Estaba ya preparada para salir. Fui a la cocina y cogí la botella de un litro de zumo de naranja, que estaba por la mitad, saque el tapón y me la lleve a la boca, mi madre se pone de los nervios cuándo bebo directamente de la botella, pero a mi me da igual, lo hago igualmente. Cogí el rotulador permanente y escribí en la pequeña pizarra blanca que teníamos en la nevera:
He quedado con las chicas como todos los sábados, llegaré a la hora de comer o sino ya os avisaré.
Besos
Me acerque a la entrada y cuando iba a abrir la puerta pude ver como se abría ella sola, pegue un brinco para atrás del susto, pero por suerte no grite y no desperté a mis padres que seguían durmiendo. Dí unos pasos para atrás y apareció la cabeza del que había movido la puerta. Ni siquiera miro para en frente lo que hizo que no se diera cuenta de mi, solo intentaba que la puerta no hiciera ruido y la cerró cuidadosamente.
Yo me quede asombrada al verle. Y entonces fue cuando él se dio la vuelta y me vio. Al verme abrió mucho los ojos y se quedo con una expresión en su cara de susto y asombro. Nos quedamos mirándonos durante unos segundos y entonces fue cuando él agacho la cabeza y paso andando por mi lado como si no nos hubieramos visto.
-Dani, no te vallas que te he visto.- Le grite en un susurro para que mis padres no se enterarán.
-¿Qué quieres?- Me preguntó también susurrando.
-¿Cómo que qué quiero?¿De donde vienes?
-¿Y tú?¿A donde te vas?
-Voy que he quedado con las chicas en la plaza que es sábado.
-¿Con las chicas?¿Con Paula también?- Me preguntó sorprendido.
-Paula no ha dicho nada, por ahora solo he quedado con Julia, ¿por?
-No, por nada.
-?Y ahora se puede saber de donde ha venido el señorito?
-No.- Dijo y se dio la vuelta.
Le cogí el brazo para que no se fuera y lo tiré hacia mi.
-Contestarme o grito y te la cargas.
-¿Qué?¿Me estas amenazando? O, vamos Cris, acuérdate que aquí yo soy el mayor.
-Si, y eres mayor por 11 meses, que vamos al mismo curso. Pero lo más importante, sabes que soy capaz de despertar a papá y mamá si no me dices de donde vienes.
-No te creo.
-A no...- Estuve apunto de gritar cuando unas manos me taparon la boca.
-Vale, vale, vale,- me dijo mi hermano,- te lo digo, pero no sé lo puedes decir a nadie, ¿de acuerdo?
Yo asentí con la cabeza y con una sonrisa de victoria en la cara.
-He estado con Paula.- Dijo en un suspiro.
Mi sonrisa se abrió poco a poco y mi cara de victoria se volvió en cara de sorpresa.
-¿Qué?¿Q-qué habéis hecho?
-No seas mal pensada, solo hemos estado en el edificio y ya esta.
-¿Y ya esta? Bueno, si te pensabas que ya esta estas equivocado porque Paula me lo va a contar.
-Yo no estaría tan seguro.
-Bueno, solo tengo que preguntárselo.
-Ni se te ocurra.- Me advierto.- Que me mato, y yo a ti.
-Bueno, vale, no le voy a nombrar nada.- Le mentí.- Bueno, me voy que voy a llegar tarde, adios hermanito, te quiero.
Le di un beso rápido en la mejilla y me fui corriendo por las escaleras mientras escuche a Dani decirme que él es el mayor.
En el starbucks:
-Y eso es lo que yo sé, que es poco pero me apetecía hacer como una especie de intro. Ahora lo que paso nos lo tendrá que decir la rubia que se esta tomando su capuchino y me esta matando con la mirada.- Termino Cris de contar la historia.
Yo estaba tomándome un chocolate caliente, la verdad es que hoy no me apetecía probar alguna cosa nueva para beber ni probar ninguno de esos cafés raros.
Mire a Paula, no me podía creer nada. Le dí un sorbo a mi chocolate caliente. Paula me miro.
-¿Qué Julia te gusta el starbucks?- Me pregunto como si nada.
-Si mucho, ¿pero sabes que pasa bien con el café y la bollería?
-¿El qué?- Me preguntó curiosa.
-Una buena historia que le a ocurrido a una amiga. Así que cuenta.
Cris y yo la mirábamos con una mirada que rogaba que contara la historia.
-Vale, vale ya os cuento lo que me ha pasado.- Dijo Paula cortando el muffin de arándanos que se había pedido. Se llevo un bocado a la boca, se limpia la boca y las manos y comenzó su historia.
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