-Que frase más sosa.- Exclame a Ross pintando la pared de su habitación.
-Tú si que eres sosa.
-Oyee.
-Ya ves tú que le pasa a la frase.
-Nada, que es muy sosa.
-Pues, como tú.
-A que no te ayudo a pintarla.
-Pobrecita. Venga tonta que ya casi estamos.
-Te ayudo porque muy adentro eres buena persona.
-Y porque estas loquita por mi.
-Que te sabrás.
-Es que, querida, se te nota mucho.
-No, no es verdad.
-Ves lo acabas de afirmar.
-¿Que? No.
-Si.- Me dijo como un crío pequeño.
-No, no, no.
-Si, si, si.- Y después de esto me pinto media cara con su pincel.
-No, para. No me pintes.- Le dije sacudiendo mi pincel haciendo que le cayera gotas de pintura por toda la cara.
-Uyy, te voy a matar.
-No si no me coges.- Tire el bote de pintura y el pincel al suelo, que estaba lleno de papel de periodico para no mancharlo, y salí corriendo y riendo.
Oía como Ross me seguía por atrás corriendo.
-Ya verás cuando te coja.- Me dijo desde atrás.
-Yo empece a correr y a reír por toda la casa, baje las escaleras saltándome los escalones de tres en tres. Fui al salón y cerré la puerta para que se chocara, y así lo hizo. Yo ya le estaba esperando en la otra punta de la habitación, detrás de la mesita para poder rodearla por un lado o por el otro según por donde viniera.
Ross fue andando tranquilamente por el lado derecho de la mesa, y yo me fui corriendo por el otro pero él, que es más rápido y fuerte, me cogió por la cintura y me levanto del suelo.
-Noo.- Me queje riéndome.
-Ya verás ahora que divertido.
-¿Qué?¿Qué vas a hacer?
-Adivina.
-Oh oh no me gusta eso.
-Ya te digo yo que no ta va a gustar.
Me cogió como un saco de patatas y me subió por las escaleras hasta llegar al baño del segundo piso, donde hay una pequeña ducha en la esquina.
Me dejo en la esquina, yo llevaba riéndome todo el rato y haciendo tonterías.
Al ver que me había dejado en la ducha ya me imaginé lo que quería hacer.
-No, no, no, no.- Exclamé intentando salir de la ducha, pero el me tapaba la única pequeña salida que había y no me dejaba pasar.
-Si, si, si.- Me dijo con una sonrisa en la cara. Y acto seguido le subió el grifo para que saliera toda el agua.
-Aaaahhh.- Grite.- Esta helada.
-Uy lo siento.- Se rió mientras subía la temperatura del agua.- ¿Mejor?
-Si.- Reí.
Y enseguida le cogí del cuello dándole un beso en la boca y atrayendo le adentro de la ducha. Sonreímos los dos a mitad beso y nos dimos un pequeño beso de esquimal y luego otros en la boca.
Me encontraba genial notaba sus labios húmedos y su lengua juguetona mientras el agua caliente me recorría toda la espalda. Volvimos a sonreír.
-Me gustan estas peleas.- Le sonreí, le di un pequeño besos en los labios y salí del baño cogiéndome una toalla seca.
Ross se apoyo en la pared y se sonrió a sí mismo, apago el agua y salió del baño.
Me desaté el moño que me había hecho y me seque el pelo con la toalla.
-Sabes que la pared no esta terminada.- Dijo Ross apareciendo por el marco de la puerta.
-Estaría terminada si no me hubieras pintado pitad cara.
-Y tú no te habrías dado una ducha.
-Encima que me has empujado tú, da igual, la puedes terminar sin mí que queda poco. Además yo he quedado con las chicas.
-Bueno, vale. La termino yo, pero si queda un horror será tu culpa.
-Vale, yo me haré de los cargos.
Y se fue a su habitación.
Escogí ropa seca de la poca que me había traído y me vestí, tirando toda la ropa mojada al suelo. La cogí y la colgué en la ducha dónde antes me había dado una ducha rápida, si así se puede llamar, con Ross.
Me miré al espejo y me cepille el pelo, me costo un poco sacarme todos enredones sin hacerme mucho daño, pero al final pude.
Me cogí el bolso y fui a la habitación de Ross, donde él estaba sin camiseta terminando de pintar. Me acerque a él.
-Bueno, me voy.
-Vale.
Nos dimos un pequeño beso.
-¿Me podrás recoger la ropa mojada que esta en el baño?
-Vale, yo ta le recojo.
-Es por si vienen algunos de estos. Que no me da la gana que vean mi ropa interior.
Ross se empezó a reir.
-Oye no te rías.- Le di un pequeño golpe en el brazo.
-Mira que sois tontas con esas cosa.
Le saque la lengua antes de salir de la habitación.
-Adios.- Le grite por el pasillo.
-Adios.- Me contestó.
Y me fui de la casa.
La verdad que me ha gustado mucho esta tarde con él, pero mucho.
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