jueves, 8 de agosto de 2013

Capitulo 22: Gracias papá

Estaba en mi habitación dándole vueltas a como pintar mi habitación del otro edificio.
Me acordaba todo el rato de la frase de Dani "algo que te puede representar".
Algo que me pueda representar, algo que me pueda representar, ¿que me puede representar?
Me tire en la cama frustrada, ni siquiera sabía lo que me representara, eso se refiere a que no sé quien soy, no sé que quiero, no sé nada.
En ese momento note el ruido de unos pequeños golpes, me levante de la cama como con un lapsus y mire a la ventana pero no veía nada, me acerque más y moví la cortina haciendo así que se viera  mitad del cristal y para mi sorpresa no había nadie.
Que extraño me había parecido escuchar unos golpes, me encogí de hombros y me gire., pero volví a escuchar los golpes y esta vez me di cuenta de donde venían, venían del otro lado de la habitación, venían de la puerta.
Fui andando lentamente hasta ella y abrí la puerta. Me quede sorprendida, bueno ya estaba sorprendida al oír de donde venían los ruidos, por que en ese instante sabía quien era la única persona que podía ser. En realidad lo que más me sorprendió era que tenía una sonrisa en la cara.
-Hola Julia, te he traído unas cosas.- Dijo dándome la caja que llevaba.
-Amm, gracias.- Dije dudosa.
-Son osas de cuando tu eras pequeña y de, de mamá.- Note su tristeza al decir en un suspiro la última palabra.- Es que he oído que estas con tus amigos en una nueva casa y aún no sabéis si os vais a mudar o algo pero me gustaría que una parte de ti estuviera en esa casa ya que en esta apenas a habido.
Nos que damos en silencio sin saber que decir.
-Además te he dejado en un sobre dinero para los primeros meses, para que lo lleves todo bien con tus amigos.
Mire en la caja y vi el sobre mire dentro y había un montón de billetes.
-Gracias, pero no los necesito he encontrado un trabajo donde pagan bastante bien.- Dije seria dándole el sobre.
-Aaa bueno me parece bien pero quédate lo aunque sea para un capricho.- Dijo negándome el sobre.
Mire el sobre lo volví a guardar en la caja y al fin le sonreí, ¿cuánto tiempo llevaba sin sonreirle a mi padre? No lo sé, no me acuerdo de la última.
Deje la caja en el suelo y me tire encima abrazándole.
-Gracias papá.- Le susurré al oído.
-De nada hija.- Me contesto.
Nos volvimos a sonreír y cerré la puerta de mi habitación.
Lleve la caja a mi cama y me tire en esta y me puse a ver todo lo que había, creo que ya se que poner en mi habitación.