-Si claro.
-¿Tú porqué estabas con Chema?
Vi como subió su cara por encima del ordenador y se bajo un poco sus gafas de ver.
-¿Que quieres decir?
-Pues, ya sabes lo que quiero decir.
Su cara cada vez era más seria.
-Pero, ¿por qué me lo preguntas ahora?
-Porque esto se te a caído de la moto suya con mochila.-Le enseñe una foto suya con Chema, parecían muy felices.- Bueno, se te calló el otro día.
-¿Desde hace cuánto que la tienes?- Me preguntó mientras sostenía la foto.
-Desde hace tres días, se te calló en las escaleras, te iba a decir algo pero como estaban los demás no quería preguntártelo, porque sabía que no querías que los demás se enterarán ni que te hicieran preguntas ni nada así que escondí rápidamente la foto en mi bolsillo y espere a estar solas y tranquilas y me a parecido que este era el mejor momento.
Si este era el mejor momento estábamos en su habitación sola los chicos estaban abajo con los videojuegos y Paula y Cris no estaban así que necesitaba preguntárselo.
-Bueno gracias por no decir nada enfrente de todos. Pero no quiero hablar del tema.- Dijo muy seria.
-Bueno no pasa nada, siento si te ha molestado.
-No, tranquila.
De repente le llego un mensaje al móvil, lo cogió y cerró el ordenador.
-Me tengo que ir.- Dijo seria.
-Vale.- Le dije un poco triste porque vi que la pregunta le había molestado.
Recogió sus cosas rápidamente, muy rápido, me pareció hasta extraño.
-Adios.- Me dijo poniéndose su bolso en el hombro y saliendo de la habitación.
-Adios.- Le conteste.
Salí de su habitación y baje donde estaban los chicos. Estaban jugando al Fifa me senté en un sillón que estaba vacío.
-¿Que ha pasado? Se a oído la puerta.- Pregunto Ross sin sacar la mirada de la pantalla.
-Sara, que se a tenido que ir para hacer no se que.
-¿Va todo bien?
-Si, si. Le a llegado un mensaje y ha dicho que se tenía que ir, seguramente habrá sido su madre para hacer algo en casa.
Digo yo que debe ser, o al menos eso espero porque ha recogido muy rápido.
Estuve viendo el partido que jugaban los chicos un rato.
-Me voy a casa.- Dije.
-Si te aburres podemos hacer otra cosa.- Dijo Carlos.
-No da igual tengo cosas que hacer.
-A bueno, si tú quieres.
-Si, tranquilos.
Subí a mi habitación y recogí las cosas, ordene un poco la habitación, al final cogí de 'Diario del hogar', si se puede llamar así, que estaba debajo de la almohada, la verdad me da vergüenza que la gente sepa que estoy escribiendo eso, y cogí también un libro que estaba leyendo y me lo puse en el bolso mire si llevaba el móvil y las llaves, se me hacia raro entrar por la puerta principal de mi casa en vez de por la ventana de mi habitación, y baje las escaleras.
-Adios, me voy.
-Adios.- Dijeron los tres al unisono sin despegar la mirada de la pantalla.
Abrí la puerta principal y antes de cerrarla pude oír a Dani gritando 'Gol'. No pude evitar reírme de la escena. Y me fui de camino a mi casa.
Eran las ocho de la noche estaba en mi habitación (la de mi casa) sentada con un pierna estirada y otra doblada encima de la cama, escribiendo en mi diario. Estaba dándole vueltas a lo de Sara, parecía que le había molestado mucho mi pregunta. No si la verdad la culpa a sido mía, a mi no me gustan que me saquen el tema de Steven a ella le debe de pasar lo mismo con Chema. Pero la verdad es que Chema muy guapo no es que sea, bueno, a ver, tiene su punto, pero no creo que sea muy guapo, seguramente habrá sido por lo que él consigue. Pero, aún con todo creo que esta demasiada rara, ya lleva unos cuántos días desapareciendo. Bueno, lo mejor será dejarlo estar.
Estaba escribiendo, cuando de repente sonó que trucaban en la ventana, fui a abrirla y allí estaba como siempre.
-¿Creo que te has dejado algo esta tarde en la casa?- Me dijo dando un salto y entrando a mi habitación.
-¿El qué?- Le pregunte mientras me daba la vuelta ya que ya estaba en la otra punta de la habitación.
-Esto.- Me dijo.
Acto seguido me cogió por la cintura me acercó a él y me planto un dulce beso en los labios. No pudimos resistirnos a sonreír en medio del beso.
-Ya veo, ahora que no estas jugando a la consola vienes con migo.- Bromeaba, mientras recogía cosas de la mesa y el diario cuidadosamente para que creyera que era un libro normal y no me preguntaba por él.
-Ya sabes que yo siempre que este estaré a tu lado.- Me dijo al oído mientras me agarraba por atrás.- Eso si, la partida con los chicos es sagrada.
-Ja.- Grite después de escuchar la frase en una carcajada.- Ya veo que es lo principal en tu vida. Bueno tampoco te voy a culpar, yo prefiero estar con las chicas que contigo.- Le solté mientras colocaba bien todo en las estanterías.
Ross mientras tanto estaba apoyando en la mesa manoseando todo lo que encontraba.
-Pero ahora estamos aquí los dos solos.- Me sonrió.
Y nos dimos otro beso más largo que el anterior.
