lunes, 29 de julio de 2013

Capitulo 21: Representar parte de ti

Pasaron unos días, estábamos pintando la casa como tiene siete dormitorios hemos decidido que cada uno decorará uno. Y las demás salas las haremos del color que eligiéramos entra todos
-¿Que vas a hacer con tu habitación?- Me preguntó Ross.
-Aún no lo sé.- Dije triste.- ¿Y tú?
-Cómo tú, y además si supiera que hacer no te lo diría.
-Oye.- Me queje y le pinte un poco en la cara con la pintura beige, que la utilizábamos para pintar las paredes del salón-comedor.
-Oye, no me pintes que tengo que ir a trabajar con Carlos.- Dijo mientras se limpiaba la cara.Yo me limite a sacarle la lengua.- Cuando termines con esta pared ahí tienes la pintura azul.
-Vale.
-¿Hoy no trabajas?
-No hoy tengo el día libre solo va Paula.
-A vale bueno, adios. Me parece que Dani esta arriba dándole la última capa a algunos muebles.
-Vale.- Le sonreí.
Nos dimos un pequeño besos en los labios y se fue.

Termine de pintar la pared y abrí el tarro que llevaba la pintura azul cielo. Queríamos pintar el salón de colores suaves y que no llamaran la atención pero como pintarlo todo de beige quedaba muy soso queríamos darle un toque de color así que elegimos un azul claro.
Cogí una brocha pequeña y empece a pintar por las esquinas, después cogí el rodillo y empece a pintar.
-¿Como vas?- Dijo Dani mientras bajaba las escaleras.
-Bien.
-Trae que te ayudo.
-Vale.
Cogió otro rodillo y comenzó a pintar.
-¿Que?¿Ya sabes que hacer en la habitación?- Pregunté.
-Si, ¿y tú?
-No, no tengo ideas.- Reímos.
-Bueno, ya te llegarán.
-Eso espero.

Después de un rato terminamos de pintar la pared del color cielo.
-Bueno, ¿te parece tomar algo? Creo que nos lo merecemos.- Dijo Dani.
-Yo pienso como tú.- Sonreí.
Se fue y enseguida  volvió con dos refrescos y un bolsa de patatas.
Nos sentamos apoyados a una pared sin antes mirar que estuviera seca o que la podríamos mancharla.
-¿Que?¿Que me cuenta la pequeña Julia?
-Nada aquí, sentada, contigo, abriendo una lata.- Abrí la lata de limonada e hice un gesto de brindis antes de beber un sorbo aunque casi tiro la mitad por la risa.- ¿Y tú?¿Que me cuentas?- Dije mientras le di un empujoncito en el hombro.
-Nada aquí.- Hubo un pequeño silencio.- Tú sabes lo de Paula y yo, ¿verdad?
-Bueno, tampoco te creas que muy bien.- Reímos.
-Es estupenda.
-¿Quien?¿Paula o yo?
-Paula.
-Oh, muchas gracias.- Volvimos a reír.
-No, no quiero decir eso, es que...
-Es algo especial.- Susurre.
-Exacto, ademas tú ya tienes a Ross para decirte que eres estupenda.
Ese comentario mu gusto mucho y me hizo sentir algo extraño, como mariposas en el estomago. Lo único que podía hacer después del comentario era sonreír, sonreír como una loca.
Mire el bote de pintura apenas habíamos utilizado.
-Sobra un montón de pintura azul.
-Si, guardase la a Paula, que me dijo que si sobrará que se la diéramos. La quiere utilizar en la habitación.
-¿Si? ¿Y sabes que va a hacer en la habitación?
-Creo que va a pintarla del azul cielo y blanco y hacer algo así como la habitación del cielo. Y no me extraña.
-¿Que quieres decir con eso?
-Que es un ángel.- Dijo con una cara de enamorado mirando al techo.
-Aaa vale- reí- pero si quieres mi consejo es mejor que eso se lo digas a ella y no a mi. Solo si no quieres ponerme celosa.
-¿Acaso estas celosa?
-No. Pero quiero decir que si quieres echarle piropos a Paula que se lo digas a ella y no a mi.
-Hombre, ahí tienes razón.
Nos quedamos callados.
-Joder, pues a mi lo de la habitación me esta matando.
-¿No sabes que hacer?
-No, ¿y tú?
-Si.
-Y,... ¿se puede saber?
-Va a ser orientada a Las Vegas.- Reísteis.
-Madre mía. Haremos noches de casino.
-Hombre en eso pensaba. ¿tú que entiendes por Las Vegas?
-Jugaremos al poker.
-Hombre, pues claro.- Exclamó.
-Pero apostando ¿eh? Que así gano perras.-Reímos después de mi comentario.-¿Me puedes ayudar a escoger lo que puedo hacer con la mía?
-Ya me gustaría, pero en eso solo lo puedes elegir tú.
-Oh venga, que es decorar una habitación no elegir el hombre de mi vida.
Se rió, pero yo en ese momento estaba muy seria.
-Haber, lo que quiero decir es que tienes que hacer algo donde te sientas a gusto y que pueda representar parte de ti. Tú por ejemplo si no solo conocieras la habitación de Paula y la mía, la que vamos a hacer, ¿que pensarías de nosotros?
-No sé, me imagino que tú deseas ir a Las Vegas y Paula es un cielo de chica, cariñosa, alegre, bueno, ya sabes.
-Y... ¿es verdad?
-¿Si?
-Si. Ya pillas lo que quiero decir ¿verdad?
-Verdad.

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