, sus mejores complementos.
-Vamos Paula baja.- Me grito sonriéndome.
-Shhh, no grites que mis padres se enteran enseguida. Como me pillen saliendo de mi casa será por tu culpa.
Y cerré la ventana. Cogí mi bolso con las llaves, el móvil, el monedero y demás cosas y también puse una pequeña chaqueta de punto. Cogí aire y giré el pomo de mi puerta poco a poco, ya que la tengo cerrada para que no vean que estoy con el móvil, di un paso hacia el pasillo y volví a cerrar la puerta con el mismo cuidado que la abrí.. Andando por el pasillo rodeé una baldosa que si la pisabas chirriaba y al fin logre llegar a la puerta de entrada. Suspire. Cogí el pomo abrí la puerta y la cerré con máximo cuidado. Estaba fuera. No se habían enterado. Una alegría me absorbió de la cabeza a los pies, grite para mi y baje corriendo los tres pisos que me separaban de Dani. Abrí la puerta de mi portal y me tiré hacia sus brazos. Empezamos a reir y girar.
-Vamos.- Me dijo muy contento tirándome de la mano.
-¿A dónde vamos?- Le pregunte mientra corría detrás de él.
-Vamos, a un lugar dónde estaremos tranquilos.- Me sonrió.
-¿Al edificio?- Pregunte curiosa.
Dani se paro de golpe cuándo le hice la pregunta, se giro me miro fijamente.
-Te odio.- Me dijo al fin.
Yo no tarde ni un segundo en reírme como una loca al descubrir su plan.
-Vale, lista has descubierto mi plan. Adios sorpresa.
-Ay tonto, ¿como sabes que no habrá ido nadie más?
-Lo dudo.
-Igual alguien también había pensado hacer una cita romántico.- Le explique.
-¿Acabas de decirme que estamos en una cita romántica?
-Yo no he dicho eso.
-Si, si que lo has dicho.- Me dijo mientras me presionaba poco a poco hacia la fachada de la casa que estaba detrás mio.
-No, no lo he dicho.- Le dijo sonriendo y rozándole la nariz.
En ese instante le iba a dar un beso en los labios, cosa que creía que él también iba a hacer, pero en vez de eso me tiró del brazo como había hecho al vernos y empezó a correr mientras me arrastraba detrás de él.
-Se me acaba de ocurrir otro lugar.- Me gritó.
-¿Qué?¿A dónde?
-Es una sorpresa. Y esta vez no la vas a adivinar.- Se giro hacia mi y me sonrió.-Corre.
-Me vas a  arrancar un brazo.- Me queje.
-Es que me gusta mucho.
Empezamos a bajar el ritmo unas calles después para parar a respirar. Me apoyé en una pared y agaché un poco la espalda y empecé a coger aire.
-Espera un poco, que no estoy en forma. ¿Como hemos podido ir tan rápido?- Le pregunte sin apenas poder respirar.
-Exagerada, no a sido para tanto.- Se rió.
-Si, si que lo ha sido.
-Venga tranquila que ahora vamos andando a tu paso.
-Ya te vale.- Dije más descansada.
Empezamos a andar tranquilamente por las oscuras calles de la ciudad. La verdad a su lado me sentía muy protegida. Y eso para es difícil, sobretodo una noche a las tres de la mañana por calles que jamás había pisado y con mitad de las farolas fundidas y con ruido detrás mio, pero al girarme a la derecha y ver a Dani ya se me pasaba el miedo.
