Pasaron unos días, estábamos pintando la casa como tiene siete dormitorios hemos decidido que cada uno decorará uno. Y las demás salas las haremos del color que eligiéramos entra todos
-¿Que vas a hacer con tu habitación?- Me preguntó Ross.
-Aún no lo sé.- Dije triste.- ¿Y tú?
-Cómo tú, y además si supiera que hacer no te lo diría.
-Oye.- Me queje y le pinte un poco en la cara con la pintura beige, que la utilizábamos para pintar las paredes del salón-comedor.
-Oye, no me pintes que tengo que ir a trabajar con Carlos.- Dijo mientras se limpiaba la cara.Yo me limite a sacarle la lengua.- Cuando termines con esta pared ahí tienes la pintura azul.
-Vale.
-¿Hoy no trabajas?
-No hoy tengo el día libre solo va Paula.
-A vale bueno, adios. Me parece que Dani esta arriba dándole la última capa a algunos muebles.
-Vale.- Le sonreí.
Nos dimos un pequeño besos en los labios y se fue.
Termine de pintar la pared y abrí el tarro que llevaba la pintura azul cielo. Queríamos pintar el salón de colores suaves y que no llamaran la atención pero como pintarlo todo de beige quedaba muy soso queríamos darle un toque de color así que elegimos un azul claro.
Cogí una brocha pequeña y empece a pintar por las esquinas, después cogí el rodillo y empece a pintar.
-¿Como vas?- Dijo Dani mientras bajaba las escaleras.
-Bien.
-Trae que te ayudo.
-Vale.
Cogió otro rodillo y comenzó a pintar.
-¿Que?¿Ya sabes que hacer en la habitación?- Pregunté.
-Si, ¿y tú?
-No, no tengo ideas.- Reímos.
-Bueno, ya te llegarán.
-Eso espero.
Después de un rato terminamos de pintar la pared del color cielo.
-Bueno, ¿te parece tomar algo? Creo que nos lo merecemos.- Dijo Dani.
-Yo pienso como tú.- Sonreí.
Se fue y enseguida volvió con dos refrescos y un bolsa de patatas.
Nos sentamos apoyados a una pared sin antes mirar que estuviera seca o que la podríamos mancharla.
-¿Que?¿Que me cuenta la pequeña Julia?
-Nada aquí, sentada, contigo, abriendo una lata.- Abrí la lata de limonada e hice un gesto de brindis antes de beber un sorbo aunque casi tiro la mitad por la risa.- ¿Y tú?¿Que me cuentas?- Dije mientras le di un empujoncito en el hombro.
-Nada aquí.- Hubo un pequeño silencio.- Tú sabes lo de Paula y yo, ¿verdad?
-Bueno, tampoco te creas que muy bien.- Reímos.
-Es estupenda.
-¿Quien?¿Paula o yo?
-Paula.
-Oh, muchas gracias.- Volvimos a reír.
-No, no quiero decir eso, es que...
-Es algo especial.- Susurre.
-Exacto, ademas tú ya tienes a Ross para decirte que eres estupenda.
Ese comentario mu gusto mucho y me hizo sentir algo extraño, como mariposas en el estomago. Lo único que podía hacer después del comentario era sonreír, sonreír como una loca.
Mire el bote de pintura apenas habíamos utilizado.
-Sobra un montón de pintura azul.
-Si, guardase la a Paula, que me dijo que si sobrará que se la diéramos. La quiere utilizar en la habitación.
-¿Si? ¿Y sabes que va a hacer en la habitación?
-Creo que va a pintarla del azul cielo y blanco y hacer algo así como la habitación del cielo. Y no me extraña.
-¿Que quieres decir con eso?
-Que es un ángel.- Dijo con una cara de enamorado mirando al techo.
-Aaa vale- reí- pero si quieres mi consejo es mejor que eso se lo digas a ella y no a mi. Solo si no quieres ponerme celosa.
-¿Acaso estas celosa?
-No. Pero quiero decir que si quieres echarle piropos a Paula que se lo digas a ella y no a mi.
-Hombre, ahí tienes razón.
Nos quedamos callados.
-Joder, pues a mi lo de la habitación me esta matando.
-¿No sabes que hacer?
-No, ¿y tú?
-Si.
-Y,... ¿se puede saber?
-Va a ser orientada a Las Vegas.- Reísteis.
-Madre mía. Haremos noches de casino.
-Hombre en eso pensaba. ¿tú que entiendes por Las Vegas?
-Jugaremos al poker.
-Hombre, pues claro.- Exclamó.
-Pero apostando ¿eh? Que así gano perras.-Reímos después de mi comentario.-¿Me puedes ayudar a escoger lo que puedo hacer con la mía?
-Ya me gustaría, pero en eso solo lo puedes elegir tú.
-Oh venga, que es decorar una habitación no elegir el hombre de mi vida.
Se rió, pero yo en ese momento estaba muy seria.
-Haber, lo que quiero decir es que tienes que hacer algo donde te sientas a gusto y que pueda representar parte de ti. Tú por ejemplo si no solo conocieras la habitación de Paula y la mía, la que vamos a hacer, ¿que pensarías de nosotros?
-No sé, me imagino que tú deseas ir a Las Vegas y Paula es un cielo de chica, cariñosa, alegre, bueno, ya sabes.
-Y... ¿es verdad?
-¿Si?
-Si. Ya pillas lo que quiero decir ¿verdad?
-Verdad.
lunes, 29 de julio de 2013
lunes, 22 de julio de 2013
Capitulo 20: La historia del edificio
-Tomad vuestras llaves.- Dijo Carlos dándonos una a cada uno.
-O sea que este edificio oficialmente es nuestro.- Dije
-En realidad no tenemos que ir a poner el edificio a nuestros nombres.
-¿De todos?- Preguntó Dani.
-Hombre, si todos ponemos dinero eso será lo justo.- Respondió Paula.
-¿Y cuándo iremos?- Pregunté curiosa.
