martes, 16 de julio de 2013

Capitulo 19: Te lo mereces

-Julia, Julia, Julia despierta.- Me susurraba una voz muy familiar mientras su mano me agitaba el brazo.
-¿Que?- Gruñí.
Él se rió.
-Despierta.- Dijo suavemente.
-No quiero.-Volví a gruñir.
Él se reía al parecer le hacía gracia verte así.
-Julia, te tengo que decir una cosa.- Dijo dulcemente.
Mire el reloj.
-Ross, son las 5:00 de la mañana. Déjame dormir.- Me quejé.
-Ven solo un momento.
-Bueno, vale pero solo por que eres tú.- Dije frotándome los ojos.

De repente me miré y vi como iba vestida, ola camiseta ancha, los pantalones de baloncesto y el moño. Así que acto seguido me tapé con la manta entera.

-¿Que pasa?- Preguntó Ross.- Creí que ibas a levantarte.
-¿Tiene que ser ahora?- Pregunté.
-Si.- Rió.

Saque la cabeza por encima de la manta, me había sacado el moño como había podido e intente peinarme un poco con las manos para no tener pelos de loca.

-Aaa, ya entiendo. Te da vergüenza que te vea como estabas.
-¿Queeeee? No que va no era eso.
-Si que era.- Dijo haciéndome un poco de cosquillas.
-Vale si, entonces puedes dejarme cambiarme.- Le sonreí.
-No, no hay tiempo.

En ese momento se me quedo cara de idiota. Creía que me iba a decir que si.

-Venga que tenemos que ir a la azotea.- Dijo tirándome del brazo.
-No voy a salir fuera así.
-Venga, que más te da yo soy el único que te va a ver y ya te he visto. Así que mueve el culo.

Puso pucheros y salí detrás de Ross por las escaleras de incendios, hasta llegar a la azotea.

-Bueno, ya estoy aquí, ¿que querías?

Él me sonrió, puso sus manos en mis hombros y me giró poco a poco haciendo que lo viera, haciendo que viera todo lo que a hecho por mi, solo por mi.
Era precioso un pequeño picnic a la luz de la luna, todo iluminado con velas-

-Es, es- suspire- precioso.- Pudo salir al final de mi boca esa palabra perfecta gracias a algo perfecto que había hecho el chico perfecto.-¿Porque lo has hecho?
-Por que te lo mereces.

Sonreí, nos sentamos en una manta y empezamos a hablar, reír, comer,...

-Ha, se me había olvidado. Sara esta de acuerdo en todo, no le importa pagar.
-Buena noticia.

De repente nos miramos y nos acercamos poco a poco hasta que sellamos un beso con nuestros labios debajo de la luz de la luna. Al separa los labios nos miramos a los ojos y nos sonreímos como tontos. Mire el reloj, las 9:30. Joder si que a pasado el tiempo rápido.
Y de repente a los dos nos vibró el móvil lo leímos.

-Nos vemos a la 10:30.- Rió Ross.
-Si, me voy a duchar por que sino,...- reímos- solo tienes que ver la pintas que llevo.- Dije mientras bajaba las escaleras.
-Pocas personas con una camiseta ancha, unos pantalones de deportes y un moño parecen modelos. Pero te diré una cosa tu eres una de ellas.

Le miré a los ojos no evita una sonrisa, quien evitaría una sonrisa si alguien te dice eso, ¿tú lo harías?, la verdad es que lo dudo.
Y acto seguido le di un pequeño beso en los labios muy rápido, lo que se conoce como un pico.
Me iba a ir pero el me cogió del brazo me estiro de el e hizo que me pusiera enfrente suyo quedándonos así a pocos centímetros y  mirándonos cara cara.

-A propósito esa camiseta es mía.- Dijo en un susurro y acto seguido me sonrió.
-Ya decía yo que me recordaba a ti.
-Te la puedes quedar te queda mejor que a mi.- Rió y me beso, un beso tierno y picante.

Tras varios minutos me nos separamos y nos despedimos haciendo que cada uno se fuera a su casa.
Cuando llegué a mi habitación me saque la ropa y me duche.
Cogí unos shorts con la bandera de USA y una camiseta blanca, ancha enseñando el hombro.
Mire el reloj y me puse todo lo necesario en un bolso.
Y fui en marcha hasta llegar.
¿Que hora es? Las 11:20, espero que ya halla alguien. Llame al timbre pero no abría nadie, volví a llamar nada.

-Ya estoy aquí.- Dijo alguien por detrás.
-Oh, gracias, al fin alguien me puede abrir. Haber cuando dais llaves a todos.
-Eso toca hoy.- Sonrió mientras abría la puerta con la llave.- Pasa.- Me indico.
-Gracias Carlos.

Entramos y nos sentamos.

-Hoy toca terminar de limpiar.
-Aún más, no me apetece.- Me queje como una niña pequeña.
-Pues te aguantas.
Le saqué la lengua.

Poco a poco la gente empezó a llegar y empezamos a hablar entre todos.

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