jueves, 11 de junio de 2015

Capitulo 45: Mira quién esta ahí

Abrí la puerta que daba con la terraza.
-¡Qué pasada!- Grito Sara.
-Es precioso Julia.- Me abrazo Paula.
-Que bonito.- Exclamo Cris intentando que no se le cayera la bandeja con la comida.
Yo simplemente reí tras sus comentarios, me alegraba mucho de que les haya gustado tanto, aunque tampoco había hecho gran cosa.
-Esperar aun hay más.- Me acerque al enchufe que había en la pared y enchufé las luces de navidad.- ¡Taran!- Grite.
Se ilumino toda las luces que rodeaban la azotea.
-Es genial Julia.- Me dio Cris un beso en la mejilla.
-¿Sabes lo que es genial?
-¿Que?
-Tu pizza.- Dije cogiéndome un trozo de la bandeja y después de esto le di el primer mordisco.
-Oye, no comos todavía.- Me grito Cris. Yo simplemente le di un beso en la mejilla y me dedique a comerme la pizza.
Comencé a escuchar un ritmo que no me sonaba nada, parecía de una canción de los 70 o los 80 provenía del tocadiscos que había traído Paula.
-Madre mía... Que música.- Dijo Cris.
-Venga Cris si en el fondo te gusta.- Le exclamó Paula mientras se ponía una boa de plumas alrededor del cuello, hizo una pequeña pose y seguidamente cogió a Cris por las manos y empezaron a dar vueltas riendo.
Se oyó un pequeño click que provenía de la derecha de ellas.
Era Sara tenia una cámara entre las manos, nos la quedamos mirando sin pestañear y cuando vimos que un papel salia del inferior de la cámara nos pusimos a gritar como unas locas.
-No me puedo creer que tengas una cámara de estas.- Grito Paula.
Nos que acercamos a ella y nos quedamos las cuatro sin mover ni un musculo esperando que apareciera la imagen en el papel. Empezaron a salir unas manchas en color y cuando al fin salio la imagen empezamos a reír.
Se trataba de Paula y Cris dando vueltas riendo y yo detrás de ellas riéndome también, era completamente preciosa con las luces de la terraza y la noche llena de estrellas.
Seguimos bailando y cantando a pleno pulmón durante toda la noche.


Al día siguiente me desperté vagamente en mi habitación estaba todo oscuro excepto por una pequeña haz de luz que se colaba por la rendija de la ventana. Me levante lentamente restregándome el ojo. Llevaba puesta una camisa azul de pijama y unos pantalones de algodón grises.
Abrí suavemente la puerta procurando no hacer ruido y fui caminando vagamente por el pasillo, baje las escaleras dando pequeños saltitos con mis pies descalzos hasta llegar al salón y al lado de este la cocina. Abrí el cajón y cogí un pequeño bol poniéndome ligeramente de puntillas.
Me senté el el sofá y encendí la tele, rece para mis adentros para que hicieran algo que valiera la pena ver. Fui comiendo cucharadas de mi leche con cereales mientras veía capítulos de las primeras temporada de una serie ya desfasada.
Unos pasos hicieron que mirara hacia las escaleras.
-Buenos días.- Dijo la rubia despeinada que se encontraba allí. - Carlos nos va a matar por no haber ido a la fiesta.- Me dijo mientras habría la nevera.
-Lo sé, tengo varias llamadas de él.- Le dije mientras tomaba otra cucharada.
-Algún día de estos lo invitamos a cenar para disculparnos.- Dijo mientras se sentaba a mi lado.
-Si, aunque seguro que lo entiende. Por cierto, ¿qué hora es?
-Las 10:45.
-Creo que me voy a dar una ducha, que la necesito.
-De acuerdo, yo me despido de la demás por ti.
-Vale.- Le dí un beso en la mejilla.
Deje el bol y la cuchara en el lavaplatos, y subí corriendo las escalas, me puse unos tejanos y una camiseta ancha granate con unas zapatillas negras. Me mire al espejo, como no me apetecía peinarme mi largo pelo ondula, ya que cuesta bastante rato, me hice un moño fácil, cogí mi bolso y salí de la casa.
Fui caminando tranquilamente pero con paso firme hacía mi casa, cuando estaba a unos 20 metros de ella vi a un par de jóvenes borrachos salir de ella. 'Mierda' me dije a mi misma.
No me apetecía nada pasar por delante de ellos y además en el rellano corría el peligro de encontrarme con Bruno, cosa que no me hacia ninguna gracia.
En este momento me encantaría subir por las escaleras de incendio, pero el problema es que estas se encuentra por el otro lado del edificio.
Seguí caminando.
-Buenos días señorita Julia.- Me dijo el portero.
Vale, ahora tengo que entrar en el edificio.
-Buenos días.- Le sonreí.
Paso por al lado de los dos chicos ebrios, que se me miraron de arriba hacia abajo. Subí al ascensor y pedí que por favor,por favor, por favor, no me encontrara con Bruno.
Al llegar a mi piso mire hacia la izquierda y no había nadie, así que fui hacia mi puerta y comencé a buscar las llaves en el bolso, no sé porque no las he sacado ya en el ascensor. Con las prisa el bolso se me cayo. Me agache para cogerlo y al fin las encontré. Cuando las puse en la ranura la puerta de detrás de mí se abrió.
-Hombre, mira quien esta ahí.

Mierda.


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