-No lo sé cuando os valla bien.
-Pero yo tengo una pregunta del edificio.- Dijo Sara.
-Pues pregunta.- Dijo Ross.
-¿Como encontrasteis este edificio y supisteis que no estaba ocupado para que daros vosotros?¿Y porque?
-Eso son más de tres preguntas.- Dijo Dani.
-Pero muy buenas.- Exclamé.
-Creo que como estamos a punto de poner nuestros nombres en la casa tendríamos que conocer la historia.- Dijo un poco demasiado seria.
-Bueno,... pues, es una larga historia.- Dijo Carlos.
-Yo tengo tiempo.
Todos miramos a Sara, estaba demasiado seria, solo la había visto así cuándo la conocí,, ya sabéis la historia.
Un mes antes:
Legué a mi casa mojado de la cabeza a los pies.
-¡Como llueve grite!- Grité al entrar y dándole un beso en la mejilla a mi madre.
-¡Pero mira como llegas!¡Tú te piensas que podéis estar en la calle con este tiempo!- Reí por su comentario.
Mire en el salón y estaba mi padre, mis hermanas, mis tíos y mis primos.
Salude a mis tíos y a mis primos, hacía tiempo que no los veía.
-¿Y dónde quieres que vallamos?- Le pregunté a mi madre después del comentario.
-Pues, no sé, traértelos aquí si quieres.- Dijo con una sonrisa.
-Si los traigo aquí luego me dirás que por que me los e traído.
-Pues seguro.- Dijo mi padre intentando hacer la gracia.
-Pues, no sé, Carlos pero no podéis estar todo el día en la calle, sobretodo si llueve.
-Estábamos en un bar.- Le sonreí.
-Pero da lo mismo.
-¿Y que quieres que hagamos?¿Quedarnos en casa todo el día?
-No pero...
-Si buscáis un sitio para quedaros yo conozco el ideal.- Dije mi tío mientras interrumpía a mi madre.
-¿A si?¿Cual?
-Es un edificio abandonado parece que está mal pero en realidad está muy bien, ¡hasta alguien podría vivir ahí!
-Pero, habrá que pagar mucho por él.- Dije mi madre.
-No, no tiene dueño, es del ayuntamiento y no saben que hacer con él, si demolerlo o no y total si esta en buenas condiciones y no saben que hacer en ese sitio no lo van a demoler. Yo te lo puedo dejar a buen precio además, dentro de poco es tu cumple, ¿verdad?- Asentí.- Pues yo os puedo ayudar para hacerte un regalo.
-Bueno, si el edificio está bien y no es muy caro mantenerlo a mi me parece bien.
-Si así no estáis en la calle no veo porque no.
-Ala, pues mañana os lo enseñaré.
-¿Puedo llevar a un amigo?
-Si claro. Mañana os vengo a buscar a las 11:30 y os lo enseño.
-Me parece bien.- Le sonreí.
Después de un rato se fue.
Me fui a mi habitación y cogí el móvil iba a llamar a Ross para que supiera todo. Me imagino que le gustará la idea, es chula. ¡Al fin tenemos un sitio para nosotros! Si, es una idea muy buena y la que se va a montar. Reí pensando en lo que podría pasar, de todo.
Oía los pitidos del móvil.
-¿Si?- La voz de Ross me hizo bajar de mis pensamientos.
-Hola Ross.
-Hola ¿que tal?
-Bien ¿y tú?
-Bien, bien.
-Oye, ¿que te parecería que tuviéramos un edificio solo para nosotros?
-Define nosotros.
-Tú, Dani, Paula, Cris, Julia y yo.
-Pues, sería algo genial. ¿Por?
-Por que mi tío me a dicho que hay un edificio abandonado donde podríamos pasar el tiempo y a buen precio.
-Osea, un edificio solo para nosotros.
-Si, así es.
-Eso es una pasada.
-Si, ¿verdad? Me lo enseñará mañana ¿vienes?
-Por supuesto.
-Pues a las 11:00 pásate por mi casa.
-Ahí estaré.
-Bueno, hasta mañana.
-Adios.
Al día siguiente vimos el edificio y nos encantó y como mi tío nos lo pagará solo tenemos que ponerlo a nuestros nombres y pagar cada mes. Además mi tío se ocupa de todo el papeleo, menos mal por que no sé si nosotros lo sabríamos hacer.
-¿Que os a parecido?
-Está genial lo único que yo tendré que buscarme un trabajo.
-Si yo también.
-Pues yo conozco a unos mecánicos que necesitan ayudantes, si queréis podéis trabajar ahí.
-A mi me parece estupendo.
-Si a mi también.
-Pues decidido trabajareis ahí.
-Así de fácil.
-Si, son amigos míos y necesitan chicos jóvenes y fuertes, así que seguro que os cogen.
-Bueno, vale.
Mi tío se fue y nos quedamos Ross y yo solos.
-Oye tú tío conoce un montón de gente.
-Si es que trabaja en el ayuntamiento. A ti te suena que las chicas se enteran de todos los cotilleos en la peluquería.
-Si, es que no callan.
-¿Verdad? Pues en el ayuntamiento pasa lo mismo todos los cotilleos pasan por ahí.- Reí.
-Madre mía...- Rió Ross.
Un mes después:
-Y eso es lo que ocurrió. Esta es la historia del edificio ¿Te parece una buena historia?
-Si.- Rió Sara.
-O sea que este edificio oficialmente es nuestro.- Dije
-En realidad no tenemos que ir a poner el edificio a nuestros nombres.
-¿De todos?- Preguntó Dani.
-Hombre, si todos ponemos dinero eso será lo justo.- Respondió Paula.
-¿Y cuándo iremos?- Pregunté curiosa.
-No lo sé cuando os valla bien.
-Pero yo tengo una pregunta del edificio.- Dijo Sara.
-Pues pregunta.- Dijo Ross.