Llegamos aún lugar, donde los edificios se acababan, el cemento lo dejábamos atrás y se volvía todo de tierra y césped. El aire puro entraba por mis orificios nasales, me ayudo a subir y que no me resbalara, ya que hace poco había llovido el césped húmedo era resbaladizo.
Me costo un poco subir, ya que el camino no estaba muy bien marcado y Dani no lo seguía. Íbamos cuesta arriba y teníamos que cruzar por encima de troncos y ramas, ya que lo que me quería enseñar no estaba indicado por lo caminos.
-Encontré esto hace unos años y para mi siempre a sido 'mi sitio'.- Me explico.- Así que ya te puede gustar y guardarlo en secreto.
Iba detrás de Dani, aunque él se fijaba mucho en mi por si me quedaba atrás, ya que él tenia la única linterna, la única luz junto la luna llena.
Y después de una gran caminata, al fin llegamos. Era como un tipo de acantilado en una colina y al lado de la ciudad. Se podía ver todas las luces de la ciudad la poca gente que iba a estas horas por la calle parecían hormigas, si miraba arriba podía ver todas las estrellas y la gran luna llena de la noche, creo que hoy estaba más bonita que nunca.
-Es, es,... precioso.- Pude decir con un hilo de voz.
-Verdad, siempre vengo aquí cuándo me siento solo o triste. Tiene algo, algo especial.
Mire hacía mi izquierda para verle y me encontré a él con una manta sentado en el suelo.
-Ven.- Me indico con unas palmaditas al lado suyo.
Me senté a su lado y el me empezó a indicar todos los lugares de la ciudad, el instituto donde estudiamos, el parque con el lago, nuestras casa, el edificio,...
-También se puede ver el cine al aire libre.- Exclamé sorprendida.- Desde aquí se debe ver bastante bien la pantalla.
-Así es, me he visto varias pero siempre solo. Además no solo se ven de maravilla desde aquí, sino que también por el angulo o por cualquier cosa las escuchas de maravilla, lo que es muy raro ya que estamos mucho más lejos de sitio de las ciudad donde no se oye.
Me mordí el labio delante de esa imagen, escuchaba la música del móvil de Dani de fondo, la había puesto hace un rato.
Las horas se pasaron rápidamente y vi el amanecer apoyada en el hombro de Dani, era precioso, todos esos colores encima de la ciudad, y yo unos metros más arriba me hacían sentir como si estuviera más cerca del cielo que del suelo.
A las 6:30 decidimos ir recogiendo. Le ayude a plegar la manta y guardarla.
Me quede parada otra vez frente la imagen, esta vez de día, note como unas manos rodearon mi cintura y unos labios sellaron un beso en mi cabeza.
Mire hacía sus ojos azules claros que me tenían tan loca y me di la vuelta rodeando su cuello con mis brazos. Acerque mi cara poco a poco a la suya, acaricie mi nariz con la suya y cerré mis ojos, haciendo así que no viera nada, solo sintiera sus manos en mi espalda y sus labios en los míos.
Nunca olvidaré ese beso, fue el beso que hizo que sintiera cosquillas en todo el cuerpo, fue un beso cálido y dulce. Fue un beso inolvidable. Allí en aquella colina o acantilado y sonando I miss you de 'Blink-182'
(http://www.youtube.com/watch?v=s1tAYmMjLdY), canción que se convirtió en mi favorita.

