miércoles, 29 de enero de 2014

Capitulo 33: El acantilado

Eran las 2:30 de la noche. Estaba en mi habitación con la luz apagada y mandando mensajes con el móvil tumbada en la cama. ¿Cuánto tiempo llevaba?¿3 horas? Si, más o menos algo así, hablando con la misma persona. Joder, es que me tenía loquita. Lo único que me pregunto si vamos enserio o no. Tenía su imagen todo el rato en la cabeza, su sonrisa, sus ojos azules claros que me hacían perderme en su mirada cada vez que la miraba. Sonreí tontamente cuándo leí que quería verme y acto seguido me mordí el labio al responderle que yo también le quería ver. Entonces fue cuándo me dijo que quedáramos. Me quede en shock. ¿Quedar?¿Ahora?¿Dónde?¿Cómo? Mi padres seguro que se enterarían cuando saliera de casa. ¿Y a dónde íbamos a ir?¿Qué íbamos a hacer? No era una buena idea pero cuando más sorpresa me lleve fue cuándo vi que le había enviado un mensaje a Dani diciéndole que estaba deseando verle y así afirmando su oferta. ¿Qué he hacho?¿Le he dicho que si?¿Porqué? Si justo estaba pensando lo contrarío. ¿Como iba a salir de mi casa? Mierda, ¿qué hago ahora? Le iba a enviarle un mensaje diciéndole que no podría salir de casa sin que mis padres se enteren, pero ya era demasiado tarde, ya me había enviado un mensaje diciéndome que me venía a buscar a mi casa que me fuera preparando. Me quede unos segundos quieta en silencio en mi habitación leyendo varias veces la conversación. ¿Viene para aquí?¿Qué hago? Vestirme, por que no iba a salir por la noche con el pijama, iba a gritar de emoción pero me acorde que tendría que estar durmiendo, así que respire profundamente, salte de la cama y me acerque al armario. ¿Qué me pongo? Tiene que ser algo sencillo para que no pareciera que estuviera obsesionada en la ropa, pero tenía que ir mona, eso seguro. Mierda, no sé que ponerme, ya me parezco a esas chicas que tienen tres armarios enteros de ropa y dicen que no tienen nada que ponerse, siempre me he dicho que no quería ser como ellas, pero creo que cuándo estas enamorada de alguien nada más te parece perfecto. Un momento, ¿He dicho enamorada? Si, creo que si, pero, esa palabra es muy fuerte, ¿verdad? Si , es muy fuerte. Bueno, luego pensaremos en eso que Dani debe de estar al caer y yo no me habré cambiado. Mire el reloj, llevaba ya 10 minutos revolviendo la ropa, va a llegar en cualquier momento, vale, Paula tranquilízate y piensa, a Dani le gustan las chicas sencillas, así que coge unos pantalones y una camiseta y ya esta. Tras tranquilizarme me cogí unos tejanos claros y una camiseta gris con la boca de los "The Rollings Stones" en una bandera inglesa ya que sabía que le gustaba esa clase de música, sinceramente yo soy más de pop, además me puse unas Vans rojas para no hacer ruido, me mire al espejo y me peine un poco, ¿me maquillo? No me da tiempo ya me ha enviado un mensaje Dani. Esta abajo. ¿Y ahora qué? Saque la cabeza por la ventana. Ahí estaba él.Con unos tejanos desgastados y una camiseta roja de Duff y una mochila a la espalda. Con sus magníficos ojos azules y su preciosa sonrisa, sus mejores complementos.
-Vamos Paula baja.- Me grito sonriéndome.
-Shhh, no grites que mis padres se enteran enseguida. Como me pillen saliendo de mi casa será por tu culpa.
Y cerré la ventana. Cogí mi bolso con las llaves, el móvil, el monedero y demás cosas y también puse una pequeña chaqueta de punto. Cogí aire y giré el pomo de mi puerta poco a poco, ya que la tengo cerrada para que no vean que estoy con el móvil, di un paso hacia el pasillo y volví a cerrar la puerta con el mismo cuidado que la abrí.. Andando por el pasillo rodeé una baldosa que si la pisabas chirriaba y al fin logre llegar a la puerta de entrada. Suspire. Cogí el pomo abrí la puerta y la cerré con máximo cuidado. Estaba fuera. No se habían enterado. Una alegría me absorbió de la cabeza a los pies, grite para mi y baje corriendo los tres pisos que me separaban de Dani. Abrí la puerta de mi portal y me tiré hacia sus brazos. Empezamos a reir y girar.
-Vamos.- Me dijo muy contento tirándome de la mano.
-¿A dónde vamos?- Le pregunte mientra corría detrás de él.
-Vamos, a un lugar dónde estaremos tranquilos.- Me sonrió.
-¿Al edificio?- Pregunte curiosa.
Dani se paro de golpe cuándo le hice la pregunta, se giro me miro fijamente.
-Te odio.- Me dijo al fin.
Yo no tarde ni un segundo en reírme como una loca al descubrir su plan.
-Vale, lista has descubierto mi plan. Adios sorpresa.
-Ay tonto, ¿como sabes que no habrá ido nadie más?
-Lo dudo.
-Igual alguien también había pensado hacer una cita romántico.- Le explique.