-¿Como encontrasteis este edificio y supisteis que no estaba ocupado para que daros vosotros?¿Y porque?
-Eso son más de tres preguntas.- Dijo Dani.
-Pero muy buenas.- Exclamé.
-Creo que como estamos a punto de poner nuestros nombres en la casa tendríamos que conocer la historia.- Dijo un poco demasiado seria.
-Bueno,... pues, es una larga historia.- Dijo Carlos.
-Yo tengo tiempo.
Todos miramos a Sara, estaba demasiado seria, solo la había visto así cuándo la conocí,, ya sabéis la historia.
Un mes antes:
Legué a mi casa mojado de la cabeza a los pies.
-¡Como llueve grite!- Grité al entrar y dándole un beso en la mejilla a mi madre.
-¡Pero mira como llegas!¡Tú te piensas que podéis estar en la calle con este tiempo!- Reí por su comentario.
Mire en el salón y estaba mi padre, mis hermanas, mis tíos y mis primos.
Salude a mis tíos y a mis primos, hacía tiempo que no los veía.
-¿Y dónde quieres que vallamos?- Le pregunté a mi madre después del comentario.
-Pues, no sé, traértelos aquí si quieres.- Dijo con una sonrisa.
-Si los traigo aquí luego me dirás que por que me los e traído.
-Pues seguro.- Dijo mi padre intentando hacer la gracia.
-Pues, no sé, Carlos pero no podéis estar todo el día en la calle, sobretodo si llueve.
-Estábamos en un bar.- Le sonreí.
-Pero da lo mismo.
-¿Y que quieres que hagamos?¿Quedarnos en casa todo el día?
-No pero...
-Si buscáis un sitio para quedaros yo conozco el ideal.- Dije mi tío mientras interrumpía a mi madre.
-¿A si?¿Cual?
-Es un edificio abandonado parece que está mal pero en realidad está muy bien, ¡hasta alguien podría vivir ahí!
-Pero, habrá que pagar mucho por él.- Dije mi madre.
-No, no tiene dueño, es del ayuntamiento y no saben que hacer con él, si demolerlo o no y total si esta en buenas condiciones y no saben que hacer en ese sitio no lo van a demoler. Yo te lo puedo dejar a buen precio además, dentro de poco es tu cumple, ¿verdad?- Asentí.- Pues yo os puedo ayudar para hacerte un regalo.
-Bueno, si el edificio está bien y no es muy caro mantenerlo a mi me parece bien.
-Si así no estáis en la calle no veo porque no.
-Ala, pues mañana os lo enseñaré.
-¿Puedo llevar a un amigo?
-Si claro. Mañana os vengo a buscar a las 11:30 y os lo enseño.
-Me parece bien.- Le sonreí.
Después de un rato se fue.
Me fui a mi habitación y cogí el móvil iba a llamar a Ross para que supiera todo. Me imagino que le gustará la idea, es chula. ¡Al fin tenemos un sitio para nosotros! Si, es una idea muy buena y la que se va a montar. Reí pensando en lo que podría pasar, de todo.
Oía los pitidos del móvil.
-¿Si?- La voz de Ross me hizo bajar de mis pensamientos.
-Hola Ross.
-Hola ¿que tal?
-Bien ¿y tú?
-Bien, bien.
-Oye, ¿que te parecería que tuviéramos un edificio solo para nosotros?
-Define nosotros.
-Tú, Dani, Paula, Cris, Julia y yo.
-Pues, sería algo genial. ¿Por?
-Por que mi tío me a dicho que hay un edificio abandonado donde podríamos pasar el tiempo y a buen precio.
-Osea, un edificio solo para nosotros.
-Si, así es.
-Eso es una pasada.
-Si, ¿verdad? Me lo enseñará mañana ¿vienes?
-Por supuesto.
-Pues a las 11:00 pásate por mi casa.
-Ahí estaré.
-Bueno, hasta mañana.
-Adios.
Al día siguiente vimos el edificio y nos encantó y como mi tío nos lo pagará solo tenemos que ponerlo a nuestros nombres y pagar cada mes. Además mi tío se ocupa de todo el papeleo, menos mal por que no sé si nosotros lo sabríamos hacer.
-¿Que os a parecido?
-Está genial lo único que yo tendré que buscarme un trabajo.
-Si yo también.
-Pues yo conozco a unos mecánicos que necesitan ayudantes, si queréis podéis trabajar ahí.
-A mi me parece estupendo.
-Si a mi también.
-Pues decidido trabajareis ahí.
-Así de fácil.
-Si, son amigos míos y necesitan chicos jóvenes y fuertes, así que seguro que os cogen.
-Bueno, vale.
Mi tío se fue y nos quedamos Ross y yo solos.
-Oye tú tío conoce un montón de gente.
-Si es que trabaja en el ayuntamiento. A ti te suena que las chicas se enteran de todos los cotilleos en la peluquería.
-Si, es que no callan.
-¿Verdad? Pues en el ayuntamiento pasa lo mismo todos los cotilleos pasan por ahí.- Reí.
-Madre mía...- Rió Ross.
Un mes después:
-Y eso es lo que ocurrió. Esta es la historia del edificio ¿Te parece una buena historia?
-Si.- Rió Sara.
martes, 16 de julio de 2013
Capitulo 19: Te lo mereces
-Julia, Julia, Julia despierta.- Me susurraba una voz muy familiar mientras su mano me agitaba el brazo.
-¿Que?- Gruñí.
Él se rió.
-Despierta.- Dijo suavemente.
-No quiero.-Volví a gruñir.
Él se reía al parecer le hacía gracia verte así.
-Julia, te tengo que decir una cosa.- Dijo dulcemente.
Mire el reloj.
-Ross, son las 5:00 de la mañana. Déjame dormir.- Me quejé.
-Ven solo un momento.
-Bueno, vale pero solo por que eres tú.- Dije frotándome los ojos.
De repente me miré y vi como iba vestida, ola camiseta ancha, los pantalones de baloncesto y el moño. Así que acto seguido me tapé con la manta entera.