sábado, 18 de enero de 2014

Capitulo 32: Eso es lo que sé

Hace una hora:

Estaba ya preparada para salir. Fui a la cocina y cogí la botella de un litro de zumo de naranja, que estaba por la mitad, saque el tapón y me la lleve a la boca, mi madre se pone de los nervios cuándo bebo directamente de la botella, pero a mi me da igual, lo hago igualmente. Cogí el rotulador permanente y escribí en la pequeña pizarra blanca que teníamos en la nevera:

He quedado con las chicas como todos los sábados, llegaré a la hora de comer o sino ya os avisaré.
Besos

Mire al reloj las 7:10, tendré que irme pronto para no llegar tarde, aunque es Julia la que llega siempre tarde, la plaza quedaba a diez minutos de mi casa.
Me acerque a la entrada y cuando iba a abrir la puerta pude ver como se abría ella sola, pegue un brinco para atrás del susto, pero por suerte no grite y no desperté a mis padres que seguían durmiendo. Dí unos pasos para atrás y apareció la cabeza del que había movido la puerta. Ni siquiera miro para en frente lo que hizo que no se diera cuenta de mi, solo intentaba que la puerta no hiciera ruido y la cerró cuidadosamente.
Yo me quede asombrada al verle. Y entonces fue cuando él se dio la vuelta y me vio. Al verme abrió mucho los ojos y se quedo con una expresión en su cara de susto y asombro. Nos quedamos mirándonos durante unos segundos y entonces fue cuando él agacho la cabeza y paso andando por mi lado como si no nos hubieramos visto.
-Dani, no te vallas que te he visto.-  Le grite en un susurro para que mis padres no se enterarán.
-¿Qué quieres?- Me preguntó también susurrando.
-¿Cómo que qué quiero?¿De donde vienes?
-¿Y tú?¿A donde te vas?
-Voy que he quedado con las chicas en la plaza que es sábado.
-¿Con las chicas?¿Con Paula también?- Me preguntó sorprendido.
-Paula no ha dicho nada, por ahora solo he quedado con Julia, ¿por?
-No, por nada.
-?Y ahora se puede saber de donde ha venido el señorito?
-No.- Dijo y se dio la vuelta.
Le cogí el brazo para que no se fuera y lo tiré hacia mi.
-Contestarme o grito y te la cargas.
-¿Qué?¿Me estas amenazando? O, vamos Cris, acuérdate que aquí yo soy el mayor.
-Si, y eres mayor por 11 meses, que vamos al mismo curso. Pero lo más importante, sabes que soy capaz de despertar a papá y mamá si no me dices de donde vienes.
-No te creo.
-A no...- Estuve apunto de gritar cuando unas manos me taparon la boca.
-Vale, vale, vale,- me dijo mi hermano,- te lo digo, pero no sé lo puedes decir a nadie, ¿de acuerdo?
Yo asentí con la cabeza y con una sonrisa de victoria en la cara.
-He estado con Paula.- Dijo en un suspiro.
Mi sonrisa se abrió poco a poco y mi cara de victoria se volvió en cara de sorpresa.
-¿Qué?¿Q-qué habéis hecho?
-No seas mal pensada, solo hemos estado en el edificio y ya esta.
-¿Y ya esta? Bueno, si te pensabas que ya esta estas equivocado porque Paula me lo va a contar.
-Yo no estaría tan seguro.
-Bueno, solo tengo que preguntárselo.
 -Ni se te ocurra.- Me advierto.- Que me mato, y yo a ti.
-Bueno, vale, no le voy a nombrar nada.- Le mentí.- Bueno, me voy que voy a llegar tarde, adios hermanito, te quiero.
Le di un beso rápido en la mejilla y me fui corriendo por las escaleras mientras escuche a Dani decirme que él es el mayor.

En el starbucks:
-Y eso es lo que yo sé, que es poco pero me apetecía hacer como una especie de intro. Ahora lo que paso nos lo tendrá que decir la rubia que se esta tomando su capuchino y me esta matando con la mirada.- Termino Cris de contar la historia.
Yo estaba tomándome un chocolate caliente, la verdad es que hoy no me apetecía probar alguna cosa nueva para beber ni probar ninguno de esos cafés raros.
Mire a Paula, no me podía creer nada. Le dí un sorbo a mi chocolate caliente. Paula me miro.
-¿Qué Julia te gusta el starbucks?- Me pregunto como si nada.
-Si mucho, ¿pero sabes que pasa bien con el café y la bollería?
-¿El qué?- Me preguntó curiosa.
-Una buena historia que le a ocurrido a una amiga. Así que cuenta.
Cris y yo la mirábamos con una mirada que rogaba que contara la historia.
-Vale, vale ya os cuento lo que me ha pasado.- Dijo Paula cortando el muffin de arándanos que se había pedido. Se llevo un bocado a la boca, se limpia la boca y las manos y comenzó su historia.

