Me estaba tirando del brazo hasta que al final me pare en seco.
-¿Que haces?- Dije seria.
-Te quiero enseñar una cosa.
-¿Y no me lo podrías peguntar? No ves que quiero ir a cualquier lado contigo pero al menos pídeme que te siga y no me arrastres como un saco de patatas.
Se quedo callado creo que no sabía que decir, que no esperaba que le dijera eso. Me sonrió, me encantaba su sonrisa y sin que me de cuenta yo se la devolví, no me puedo enfadar más con él.
-¿Me acompañas por favor?- Preguntó con un gesto gracioso.
Reí y le cogí la mano para que me llavera a donde me quería llevar.
Cruzamos todo el centro comercial y unas jardines que había fuera, fuimos andando hasta que llegamos un edificio que parecía que se podía caer en cualquier momento.
Él sacó un pañuelo del bolsillo me sonrió y me dijo:
-Tápate los ojos con este pañuelo.
-No pienso entrar en ese edificio y aún menos con los ojos tapados.
-¿Por que?
-Porque no, porque se va a caer en cualquier momento. Entrar ahí es de locos y aún más si vas con los ojos tapados.
Empezó a reírse.
-Las apariencias engañan.- Dijo tranquilamente. Vio que aún estaba seria y que no quería entrar así que se quedo serio y me sonrió.
-Entra por favor.- Dijo cariñosamente cogiéndome la mano.
Entramos los dos juntos y si. Tenía razón las apariencias engañan. Era un lugar amplio y no se iba a caer, eso si estaba bastante sucio y oscuro pero era un buen lugar.
-Vinimos con los chicos y pensamos que era un buen lugar para nosotros, ya sabes para estar todos juntos cuando no sabemos ir nosotros, los chicos, Cris y Paula.
-Si es una buena idea quedar en un sitio fijo. Sobretodo para que nadie nos moleste.
-Así que estas de acuerdo. Pues entonces coge la escoba y empezamos a limpiar.
-¿Ahora? Es que me tengo que ir.
Empezó a reír, ¿sería por algo que había dicho? No lo sé, pero creo que se reía de mi.
-Julia, ¿enserio que crees que te he traído aquí solo para limpiar?
-¿Si?
-No, te he traído aquí para enseñártelo y enseñarte también nuestro próximo lugar. Ven.- Me ordenó.
Subimos unos cuantos pisos hasta llegar a un trastero abrió una trampilla que había en el tejado. Iba a subir pero él me paró.
-Primero ponte esto.- Dijo dándome el pañuelo de antes.
-Vale. Pero me ayudas a subir.
-Claro que te voy a ayudar, que solo falta que te partas la cabeza.
Reímos y me puse el pañuelo para taparme los ojos y noté como me dio la mano y subí una pequeña escalera que no parecía muy estable pero pude subirla perfectamente aun con los ojos tapados. Con su ayuda claro.
Cuando estábamos fuera note una fresca brisa.
-No te quites todavía el pañuelo.
-Vale.
Oí como ponía música conocí enseguida la canción era Perdóname ángel de Melendi.
Note sus manos en mi cabeza y como me sacaba el pañuelo poco a poco hasta ver un cartel gigante con fotos nuestras y donde ponía Perdóname ángel.
-Me encanta es... es precioso muchas gracias.
-Tú te mereces que te pidan perdón bien, lo siento mucho por los disgustos que te he dado y mientras tú siempre has querido hace lo mejor para los demás.
-No siempre, yo a ti también te he dado disgusto.- Susurré mientras recordaba las broncas que me hechaba por salir con Steven.
Nos abrazamos y besó en la cabeza.
-Eres el mejor Ross, gracias.- Susurre.
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