-¿Que pasa?- Preguntó Ross.- Creí que ibas a levantarte.
-¿Tiene que ser ahora?- Pregunté.
-Si.- Rió.
Saque la cabeza por encima de la manta, me había sacado el moño como había podido e intente peinarme un poco con las manos para no tener pelos de loca.
-Aaa, ya entiendo. Te da vergüenza que te vea como estabas.
-¿Queeeee? No que va no era eso.
-Si que era.- Dijo haciéndome un poco de cosquillas.
-Vale si, entonces puedes dejarme cambiarme.- Le sonreí.
-No, no hay tiempo.
En ese momento se me quedo cara de idiota. Creía que me iba a decir que si.
-Venga que tenemos que ir a la azotea.- Dijo tirándome del brazo.
-No voy a salir fuera así.
-Venga, que más te da yo soy el único que te va a ver y ya te he visto. Así que mueve el culo.
Puso pucheros y salí detrás de Ross por las escaleras de incendios, hasta llegar a la azotea.
-Bueno, ya estoy aquí, ¿que querías?
Él me sonrió, puso sus manos en mis hombros y me giró poco a poco haciendo que lo viera, haciendo que viera todo lo que a hecho por mi, solo por mi.
Era precioso un pequeño picnic a la luz de la luna, todo iluminado con velas-
-Es, es- suspire- precioso.- Pudo salir al final de mi boca esa palabra perfecta gracias a algo perfecto que había hecho el chico perfecto.-¿Porque lo has hecho?
-Por que te lo mereces.
Sonreí, nos sentamos en una manta y empezamos a hablar, reír, comer,...
-Ha, se me había olvidado. Sara esta de acuerdo en todo, no le importa pagar.
-Buena noticia.
De repente nos miramos y nos acercamos poco a poco hasta que sellamos un beso con nuestros labios debajo de la luz de la luna. Al separa los labios nos miramos a los ojos y nos sonreímos como tontos. Mire el reloj, las 9:30. Joder si que a pasado el tiempo rápido.
Y de repente a los dos nos vibró el móvil lo leímos.
-Nos vemos a la 10:30.- Rió Ross.
-Si, me voy a duchar por que sino,...- reímos- solo tienes que ver la pintas que llevo.- Dije mientras bajaba las escaleras.
-Pocas personas con una camiseta ancha, unos pantalones de deportes y un moño parecen modelos. Pero te diré una cosa tu eres una de ellas.
Le miré a los ojos no evita una sonrisa, quien evitaría una sonrisa si alguien te dice eso, ¿tú lo harías?, la verdad es que lo dudo.
Y acto seguido le di un pequeño beso en los labios muy rápido, lo que se conoce como un pico.
Me iba a ir pero el me cogió del brazo me estiro de el e hizo que me pusiera enfrente suyo quedándonos así a pocos centímetros y mirándonos cara cara.
-A propósito esa camiseta es mía.- Dijo en un susurro y acto seguido me sonrió.
-Ya decía yo que me recordaba a ti.
-Te la puedes quedar te queda mejor que a mi.- Rió y me beso, un beso tierno y picante.
Tras varios minutos me nos separamos y nos despedimos haciendo que cada uno se fuera a su casa.
Cuando llegué a mi habitación me saque la ropa y me duche.
Cogí unos shorts con la bandera de USA y una camiseta blanca, ancha enseñando el hombro.
Mire el reloj y me puse todo lo necesario en un bolso.
Y fui en marcha hasta llegar.
¿Que hora es? Las 11:20, espero que ya halla alguien. Llame al timbre pero no abría nadie, volví a llamar nada.
-Ya estoy aquí.- Dijo alguien por detrás.
-Oh, gracias, al fin alguien me puede abrir. Haber cuando dais llaves a todos.
-Eso toca hoy.- Sonrió mientras abría la puerta con la llave.- Pasa.- Me indico.
-Gracias Carlos.
Entramos y nos sentamos.
-Hoy toca terminar de limpiar.
-Aún más, no me apetece.- Me queje como una niña pequeña.
-Pues te aguantas.
Le saqué la lengua.
Poco a poco la gente empezó a llegar y empezamos a hablar entre todos.
-No quiero.-Volví a gruñir.
Él se reía al parecer le hacía gracia verte así.
-Julia, te tengo que decir una cosa.- Dijo dulcemente.
Mire el reloj.
-Ross, son las 5:00 de la mañana. Déjame dormir.- Me quejé.
-Ven solo un momento.
-Bueno, vale pero solo por que eres tú.- Dije frotándome los ojos.
De repente me miré y vi como iba vestida, ola camiseta ancha, los pantalones de baloncesto y el moño. Así que acto seguido me tapé con la manta entera.
-¿Que pasa?- Preguntó Ross.- Creí que ibas a levantarte.
-¿Tiene que ser ahora?- Pregunté.
-Si.- Rió.
Saque la cabeza por encima de la manta, me había sacado el moño como había podido e intente peinarme un poco con las manos para no tener pelos de loca.
-Aaa, ya entiendo. Te da vergüenza que te vea como estabas.
-¿Queeeee? No que va no era eso.
-Si que era.- Dijo haciéndome un poco de cosquillas.
-Vale si, entonces puedes dejarme cambiarme.- Le sonreí.
-No, no hay tiempo.
En ese momento se me quedo cara de idiota. Creía que me iba a decir que si.
-Venga que tenemos que ir a la azotea.- Dijo tirándome del brazo.
-No voy a salir fuera así.
-Venga, que más te da yo soy el único que te va a ver y ya te he visto. Así que mueve el culo.
Puso pucheros y salí detrás de Ross por las escaleras de incendios, hasta llegar a la azotea.
-Bueno, ya estoy aquí, ¿que querías?
Él me sonrió, puso sus manos en mis hombros y me giró poco a poco haciendo que lo viera, haciendo que viera todo lo que a hecho por mi, solo por mi.