viernes, 17 de enero de 2014

Capitulo 31: Nuestros sábados

Llegue a casa sobre las seis de la mañana, me tire en la cama. ¿Qué hago ahora?¿Me pongo el pijama? Para que si luego me lo voy a tener que sacar.¿Me ducho? No, me da pereza. ¿Duermo? No tengo sueño.
Di la vuelta en la cama poniéndome boca a bajo. Cogí el móvil y me puse en el Twitter , no había nada especial.
Volví a darme la vuelta poniéndome esta vez boca arriba, empece a pensar. ¿Qué día era? Sábado. ¿Hora? Las 6:30.  Me acuerdo cuándo quedaba con Paula y Cris a las 7:30 en la plaza a unas calles de mi casa, íbamos a desayunar y nos pasábamos toda la mañana hablando. ¿Desde hace cuánto que no hacemos eso? Desde hace varias semanas, puede que la última hubiera sido la última semana de instituto y ya íbamos por mediados de julio.
Me fui al Whatsapp a ver cual era sus últimas conexiones, desde ayer por la noche nada. ¿Se enfadaran si se levantaran por culpa de un mensaje mio? No, que más da somos mejores amigas. Así que envié en un grupo donde estábamos Cris, Paula y yo.

Vengaaa arribas guapas! Levantar el culo de la cama! Que es sábado y siempre hemos quedado a las 7:30 en la plaza. Venga os espero allí guapas! Un besooo :*

Bueno, ya se la he enviado a las dos, ahora a esperar a que contesten y no me maten, ya veras a ver que burradas me van a mandar si es que se han despertado.
Y entonces mi móvil vibró, un mensaje de Cris al grupo We are infinite, pude leer en la parte superior de mi teléfono.
Siiiiii. Que ya lo echaba de menos me estoy preparando te espero allí no me falles.

Me reí para mí misma se le veía muy contenta con esto y no me extrañaba hacía días que no quedábamos. Ahora a ver si a Paula le parecía igual de bien. 

Tranquila Cris que yo ya estoy lista ahora a ver si la tonta de Paula le parece igual de bien que a ti. :P

Estuvimos hablando durante un rato por el grupo Cris y yo, pero Paula aún no había enviado ni un solo mensaje me puse en su perfil y aún no se había conectado. 
Se paso el tiempo y nada, ni rastro de Paula. Se paso el tiempo y Cris me aviso para que me fuera ya de mi casa que ya estaba casi en la plaza así que baje después de prepararme el bolso.
Estaba llegando a la pequeña plaza que estaba a dos calles de mí casa y juste en la calle de delante me encuentro a una chica con el pelo castaño claro, vestida con unos shorts vaqueros claros que dejaban a descubierto sus largas piernas bronceadas y una camiseta rajo ajustada con un bolso en el brazo.
Vino hacia mi prácticamente gritando.
-Julia, Julia, Julia. ¡No te puedes imaginar que me ha pasado!
-¿El que?- Le pregunte con toda la curiosidad del mundo.
-Te lo cuento tomando algo.
-Cris, son las siete y media de la mañana, ¿enserio crees que va a estar abierto un bar solo para nosotras?
-No sé, es que haces días que no hacemos esto y ya ni me acuerdo que hacíamos. ¿Qué hacíamos?- Me preguntó después de decir la primera frase muy rápido.
Yo me reí a carcajadas ante aquello y le abrace mientras me seguía riendo, al final ella me miro y tampoco pudo dejar de reír.
-No, venga, ahora enserio, ¿qué hacíamos?
-No lo sé, no me acuerdo, normalmente una de nosotras llegaba tarde,..
-No, no, no, perdona normalmente tú llegabas tarde y alguna que otra vez llegábamos tarde nosotras.- Me corrigió Cris.
-¿Eh? Si, si, lo que tú digas, el caso es que siempre nos daba tiempo a hablar aquí hasta que llegara la otra y luego dábamos una vuelta y cuándo íbamos a desayunar ya era sobre las 8:30 y además la que siempre decía que hacer era Paula, ¿sabes algo de ella?
-¡Si!- Grito tan fuerte que dos palomas que estaban a cuatro metros de nosotras se fueron volando y yo me pegue un gran susto.- De eso te quería hablar.
-¿De qué?
-De Paula.
-¿Por qué le quieres hablar de mi?- Pregunto una voz a nuestro lado.
-Anda, mira quien a llegado.- Le dije a Cris.- ¿Qué has estado haciendo tú que no has mandado ni un solo mensaje?
-Yo lo sé.- Gritó Cris.
-¿Qué?- Le pregunto Paula.
-Lo que has oído pillina que se lo he sacado a mi hermano cuando llegaba a casa.
-Me he perdido.- Dije.
-Vamos te explico yo lo que sé y luego que nos cuente Paula lo demás.- Dijo Cris tirándome del brazo.
Al final a lo tonto ya se nos había hecho las ocho y poco, así que fuimos a desayunar, esta vez fuimos al starbucks que yo nunca había ido.