Escuche la puerta principal, lo que me hacia saber que mi padre ya había llegado a casa.
-Pero te tienes que ir.- Le exclame en medio del beso empujándole.
-¿Qué?¿Me tengo que ir?
-Si mi padre ya a llegado así que vete.- Le dije susurrando.
-Oh, venga ya.
-Venga, Ross que ahora las cosas con él me va muy bien.- Le susurraba empujándole hacia la ventana.
-Venga, vale.- Dijo.- Ya me voy.
Cuándo él ya estaba en la escalera de incendios nos dimos un último beso, el último del día, uno corto y dulce, donde solo juntamos los labios. Y desapareció de mi vista. Yo cerré la ventana y abrí la puerta de mi habitación para ir a saludar a mi padre, al que apenas me acercaba de niña cuándo llegaba a casa, ahora estoy esperándole todo el rato que estoy en casa para que llegue del trabajo, para poder decirle 'Hola papá, ¿que tal en el trabajo?' y darle un beso en la mejilla.
-El sábado tendrás que venir con migo a una comida de empresas.- Me dijo mientras cenábamos.- Todo el mundo esta deseando volverte a ver.
-Vale, me parece bien.
- Perfecto, así podre fardar de hija.- Yo le sonreí.
Recuerdo esas comidas de empresas, tienes que hacer como si te interesara lo que dices y poner buena cara mientras aguanta unos tacones y algún que otro idiota, hijas de papá o el más creído de los chicos, solo porque ellos no saben lo que es trabajar o pasarlo mal, ya que a ellos todo se lo pagan sus padres ricos.
Cuándo termine de cenar le di un beso en la mejilla a mi padre y me fui a mi habitación. Le envié un mensaje a Paula, Cris y Sara.
El sábado comida de empresas de mi padre os necesito para saber que ponerme.
Me acuerdo cuando Cris y Paula siempre me ayudaban con saber que vestirme para estas cosas.
Al cabo de un rato me dormir aún preocupada por lo de Sara.
Estaba escribiendo, cuando de repente sonó que trucaban en la ventana, fui a abrirla y allí estaba como siempre.
-¿Creo que te has dejado algo esta tarde en la casa?- Me dijo dando un salto y entrando a mi habitación.
-¿El qué?- Le pregunte mientras me daba la vuelta ya que ya estaba en la otra punta de la habitación.
-Esto.- Me dijo.
Acto seguido me cogió por la cintura me acercó a él y me planto un dulce beso en los labios. No pudimos resistirnos a sonreír en medio del beso.
-Ya veo, ahora que no estas jugando a la consola vienes con migo.- Bromeaba, mientras recogía cosas de la mesa y el diario cuidadosamente para que creyera que era un libro normal y no me preguntaba por él.
-Ya sabes que yo siempre que este estaré a tu lado.- Me dijo al oído mientras me agarraba por atrás.- Eso si, la partida con los chicos es sagrada.
-Ja.- Grite después de escuchar la frase en una carcajada.- Ya veo que es lo principal en tu vida. Bueno tampoco te voy a culpar, yo prefiero estar con las chicas que contigo.- Le solté mientras colocaba bien todo en las estanterías.
Ross mientras tanto estaba apoyando en la mesa manoseando todo lo que encontraba.
-Pero ahora estamos aquí los dos solos.- Me sonrió.
Y nos dimos otro beso más largo que el anterior.
Escuche la puerta principal, lo que me hacia saber que mi padre ya había llegado a casa.
-Pero te tienes que ir.- Le exclame en medio del beso empujándole.
-¿Qué?¿Me tengo que ir?
-Si mi padre ya a llegado así que vete.- Le dije susurrando.
-Oh, venga ya.
-Venga, Ross que ahora las cosas con él me va muy bien.- Le susurraba empujándole hacia la ventana.
-Venga, vale.- Dijo.- Ya me voy.
Cuándo él ya estaba en la escalera de incendios nos dimos un último beso, el último del día, uno corto y dulce, donde solo juntamos los labios. Y desapareció de mi vista. Yo cerré la ventana y abrí la puerta de mi habitación para ir a saludar a mi padre, al que apenas me acercaba de niña cuándo llegaba a casa, ahora estoy esperándole todo el rato que estoy en casa para que llegue del trabajo, para poder decirle 'Hola papá, ¿que tal en el trabajo?' y darle un beso en la mejilla.
-El sábado tendrás que venir con migo a una comida de empresas.- Me dijo mientras cenábamos.- Todo el mundo esta deseando volverte a ver.
-Vale, me parece bien.
- Perfecto, así podre fardar de hija.- Yo le sonreí.
Recuerdo esas comidas de empresas, tienes que hacer como si te interesara lo que dices y poner buena cara mientras aguanta unos tacones y algún que otro idiota, hijas de papá o el más creído de los chicos, solo porque ellos no saben lo que es trabajar o pasarlo mal, ya que a ellos todo se lo pagan sus padres ricos.
Cuándo termine de cenar le di un beso en la mejilla a mi padre y me fui a mi habitación. Le envié un mensaje a Paula, Cris y Sara.
El sábado comida de empresas de mi padre os necesito para saber que ponerme.
Me acuerdo cuando Cris y Paula siempre me ayudaban con saber que vestirme para estas cosas.
Al cabo de un rato me dormir aún preocupada por lo de Sara.