Era precioso un pequeño picnic a la luz de la luna, todo iluminado con velas-
-Es, es- suspire- precioso.- Pudo salir al final de mi boca esa palabra perfecta gracias a algo perfecto que había hecho el chico perfecto.-¿Porque lo has hecho?
-Por que te lo mereces.
Sonreí, nos sentamos en una manta y empezamos a hablar, reír, comer,...
-Ha, se me había olvidado. Sara esta de acuerdo en todo, no le importa pagar.
-Buena noticia.
De repente nos miramos y nos acercamos poco a poco hasta que sellamos un beso con nuestros labios debajo de la luz de la luna. Al separa los labios nos miramos a los ojos y nos sonreímos como tontos. Mire el reloj, las 9:30. Joder si que a pasado el tiempo rápido.
Y de repente a los dos nos vibró el móvil lo leímos.
-Nos vemos a la 10:30.- Rió Ross.
-Si, me voy a duchar por que sino,...- reímos- solo tienes que ver la pintas que llevo.- Dije mientras bajaba las escaleras.
-Pocas personas con una camiseta ancha, unos pantalones de deportes y un moño parecen modelos. Pero te diré una cosa tu eres una de ellas.
Le miré a los ojos no evita una sonrisa, quien evitaría una sonrisa si alguien te dice eso, ¿tú lo harías?, la verdad es que lo dudo.
Y acto seguido le di un pequeño beso en los labios muy rápido, lo que se conoce como un pico.
Me iba a ir pero el me cogió del brazo me estiro de el e hizo que me pusiera enfrente suyo quedándonos así a pocos centímetros y mirándonos cara cara.
-A propósito esa camiseta es mía.- Dijo en un susurro y acto seguido me sonrió.
-Ya decía yo que me recordaba a ti.
-Te la puedes quedar te queda mejor que a mi.- Rió y me beso, un beso tierno y picante.
Tras varios minutos me nos separamos y nos despedimos haciendo que cada uno se fuera a su casa.
Cuando llegué a mi habitación me saque la ropa y me duche.
Cogí unos shorts con la bandera de USA y una camiseta blanca, ancha enseñando el hombro.
Mire el reloj y me puse todo lo necesario en un bolso.
Y fui en marcha hasta llegar.
¿Que hora es? Las 11:20, espero que ya halla alguien. Llame al timbre pero no abría nadie, volví a llamar nada.
-Ya estoy aquí.- Dijo alguien por detrás.
-Oh, gracias, al fin alguien me puede abrir. Haber cuando dais llaves a todos.
-Eso toca hoy.- Sonrió mientras abría la puerta con la llave.- Pasa.- Me indico.
-Gracias Carlos.
Entramos y nos sentamos.
-Hoy toca terminar de limpiar.
-Aún más, no me apetece.- Me queje como una niña pequeña.
-Pues te aguantas.
Le saqué la lengua.
Poco a poco la gente empezó a llegar y empezamos a hablar entre todos.
sábado, 13 de julio de 2013
Capitulo 18: Ya somos otra más
Entramos y...
-¡Holaaaa!- Se oyó a Cris gritar al abrir la puerta y tirándose hacia nosotras para abrazarnos.
-Hola.- Gritamos Paula y yo a unisono.
-¡Correr pasad!- Dijo mientras nos estiraba del brazo para que entráramos.
-Parece entusiasmada.- Susurre a Paula.
Las dos reímos. Mientras Cris nos llevaba al salón-comedor.
-Hola.- Nos saludaron todos.
-Hola.- Dijimos Paula y yo.
-¿Par que era esta ehm... "reunión"?- Preguntó Paula haciendo con los dedos unas comillas en la palabra reunión.
-Pues, era para empezar a saber que vamos a hacer con el edificio.- Comenzó Ross.
-Si, porque, lo principal es que tenemos que pagar la luz y el agua al fin de mes. Y hemos hecho cuentas y entre todos no esta mal, pero... se nos pasa por muy poco y puede que alguna vez no lleguemos.
-¿Y que queréis que hagamos?- Preguntó Paula.
-Pues, pensar si que remos el edificio para estar aquí cuándo lo necesitemos o no.
-Yo estaba muy ilusionada, me apetecía quedar aquí entre todos.- Dijo Cris.
-Si, y yo también. Sobretodo para no estar en casa con mi padre.- Suspiré.
Vi como Ross me miraba con tristeza después de lo que había dicho el sabía muy bien lo que pasaba con mi padre. Después de mirarle miré directamente hacia el suelo, note como la pena me tiraba al suelo.
La verdad es que si que me apetecía mucho estar en este edificio con todos, para no estar en mi casa con mi padre, para hacer más cosas juntos, para que tengamos un lugar propio a la que podamos llamar nuestro.
No te como al decir la última frase de Carlos sentía una gran tristeza.
'Se nos pasa por muy poco'
Y de repente se me ocurrió una idea.
-¿Una cosa si estuviera una persona más en el grupo podríamos que darnos aquí?- Pregunté.
-Si, claro, si tuviéramos a una sola persona más no nos podíamos quejar de ese tema, ¿por?- Contestó Carlos..
Y tras de estas todos vieron como se me iluminaba la cara con una gran sonrisa.
-¿Que se te ha ocurrido Julia?- Dijo Dani con mucha curiosidad.
-Y si pedimos a Sara que venga con nosotros, hacer de este edificio también suyo. A mi no me importa que sea parte del grupo.- Conteste.
- A mi me parece bien.- Dijo Cris.
-Y a mi.- Siguió Paula.
-A mi me pareció muy maja y no me importaría.- Exclamó Dani.
-No me importa, seguro que nos volvemos todos muy amigos.- Carlos fue el siguiente en decir que si.
Y después de esto nos quedamos todos mirando a Ross, no sé si le hacía mucha ilusión. Con la cosas del grupo Ross es muy estricto por que quiere que sea todo perfecto.