lunes, 6 de enero de 2014

Capitulo 30: Ha vuelto

Es más de medianoche, la verdad no sé si a sido buena idea pero no podía estar en casa dando vueltas todo el rato en la cama así que me he tenido que ir. Se esta bastante bien, no hace nada de frío, pero aun así no me había puesto unos pantalones cortos ni un gran escote, por si acaso, ya sabéis, por si sale algún borracho o algún tipo que no entienda lo que es dejar en paz a las chicas que le dicen no.
Iba tranquilamente andando por la calle, por suerte en los restaurantes aún había gente, lo que me tranquilizaba un poco. Las farolas no iluminaban mucho ya que había varias que estaban fundidas.
Gire la esquina para llegar al edificio pero una imagen me hizo volver a esconderme otra vez.
No puede ser, ¿en serio? Oía la risa de la chica hablando con el chico, asome la cabeza poco a poco para ver si era cierto y sí, vi como se miraban directamente a los ojos y acercaban poco a poco sus cabezas para darse un beso el uno al otro. Y me volví a esconder, allí estaba yo escondida mientras Sara besaba a Chema.
-Me tengo que ir.- Se oyó decir a la voz de Chema.
-De acuerdo.- Le contesto la de Sara.
 Me puse detrás de un contenedor a ver que Chema iba a pasar al lado mio u cuando ya estaba alejado salí cuando oí un portazo, Sara había entrado.

