-Hombre, mira quien esta ahí.
Mierda.
Me gire lentamente, hasta que lo vi apoyado en el marco de la puerta bebiendo una lata de cerveza.
- Hola.- Intente parecer simpática.
-¿Qué tal?
-Bien.- Le sonreí.- Oye, perdona por no haber ido a la fiesta. Es que he tenido un... problema y no pude ir.- Intentaba girar la llave sin que se diera cuenta pero era muy difícil.
-No, no, tranquila, cada uno es libre de hacer lo que quiera.- Dijo serio.
-Ya, bueno, tenía intención de ir pero no pude por... asuntos personales.
-¿Con asuntos personales te refieres al camarero rubio?- Pregunto mirando a la lata de cerveza.
-¿Qué?
-Que no entiendo como puedes salir con un camarero. Pensaba que no serías tan tonta como para salir con cualquiera.
-Quedarme con un cualquiera habría sido si saliera contigo, pero con suerte para mi estoy con el camarero.-Le respondí.
-Tú sabes muy bien que no soy un cualquiera, Julia, yo soy el chico de tus sueños y no tienes porque hacerte más la estrecha.- Se fue acercando a mi.
-Mira, creo que te estas equivocando.
Y por suerte para mi en ese momento la puerta que estaba detrás de mi se abrió.
-¿Julia?
-Hola papá.-Le di un beso en la mejilla.- Estaba hablando con Bruno, que ayer hizo una fiesta.
-Ah, así que eras tú el de la fiesta. -Dijo con una voz muy seria.
-Si, señor.- Volvió a agachar la cabeza.
-Bueno, me voy a trabajar.-Me dijo.
Cuando se metió en el ascensor yo me metí rápidamente en mi casa.
Subí corriendo las escaleras mientras me soltaba el moño. Al llegar a mi habitación me tire en la cama boca arriba. La verdad que no se cuanto tiempo estuve así, me quede en mi mundo, pero por suerte un sonido de mi móvil me devolvió al mundo real. Mire el móvil, era un mensaje de Ross, en ese momento una sonrisa apareció en mi cara.
Ross: Hace mucho tiempo que no nos vemos.
Julia: Solo han sido 3 días.
Ross:¿Solo? Yo creía que había sido mucho más tiempo separados.
Julia: Te invito a comer por tooooodo el tiempo que hemos pasado separados. A las 2 en mi casa.
Ross: ¿Y si te invito yo a algún restaurante?
Julia: Vale, pero pagamos a medias.
Ross: Eso ya lo discutiremos allí.
Julia: Ponte guapo ¿eh?
Ross: Creía que ya lo era.
Julia: Bueno,... te va ha días.
Ross: Ah, bueno, pues esperemos que hoy sea uno de esos días que voy más guapo de lo normal.
Julia: Eso espero porque sino te quedas sin comer.
Ross: No te defraudare. A la 13:00 te paso a buscar.
Julia: Estaré preparada.
Arete el móvil contra el pecho y pegue un pequeño chillido. Nunca lo había hecho, parezco una de esas adolescente locas de las películas.
Me levanté y fui al baño, puse una lista de reproducción y deje el móvil en un lugar alto y me duche. Tarde un buen rato, normalmente tardo un montón y como hoy tenía tiempo de sobra no iba a ser diferente. Volví a mi habitación con los pies descalzos y con la toalla alrededor del cuerpo, me quite la toalla del pelo y procure secarmelo con ella con cuidado y procurando no salpicar mucho. Me desenrede mi larga melena con gran cuidado, me lo tendré que cortar dentro de poco y es muy difícil desenredarla sobre todo las puntas. Cuando termine con ello entre en mi armario, lo mire bien, ¿qué me puedo poner? pensé mientras me mordía la uña pulgar de la mano. Entonces me di cuenta, tenia las uñas desgastadas con un esmalte de color azul oscuro. Volví al baño y me quite el pintauñas, fui al armario (de nuevo) y decidí ponerme un mono de verano negro con flores, me pinte las uñas de un color granate. Mire la hora me queda algo más de media hora. Mi pelo prácticamente estaba seco. Me senté en el tocador y abrí el cajón donde tenía el maquillaje, el 90% me lo había comprado Paula y Cris, así que no tenía casi idea de eso. Me puse la base, un poco de rubor, el rímel y un brillo de labios rojo. Me recogí un poco del pelo, creo que no he terminado muy mal, me parece que hasta lo he hecho bien. Llene un pequeño bolso de color rosa palo con el monedero, pañuelos, el brillo de labios (porque Paula siempre me ha dicho que cuando me pinte los labios me lo tengo que llevar a todas partes), las llaves y el móvil, me coloqué una pulsera de mi madre en la muñeca derecha y unos pendientes a juego, además de un reloj que me regalo mi padre en la muñeca izquierda y termine de adornar mi cuello con un colgante. Creo que ya estoy.
Unos minutos después sonó el timbre, fui corriendo a la perta y mire por la mirilla, si, era Ross. Abrí la puerta alegremente.
-Hola.- Le dije antes de darle un pequeño beso en los labios.
-Mírala,- me dijo cogiéndome la mano y dándome una vuelta- si, que te has puesto guapa.
-A ella no le hace falta.- Dijo una voz detrás de Ross.
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