Creo que todo nos esperábamos lo peor.
Pero vimos como sonreía levemente.
-Si a vosotros os gusta la idea a mi cambien.- Dijo al fin.
Yo le sonreí.
-Bueno, entonces decidido la ponemos en el grupo.
-Si, claro.
-Pero, ahora tenemos que ir muy poco a poco para que no piense que solo la queremos por el dinero. Así que os parece si vamos a comer todos.
-Claro, pedimos una pizzas y la invitamos a comer.
A todos le parecía muy bien así que la llame.
-¿Si?
-Sara.
-Julia, hola, ¿que tal?
-Bien ¿y tú?
-Bien, bien. Rió
-¿Oye que te parece venir a comer con el grupito mio y delos chicas?
-¿Con los chicos también?
-Claro.- Sonreí.
-Vale, ¿donde?
-En nuestro, entre comillas. edificio. ¿Sabes cuál es verdad?
-Si, pues voy a allí ahora.
-Vale mientras pedimos unas pizzas, ¿alguna en especial?
-No, yo con las pizzas soy muy básica.
-Vale, aquí te esperamos.
Pasó un tiempo y oímos el timbre.
-¡Voy yo!- Grite y baje las escaleras para abrir la puerta. La abrí.
-Hola.- Dije a Sara.
-Hola.
Nos abrazamos y subimos para arriba.
Se saludaron todos y nos sentamos para comer la pizza. Estábamos sentados en varios sitios distintos unos en sillas otros en el sofá y alguno en el suelo. Pero estábamos muy bien empezamos a hablar y a reír. La verdad es que lo pasemos muy bien.
Al rato las chicas nos fuimos del edificio y empezamos a hablar por el camino.
-Oye Sara, ¿a ti te gustaría ser parte del grupito?- Pregunto Paula.
-¿Que quieres decir con eso?.- Miro su móvil- Anda, me han puesto en otro grupo del Whatsapp.
-¿En cual?- Pregunté.
-En, en el vuestro.- Dijo sorprendida.
Las tres sonreímos.
-Y,... ¿te parece bien?
-Si, por supuesto.- Dijo muy ilusionada y abrazándonos.- Entonces yo también tengo parte del edificio ese.
-Siii.
Nos fuimos separándonos y me quede solo con Sara.
- Oye, pero si también estas en lo del edificio te tengo que advertir que Ross me ha dicho que hay que pagar el agua y la luz todos los meses. Y ahora tenemos que pagar la pintura y todo para arreglarlo.
-No te preocupes no me importa.- Dijo sonriéndome.
-Ala, ya somos otra más.- Reímos.
Y tras esto nos despedimos y cada una nos fuimos a nuestra casa.
Subí las escaleras de incendios abrí la ventana con un truco que tengo y entre a mi habitación. Me saqué lo que llevaba puesta y me puse una camiseta ancha y unos pantalones cortos de baloncesto. Además me hice un moño desecho, cogí mi MP4 y me puse a escuchar música, me tiré a la cama y ahí estuve reflexionando sobre... todo.
Pasaron las horas estuve hablando por el Whatsapp a veces me ponía a bailar según que canción era y poco a poco notaba como se me cerraban los ojos y ahí me quede dormida en mi cama.
-¡Holaaaa!- Se oyó a Cris gritar al abrir la puerta y tirándose hacia nosotras para abrazarnos.
-Hola.- Gritamos Paula y yo a unisono.
-¡Correr pasad!- Dijo mientras nos estiraba del brazo para que entráramos.
-Parece entusiasmada.- Susurre a Paula.
Las dos reímos. Mientras Cris nos llevaba al salón-comedor.
-Hola.- Nos saludaron todos.
-Hola.- Dijimos Paula y yo.
-¿Par que era esta ehm... "reunión"?- Preguntó Paula haciendo con los dedos unas comillas en la palabra reunión.
-Pues, era para empezar a saber que vamos a hacer con el edificio.- Comenzó Ross.
-Si, porque, lo principal es que tenemos que pagar la luz y el agua al fin de mes. Y hemos hecho cuentas y entre todos no esta mal, pero... se nos pasa por muy poco y puede que alguna vez no lleguemos.
-¿Y que queréis que hagamos?- Preguntó Paula.
-Pues, pensar si que remos el edificio para estar aquí cuándo lo necesitemos o no.
-Yo estaba muy ilusionada, me apetecía quedar aquí entre todos.- Dijo Cris.
-Si, y yo también. Sobretodo para no estar en casa con mi padre.- Suspiré.
Vi como Ross me miraba con tristeza después de lo que había dicho el sabía muy bien lo que pasaba con mi padre. Después de mirarle miré directamente hacia el suelo, note como la pena me tiraba al suelo.
La verdad es que si que me apetecía mucho estar en este edificio con todos, para no estar en mi casa con mi padre, para hacer más cosas juntos, para que tengamos un lugar propio a la que podamos llamar nuestro.
No te como al decir la última frase de Carlos sentía una gran tristeza.
'Se nos pasa por muy poco'
Y de repente se me ocurrió una idea.
-¿Una cosa si estuviera una persona más en el grupo podríamos que darnos aquí?- Pregunté.
-Si, claro, si tuviéramos a una sola persona más no nos podíamos quejar de ese tema, ¿por?- Contestó Carlos..
Y tras de estas todos vieron como se me iluminaba la cara con una gran sonrisa.
-¿Que se te ha ocurrido Julia?- Dijo Dani con mucha curiosidad.
-Y si pedimos a Sara que venga con nosotros, hacer de este edificio también suyo. A mi no me importa que sea parte del grupo.- Conteste.
- A mi me parece bien.- Dijo Cris.
-Y a mi.- Siguió Paula.
-A mi me pareció muy maja y no me importaría.- Exclamó Dani.
-No me importa, seguro que nos volvemos todos muy amigos.- Carlos fue el siguiente en decir que si.