No sabía muy bien que hacer si entrar o volver por donde había venido, pero al ver que había unos grupos de chicos medio borrachos que no lanzaban muy buenas vibraciones a unos treinta metros descarte la última opción. Así que busque la llave en mi bolso y abrí la puerta que hacía un chirrido.
-¿Quién es?- Preguntó Sara.
-¿Sara?¿Eres tú?- Pregunte como si no supiera que estaba.- Soy Julia.- Dije subiendo las escaleras hasta llegar al salón y sentarme en el sofá.
-¿Julia?¿Qué qué haces aquí?- Dijo saliendo de las escaleras.
-¿Y tú?- Pregunte.
-Vine para estar sola que no podía dormir. ¿Y tú?- Me respondió.
La verdad es que tuve que respirar tranquilamente para no gritarle que eso era mentira, que había vuelto con él.
-A mi me a ocurrido lo mismo estaba en casa dándole vueltas a una cosa y al final decidí venir aquí ya que no podía dormir. ¿Pero has venido desde tan lejos?- Le pregunté.
-¿Qué?- Dijo sin entender lo que le quería decir desde la cocina para coger algo de comer.
Ya me contó ella que cuando estaba nerviosa o no podía dormir comía bastante.
-Que tu casa esta muy lejos a más de tres cuarto de hora andando, la mía apenas esta a un cuarto de hora. Yo apenas me he atrevido a venir a estas horas desde mi casa sola, así que no me había imaginado desde la tuya.- Le dije sinceramente y mirándola detenidamente.
-Hombre, al principio tenía un poco de miedo y a verdad, es que al salir de mi casa sin que mis padres se dieran cuenta solo quería tomar un poco el aire pero luego e pensado que lo mejor era venir aquí.- Dijo con una bolsa de galletas en la mano y otra de nocilla en la otra.- ¿Te acuerdas del manjar que nos dimos el primer día cuándo estábamos solas el primer día?
-Si, como olvidarlo.- Reí.
Pues si, como olvidarlo estábamos en su habitación terminada ya que era como la más fácil de hacer y en seguida tuvo la idea. Nos tumbamos en su cama y empezamos a untar galletas con nocilla.
Sara, que estaba sentada en el suelo con las piernas estiradas y la espalda apoyada en el sofá, cogió la primera galleta la unto en el bote haciendo que mitad de ella se quedara con el chocolate y le dio un mordisco. Después de hacer esta me sonrió y me ofreció una galleta y fue allí cuándo lo vi, tenía las pupilas dilatadas y los ojos un poco rojos. Vale estaba segura, había vuelto el mundo de las drogas.
Intente disimular que no me había dado cuenta y me comí la galleta tranquilamente.
-Y, ¿se puede saber que es lo que no te hacia dormir?
Se quedo un rato sin decir nada, sabía que me iba a mentir pero haber quería saber que escusa me iba a poner.
-Creo que he hecho una gran tontería.- Me dijo mirando al suelo. Veía que era sincera conmigo, estaba mirando al suelo seguramente porque hasta le da vergüenza lo que ha hecho. -Lo peor es que no sé porque lo he hecho con lo feliz que estaba no me faltaba nada, pero como soy tan estúpida e idiota que siempre la tengo que fastidiar.
-Oh venga Sara tranquila, que no pasa nada.- Le consolé mientras le acariciaba el pelo.
-No, Julia, si que pasa es que no sé porque hao semejantes estupideces,- levanto la cabeza y volví a toparme con sus ojos, estaban rojos y estaba vez no por la droga si no porque estaba llorando- parece que me gusta hacer lo que luego me valla a hacer daño.- Le seque la lágrima que salía de so ojo derecho con suavidad.
-Tranquila, yo estoy aquí, y por más tonterías que hagas yo te ayudare y estaré a tu lado.- le sonreí.
-Vale,- rió ella tranquilizándose- y tú, ¿porque no podías dormir?
-Tengo la cabeza hecha un lío, no sé que hacer, pero no me apetece hablar de ello.- Le pedí mientras me tumbaba en el sofá boca arriba. A ella le pareció bien que no quisiera contare lo que me había pasado.- ¿Quieres ver una peli? Son un poco viejas, pero son muy buenas- exclame saltando del sofá hasta la caja donde estaban las cintas, cogí las cintas y se las enseñe a Sara- las trajo Carlos de su casa porque son de cinta y allí solo utilizan DVD.
-Buah, yo tengo un montón de películas de cinta que ahora ya no puedo ver por los mismo.
-Si, a mi me pasa lo mismo pero la mitad mía son de Disney. Tráete alguna tuya si quieres de tu casa.
-Vale, lo haré. Haber que hay por aquí. ¡Titanic! Me encanta esta película, ¿la podemos ver?
-Claro.- Me reí.

Puse la película, mientras Sara preparaba las palomitas. Y allí estuvimos viendo la película mientras comíamos palomitas y bebíamos refrescos, luego pasamos la madrugada en mi habitación pintándonos las uñas y hablando sin parar. Se la veía mucho más feliz. Esta, esta si que era Sara, la Sara a la que ayude, la Sara a la que le invite a un helado, la Sara que ayudo a pagar la casa, la Sara de la que me hice amiga. Ha vuelto.