-¿Acabas de decirme que estamos en una cita romántica?
-Yo no he dicho eso.
-Si, si que lo has dicho.- Me dijo mientras me presionaba poco a poco hacia la fachada de la casa que estaba detrás mio.
-No, no lo he dicho.- Le dijo sonriendo y rozándole la nariz.
En ese instante le iba a dar un beso en los labios, cosa que creía que él también iba a hacer, pero en vez de eso me tiró del brazo como había hecho al vernos y empezó a correr mientras me arrastraba detrás de él.
-Se me acaba de ocurrir otro lugar.- Me gritó.
-¿Qué?¿A dónde?
-Es una sorpresa. Y esta vez no la vas a adivinar.- Se giro hacia mi y me sonrió.-Corre.
-Me vas a  arrancar un brazo.- Me queje.
-Es que me gusta mucho.
Empezamos a bajar el ritmo unas calles después para parar a respirar. Me apoyé en una pared y agaché un poco la espalda y empecé a coger aire.
-Espera un poco, que no estoy en forma. ¿Como hemos podido ir tan rápido?- Le pregunte sin apenas poder respirar.
-Exagerada, no a sido para tanto.- Se rió.
-Si, si que lo ha sido.
-Venga tranquila que ahora vamos andando a tu paso.
-Ya te vale.- Dije más descansada.
Empezamos a andar tranquilamente por las oscuras calles de la ciudad. La verdad a su lado me sentía muy protegida. Y eso para es difícil, sobretodo una noche a las tres de la mañana por calles que jamás había pisado y con mitad de las farolas fundidas y con ruido detrás mio, pero al girarme a la derecha y ver a Dani ya se me pasaba el miedo.
Llegamos aún lugar, donde los edificios se acababan, el cemento lo dejábamos atrás y se volvía todo de tierra y césped. El aire puro entraba por mis orificios nasales, me ayudo a subir y que no me resbalara, ya que hace poco había llovido el césped húmedo era resbaladizo.
Me costo un poco subir, ya que el camino no estaba muy bien marcado y Dani no lo seguía. Íbamos cuesta arriba y teníamos que cruzar por encima de troncos y ramas, ya que lo que me quería enseñar no estaba indicado por lo caminos.
-Encontré esto hace unos años y para mi siempre a sido 'mi sitio'.- Me explico.- Así que ya te puede gustar y guardarlo en secreto.
Iba detrás de Dani, aunque él se fijaba mucho en mi por si me quedaba atrás, ya que él tenia la única linterna, la única luz junto la luna llena.
Y después de una gran caminata, al fin llegamos. Era como un tipo de acantilado en una colina y al lado de la ciudad. Se podía ver todas las luces de la ciudad la poca gente que iba a estas horas por la calle parecían hormigas, si miraba arriba podía ver todas las estrellas y la gran luna llena de la noche, creo que hoy estaba más bonita que nunca.
-Es, es,... precioso.- Pude decir con un hilo de voz.
-Verdad, siempre vengo aquí cuándo me siento solo o triste. Tiene algo, algo especial.
Mire hacía mi izquierda para verle y me encontré a él con una manta sentado en el suelo.
-Ven.- Me indico con unas palmaditas al lado suyo.
Me senté a su lado y el me empezó a indicar todos los lugares de la ciudad, el instituto donde estudiamos, el parque con el lago, nuestras casa, el edificio,...
-También se puede ver el cine al aire libre.- Exclamé sorprendida.- Desde aquí se debe ver bastante bien la pantalla.
-Así es, me he visto varias pero siempre solo. Además no solo se ven de maravilla desde aquí, sino que también por el angulo o por cualquier cosa las escuchas de maravilla, lo que es muy raro ya que estamos mucho más lejos de sitio de las ciudad donde no se oye.
Me mordí el labio delante de esa imagen, escuchaba la música del móvil de Dani de fondo, la había puesto hace un rato.
Las horas se pasaron rápidamente y vi el amanecer apoyada en el hombro de Dani, era precioso, todos esos colores encima de la ciudad, y yo unos metros más arriba me hacían sentir como si estuviera más cerca del cielo que del suelo.
A las 6:30 decidimos ir recogiendo. Le ayude a plegar la manta y guardarla.
Me quede parada otra vez frente la imagen, esta vez de día, note como unas manos rodearon mi cintura y unos labios sellaron un beso en mi cabeza.
Mire hacía sus ojos azules claros que me tenían tan loca y me di la vuelta rodeando su cuello con mis brazos. Acerque mi cara poco a poco a la suya, acaricie mi nariz con la suya y cerré mis ojos, haciendo así que no viera nada, solo sintiera sus manos en mi espalda y sus labios en los míos.
Nunca olvidaré ese beso, fue el beso que hizo que sintiera cosquillas en todo el cuerpo, fue un beso cálido y dulce. Fue un beso inolvidable. Allí en aquella colina o acantilado y sonando I miss you de 'Blink-182'
(http://www.youtube.com/watch?v=s1tAYmMjLdY), canción que se convirtió en mi favorita.

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