Y después de esto nos quedamos todos mirando a Ross, no sé si le hacía mucha ilusión. Con la cosas del grupo Ross es muy estricto por que quiere que sea todo perfecto.
Creo que todo nos esperábamos lo peor.
Pero vimos como sonreía levemente.
-Si a vosotros os gusta la idea a mi cambien.- Dijo al fin.
Yo le sonreí.
-Bueno, entonces decidido la ponemos en el grupo.
-Si, claro.
-Pero, ahora tenemos que ir muy poco a poco para que no piense que solo la queremos por el dinero. Así que os parece si vamos a comer todos.
-Claro, pedimos una pizzas y la invitamos a comer.
A todos le parecía muy bien así que la llame.
-¿Si?
-Sara.
-Julia, hola, ¿que tal?
-Bien ¿y tú?
-Bien, bien. Rió
-¿Oye que te parece venir a comer con el grupito mio y delos chicas?
-¿Con los chicos también?
-Claro.- Sonreí.
-Vale, ¿donde?
-En nuestro, entre comillas. edificio. ¿Sabes cuál es verdad?
-Si, pues voy a allí ahora.
-Vale mientras pedimos unas pizzas, ¿alguna en especial?
-No, yo con las pizzas soy muy básica.
-Vale, aquí te esperamos.
Pasó un tiempo y oímos el timbre.
-¡Voy yo!- Grite y baje las escaleras para abrir la puerta. La abrí.
-Hola.- Dije a Sara.
-Hola.
Nos abrazamos y subimos para arriba.
Se saludaron todos y nos sentamos para comer la pizza. Estábamos sentados en varios sitios distintos unos en sillas otros en el sofá y alguno en el suelo. Pero estábamos muy bien empezamos a hablar y a reír. La verdad es que lo pasemos muy bien.
Al rato las chicas nos fuimos del edificio y empezamos a hablar por el camino.
-Oye Sara, ¿a ti te gustaría ser parte del grupito?- Pregunto Paula.
-¿Que quieres decir con eso?.- Miro su móvil- Anda, me han puesto en otro grupo del Whatsapp.
-¿En cual?- Pregunté.
-En, en el vuestro.- Dijo sorprendida.
Las tres sonreímos.
-Y,... ¿te parece bien?
-Si, por supuesto.- Dijo muy ilusionada y abrazándonos.- Entonces yo también tengo parte del edificio ese.
-Siii.
Nos fuimos separándonos y me quede solo con Sara.
- Oye, pero si también estas en lo del edificio te tengo que advertir que Ross me ha dicho que hay que pagar el agua y la luz todos los meses. Y ahora tenemos que pagar la pintura y todo para arreglarlo.
-No te preocupes no me importa.- Dijo sonriéndome.
-Ala, ya somos otra más.- Reímos.
Y tras esto nos despedimos y cada una nos fuimos a nuestra casa.
Subí las escaleras de incendios abrí la ventana con un truco que tengo y entre a mi habitación. Me saqué lo que llevaba puesta y me puse una camiseta ancha y unos pantalones cortos de baloncesto. Además me hice un moño desecho, cogí mi MP4 y me puse a escuchar música, me tiré a la cama y ahí estuve reflexionando sobre... todo.
Pasaron las horas estuve hablando por el Whatsapp a veces me ponía a bailar según que canción era y poco a poco notaba como se me cerraban los ojos y ahí me quede dormida en mi cama.
miércoles, 10 de julio de 2013
Capitulo 17: Hay mucho gilipollas suelto
-Carlos espera por favor.
Él seguía sin hacerme caso, y yo, yo notaba que las lágrimas me salían de los ojos. y por si no fuera poco de repente empezó a llover.
-Mierda, lo que faltaba. Carlos, lo puedo explicar.
Pase enfrente de un grupo de chicos que me dijeron que no llorara y si yo quería ellos podían hacer una cosa conmigo. Yo seguí adelante sin hacerles caso.
Pero entonces no sé si por la lluvia, por mí, por lo que me habían dicho, por que le daba pena, por que me quería o que, pero Carlos se volvió cogió su chaqueta e hizo que nos la pusimos los dos en la cabeza para refugiarnos de la lluvia y nos dirigimos al edificio sin que él me dirigiera la palabra. Sacó la llave y entramos.
-Creo que Cris trajo alguna ropa suya vieja, seguramente te ira.- Me dijo muy serio.
Yo simplemente asistí. Cogí la caja de la ropa y me puse unos pantalones de chándal, una sudadera roja que me iba grande pero por eso mismo me la puse y unas Vans rojas.
Baje donde estaba en salón, y allí estaba Carlos intentando ver la tele.
-Hemos quedado que tenemos que pintar la casa así que mañana quedaremos para elegir los colores.
-Me perece bien.- Le sonreí. Y nada el seguía sin mirarme.
Sonó mi móvil, era Paula.
-¿Si?- Dije mientras volvía a subir por las escalera de la casa.
-¿Julia?¿Donde estas?
-En el edificio con Carlos.
-Aaa vale ¿te voy a buscar y vamos a mi casa juntas?
-Bueno, vale, ¿cuando vienes?
-No sé saldré de aquí dentro de 10 minutos.
-Vale mándame un Whatsapp .
-Vale, pues quedamos así.
-Claro, adios.
-Adios.
Volví a bajar.
-Era Paula.- Le dije a Carlos.- Carlos una cosa.
-¿El que?- Dijo sin mirarme a la cara.
-Si estabas enfadado conmigo,- cogí aire- ¿por que has venido a por mi cuando estaba en la calle?
-Porque hay mucho gilipollas suelto.- Nada él estaba atento a la tele.
-Como yo.- Suspire.
Y al fin me miro.
-Tú no eres así.
-Ya, claro.
-Mira Julia, solo me ha molestado un poco la verdad es que no me tendría que haber comportado así.
Yo me quede mirándole sin saber que decir. Nos acercamos el uno al otro. Ay no que no nos besamos, deseaba aunque en realidad quería lo contrario.
Y en ese mismo momento, me llego el mensaje de Paula.
Gracias a dios, pensé.
-Bueno, me tengo que ir.
-Adios.
-Adios. Oye, me llevo la ropa esta si alguien pregunta a tengo yo, intentaré traerla dentro de poco, pero por si acaso se lo dices tú.
-Dalo por hecho. Y acuérdate de la pintura.
-Por supuesto.- Sonreí.
Y baje por las escaleras, abrí la puerta y vi a Paula esperándome.
Un gracias salió de mi boca sin que ella supiera el porque. Me fui con Paula mientras me hacía un montón de preguntas que apenas conteste.
Llegamos a su casa y fuimos a su habitación. Quedamos en contarnos todo mañana y dormimos tranquilamente.
Al día siguiente me desperté mire hacia la cama de Paula pero ella aún seguía durmiendo.
Jugueteé un poco con los dedos sin saber que hacer. Me tire hacia mi móvil y me puse en twitter. No había nada en especial.
Tenía un mensaje de Whatsapp en el grupo. Era de Ross ponía:
Él seguía sin hacerme caso, y yo, yo notaba que las lágrimas me salían de los ojos. y por si no fuera poco de repente empezó a llover.
-Mierda, lo que faltaba. Carlos, lo puedo explicar.
Pase enfrente de un grupo de chicos que me dijeron que no llorara y si yo quería ellos podían hacer una cosa conmigo. Yo seguí adelante sin hacerles caso.
Pero entonces no sé si por la lluvia, por mí, por lo que me habían dicho, por que le daba pena, por que me quería o que, pero Carlos se volvió cogió su chaqueta e hizo que nos la pusimos los dos en la cabeza para refugiarnos de la lluvia y nos dirigimos al edificio sin que él me dirigiera la palabra. Sacó la llave y entramos.
-Creo que Cris trajo alguna ropa suya vieja, seguramente te ira.- Me dijo muy serio.
Yo simplemente asistí. Cogí la caja de la ropa y me puse unos pantalones de chándal, una sudadera roja que me iba grande pero por eso mismo me la puse y unas Vans rojas.
Baje donde estaba en salón, y allí estaba Carlos intentando ver la tele.
-Hemos quedado que tenemos que pintar la casa así que mañana quedaremos para elegir los colores.
-Me perece bien.- Le sonreí. Y nada el seguía sin mirarme.
Sonó mi móvil, era Paula.
-¿Si?- Dije mientras volvía a subir por las escalera de la casa.
-¿Julia?¿Donde estas?
-En el edificio con Carlos.
-Aaa vale ¿te voy a buscar y vamos a mi casa juntas?
-Bueno, vale, ¿cuando vienes?
-No sé saldré de aquí dentro de 10 minutos.
-Vale mándame un Whatsapp .
-Vale, pues quedamos así.
-Claro, adios.
-Adios.
Volví a bajar.
-Era Paula.- Le dije a Carlos.- Carlos una cosa.
-¿El que?- Dijo sin mirarme a la cara.
-Si estabas enfadado conmigo,- cogí aire- ¿por que has venido a por mi cuando estaba en la calle?
-Porque hay mucho gilipollas suelto.- Nada él estaba atento a la tele.
-Como yo.- Suspire.
Y al fin me miro.
-Tú no eres así.
-Ya, claro.
-Mira Julia, solo me ha molestado un poco la verdad es que no me tendría que haber comportado así.
Yo me quede mirándole sin saber que decir. Nos acercamos el uno al otro. Ay no que no nos besamos, deseaba aunque en realidad quería lo contrario.
Y en ese mismo momento, me llego el mensaje de Paula.
Gracias a dios, pensé.
-Bueno, me tengo que ir.
-Adios.
-Adios. Oye, me llevo la ropa esta si alguien pregunta a tengo yo, intentaré traerla dentro de poco, pero por si acaso se lo dices tú.
-Dalo por hecho. Y acuérdate de la pintura.
-Por supuesto.- Sonreí.
Y baje por las escaleras, abrí la puerta y vi a Paula esperándome.
Un gracias salió de mi boca sin que ella supiera el porque. Me fui con Paula mientras me hacía un montón de preguntas que apenas conteste.
Llegamos a su casa y fuimos a su habitación. Quedamos en contarnos todo mañana y dormimos tranquilamente.
Al día siguiente me desperté mire hacia la cama de Paula pero ella aún seguía durmiendo.
Jugueteé un poco con los dedos sin saber que hacer. Me tire hacia mi móvil y me puse en twitter. No había nada en especial.
Tenía un mensaje de Whatsapp en el grupo. Era de Ross ponía:
Hoy a las 11:00 en el edificio.
Ya habían puesto que estarían allí y yo contesté por mi y por Paula. Paso un rato y a fin Paula se despertaba poco a poco. Vi como se movía entre las sábanas se restregó los ojos y se levantó poco a poco. Yo me reía desde una esquina de la habitación, donde estaba a pollada a la pared mirando el móvil.
Se me quedó mirándome y me sacó la lengua mientras iba al baño.
-Hemos quedado a las 11.
-¿Para que?- Me dijo mientras se cepillaba los dientes.
-No lo sé.
-Bueno, pos nos vamos preparando.- Dijo con la boca llena de espuma.
-Si, si no te hubieras levantado tan tarde.- Reí.
Ella me contestó tirándome una almohada a la cabeza.
-Alguien se ha levantado con mal humor.- Susurré.
Me puse unos shorts vaqueros claros y una camiseta blanca, ancha con Mickey Mouse dibujado a un lado, enseñando un hombro y unas bailarinas negras.
Desayudamos, nos cepillamos los dientes y nos fuimos.
A las 11:00 ya estábamos delante del edificio trucamos y...
Desayudamos, nos cepillamos los dientes y nos fuimos.
A las 11:00 ya estábamos delante del edificio trucamos y...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)